El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó este miércoles que Estados Unidos no logrará resultados con las nuevas presiones económicas contra la República Islámica, mientras las negociaciones para alcanzar la paz entre ambos países permanecen completamente estancadas.
“Estados Unidos no obtendrá nada de su presión económica en esta fase, del mismo modo que no obtuvo nada durante la guerra”, dijo Pezeshkian, citado por la agencia de noticias Isna.
El secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, presentó el lunes un plan destinado a “asfixiar económicamente” a Irán, reforzando las amenazas de sanciones estadounidenses y advirtiendo a los países que no participen en esta campaña.
Las autoridades iraníes rechazaron el impacto de las nuevas medidas, después de haber soportado sanciones durante varias décadas. “Nuestro principio consiste en comprender y resolver los problemas mediante el diálogo y la negociación, pero al mismo tiempo resistiremos las presiones económicas, como lo hemos hecho hasta ahora y seguiremos haciéndolo”, añadió Pezeshkian.
Irán asegura que reconstruyó su capacidad militar
En paralelo, el ejército iraní afirmó que todos los sistemas de armas dañados durante la guerra iniciada en febrero fueron reconstruidos y que además se incorporaron nuevos equipos.
“Los sistemas de todas las fuerzas que habían sido dañados han sido reconstruidos, y también se han importado nuevos”, declaró en la televisión estatal el portavoz del ejército, Mohamad Akraminia.
“Estos equipos han reforzado nuestras capacidades de combate”, añadió.
Trump dice que no tiene prisa por negociar
Mientras Teherán reivindica su capacidad para resistir las nuevas sanciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que no tiene ninguna prisa en retomar las conversaciones de paz estancadas con Irán y aseguró que mantiene “mucha ventaja” sobre la República Islámica.
El mandatario republicano también repitió que los líderes iraníes “tratan muy mal a su pueblo y están matando a muchísimos manifestantes”.
Las negociaciones para poner fin a la guerra entre Irán y Estados Unidos se encuentran en punto muerto, particularmente por la situación del estrecho de Ormuz, bloqueado por Teherán.
El tráfico de barcos en el estrecho continúa paralizado y afecta a los mercados mundiales de petróleo en esta vía marítima estratégica. Antes de la guerra, por allí transitaba aproximadamente una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Irán exige a las embarcaciones que obtengan una autorización y paguen derechos para atravesar el estrecho, mientras continúan sin avances las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto.
El presidente iraní Masud Pezeshkian afirmó que las nuevas presiones económicas de Estados Unidos no lograrán debilitar a Irán, mientras las negociaciones de paz entre ambos países permanecen estancadas. El gobierno iraní también aseguró haber reconstruido los sistemas militares dañados durante la guerra e incorporado nuevo armamento. El bloqueo del estrecho de Ormuz continúa afectando al comercio energético mundial.
Estados Unidos quiere “asfixiar económicamente” a Irán y Teherán responde que ya conoce el tratamiento. Masud Pezeshkian aseguró que la presión económica no consiguió resultados durante la guerra y tampoco los conseguirá ahora, una apuesta diplomática que tiene la sutileza de un portazo.
Mientras Washington prepara sanciones y advierte a terceros países, Irán asegura que reparó sus sistemas de armas dañados y hasta incorporó nuevos equipos. Es como si después de que te rompan la persiana del negocio respondieras mostrando la factura del arreglo y avisando que, de paso, compraste otra persiana.
El problema es que entre una declaración y otra aparece el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta, convertido en el gran botón de pausa del comercio petrolero. Teherán mantiene bloqueado el tránsito y exige permisos y derechos de paso, mientras los mercados internacionales hacen cuentas con la calculadora en una mano y el mapa del Golfo Pérsico en la otra.
Donald Trump, por su parte, dice que no tiene ninguna prisa por volver a negociar y que conserva “mucha ventaja” sobre Irán. La paz, de momento, quedó esperando turno mientras las sanciones, los misiles y el petróleo siguen ocupando la primera fila.
La diplomacia internacional: todos sentados a la mesa, siempre que alguien consiga destrabar primero la puerta.