La petrolera estadounidense Chevron proyecta una inversión superior a los US$ 7.000 millones en Venezuela durante los próximos cinco años, con el objetivo de elevar su producción hasta 600.000 barriles diarios a partir de 2027.
El anuncio se conoció luego de la firma de nuevos acuerdos destinados a ampliar sus operaciones en la Faja del Orinoco y después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurara haber alcanzado “el mayor acuerdo de petróleo de la historia”.

Según lo informado, ese entendimiento permitiría a Estados Unidos acceder a 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
Chevron busca duplicar su producción
A través de empresas mixtas locales, Chevron apunta a duplicar su nivel actual de producción y reforzar el papel de Venezuela dentro del mapa energético internacional.
La iniciativa incluye nuevas concesiones en la Faja del Orinoco, una de las principales regiones productoras de crudo pesado y extrapesado del país.
Chevron informó que Petroindependencia, la empresa mixta en la que posee una participación del 49%, recibió derechos para desarrollar las áreas Carabobo 1 y Carabobo 2 Sur-A.
El atractivo de la Faja del Orinoco
Uno de los principales factores que explican el interés de la compañía son los bajos costos de producción por barril que ofrece la región.
Ese aspecto es seguido de cerca por Chevron, que analiza de manera permanente las condiciones de rentabilidad y expansión de sus operaciones.
El acuerdo anunciado por Trump amplía el acceso a una parte significativa de las reservas probadas de Venezuela y abre la expectativa de nuevas inversiones petroleras en el corto plazo.
Con este movimiento, la compañía busca consolidar su presencia en un mercado con enormes reservas y fuerte peso estratégico, mientras Venezuela vuelve a ganar relevancia dentro del escenario energético global.
Chevron proyecta invertir más de US$ 7.000 millones en Venezuela durante cinco años, con el objetivo de elevar su producción hasta 600.000 barriles diarios desde 2027. El plan contempla nuevas áreas en la Faja del Orinoco y se conoce luego de que Donald Trump anunciara un acuerdo petrolero que amplía el acceso estadounidense a reservas venezolanas.
US$ 7.000 millones, cinco años y una meta de 600.000 barriles diarios. Chevron volvió a mirar a Venezuela con ojos de petrolera enamorada y billetera corporativa, después de que Donald Trump anunciara lo que definió como “el mayor acuerdo de petróleo de la historia”.
La apuesta pasa por la Faja del Orinoco, donde el crudo pesado sigue funcionando como ese tío con campo que nadie veía hace años pero de golpe vuelve a ser protagonista cuando sube el precio de la hectárea. Petroindependencia, la empresa mixta en la que Chevron tiene 49%, recibió derechos sobre nuevas áreas y el plan es duplicar la producción respecto de este año.
El atractivo está claro: reservas gigantescas y costos por barril que siguen haciendo cuentas felices en las oficinas de Houston. El acuerdo anunciado por Trump abre además la puerta a un acceso mucho mayor a reservas probadas venezolanas, con lo cual el tablero energético empieza a acomodarse otra vez como mesa de truco después de una mano demasiado larga.
Chevron quiere volver a poner a Venezuela en el centro de su estrategia y el mercado ya huele nuevas inversiones. La geopolítica puede ser complicada, pero cuando aparecen 65.000 millones de barriles sobre la mesa, hasta los discursos más duros encuentran una calculadora.