Un avión de la Guardia Costera de Estados Unidos que transportaba al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Washington después de perder uno de sus motores.
El incidente ocurrió durante la jornada anterior y fue informado por el piloto de un C-37A, versión militar del avión ejecutivo Gulfstream V utilizada habitualmente para trasladar a altos funcionarios del Gobierno estadounidense.
La tripulación comunicó la emergencia a la torre de control del aeropuerto nacional Ronald Reagan, ubicado en las afueras de la capital estadounidense.
El avión perdió uno de sus motores
Durante la comunicación con la torre, el piloto informó: «Acabamos de perder el motor derecho, queremos declarar una emergencia y solicitar un aterrizaje inmediato en DCA».
De acuerdo con las grabaciones de audio, 14 personas viajaban a bordo de la aeronave y todas pudieron desembarcar de manera segura después del aterrizaje.
Mullin destacó posteriormente la actuación de los pilotos de la Guardia Costera y aseguró que la operación se desarrolló con profesionalismo pese a la emergencia.
En una entrevista televisiva, el funcionario afirmó: «Son, sin duda, los mejores pilotos. Lograron que todo pareciera un aterrizaje rutinario. Mantuvieron la calma y el profesionalismo en todo momento».
También agradeció a la tripulación por su desempeño y agregó: «Les aseguro que no podría haber estado en mejores manos. Me sentí muy orgulloso de ellos».
El antecedente por el envejecimiento de la flota
El Departamento de Seguridad Nacional había manifestado previamente su preocupación por el envejecimiento de algunas de sus aeronaves, especialmente aquellas utilizadas para trasladar a altos funcionarios.
Según un informe citado en el artículo original, uno de los aviones utilizados por el organismo tenía «22 años de antigüedad y enfrentaba problemas importantes de obsolescencia en sus sistemas de aviónica y comunicaciones».
La propuesta presupuestaria del Departamento de Seguridad Nacional para el año fiscal 2025 incluía inicialmente 50 millones de dólares para reemplazar un avión ejecutivo de la Guardia Costera.
Posteriormente, esa partida fue ampliada hasta alcanzar los 200 millones de dólares para adquirir dos aeronaves Gulfstream G700.
Una nueva aeronave ya había sido entregada
La primera de esas nuevas aeronaves fue entregada en enero pasado.
Sin embargo, las autoridades no aclararon por qué ese avión no estaba siendo utilizado durante el viaje de Mullin.
La Guardia Costera es la única rama de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que no depende del Departamento de Defensa, sino del Departamento de Seguridad Nacional.
Tras el aterrizaje de emergencia, no se reportaron heridos y el propio Mullin destacó públicamente la actuación de los pilotos durante la maniobra.
Un avión de la Guardia Costera de Estados Unidos que trasladaba al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, realizó un aterrizaje de emergencia en Washington tras perder uno de sus motores. La aeronave, un C-37A, llevaba 14 personas a bordo y logró aterrizar sin heridos. Mullin destacó la actuación de los pilotos.
Un vuelo oficial que transportaba al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos terminó convirtiéndose en una demostración bastante literal de por qué los pilotos entrenan para situaciones de emergencia. El C-37A de la Guardia Costera perdió uno de sus motores y tuvo que regresar de inmediato a Washington, con 14 personas a bordo y una tripulación obligada a resolver en minutos lo que nadie quiere escuchar durante un viaje aéreo: que uno de los motores decidió abandonar la conversación.
El piloto comunicó la falla a la torre de control y pidió un aterrizaje inmediato en el aeropuerto Ronald Reagan. La maniobra salió bien y todos descendieron sin inconvenientes. Mullin luego describió a los aviadores como “fenomenales” y aseguró que hicieron parecer rutinario un aterrizaje con un solo motor, lo cual probablemente sea una de las formas más elegantes de decir que nadie dentro del avión tenía interés alguno en comprobar qué ocurría si la situación se complicaba un poco más.
El episodio también volvió a poner el foco sobre la edad y el estado de parte de la flota utilizada por altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional. El organismo ya había advertido sobre problemas de obsolescencia en sistemas de aviónica y comunicaciones, mientras avanzaba con fondos para renovar aeronaves ejecutivas. El detalle adquiere una relevancia especial cuando una unidad en servicio decide transformar un traslado oficial en una clase práctica de aviación de emergencia.
La Guardia Costera ya recibió uno de los nuevos Gulfstream G700 adquiridos dentro de ese proceso de modernización, aunque todavía no se explicó por qué no fue utilizado en el viaje de Mullin. Así, el incidente terminó sin víctimas, con elogios para los pilotos y con una pregunta administrativa bastante poco glamorosa pero inevitable: si ya existe un avión nuevo, quizá convenga revisar por qué el viejo sigue teniendo la agenda tan ocupada.