La salida de Leila Gianni de La Libertad Avanza provocó un fuerte cruce público con la diputada nacional Lilia Lemoine, que derivó en acusaciones vinculadas al consumo de drogas y al financiamiento político.
Gianni, concejal de La Matanza y ex funcionaria nacional, confirmó su alejamiento del espacio libertario al expresar que se iba de «un espacio en el que ya no puedo reconocer aquello por lo que alguna vez decidí luchar».
También cuestionó el rumbo del oficialismo y sostuvo que en el espacio «no escuchan al pueblo», al tiempo que aseguró que mantendrá sus convicciones y profundizará su trabajo territorial en el distrito.
La dirigente llegó a La Libertad Avanza luego de haber atravesado diferentes espacios políticos, entre ellos el kirchnerismo, el macrismo y la gestión de Alberto Fernández, antes de convertirse en una figura de fuerte exposición dentro del armado libertario de La Matanza.
El mensaje de Lemoine que encendió la pelea
La ruptura generó una rápida reacción de Lilia Lemoine, quien anteriormente había respaldado a Gianni frente a sectores del bloque local que buscaban apartarla.
La diputada publicó en redes sociales: «Hay políticos perokukas que compran voluntades con merca. No por nada son socios del castrochavismo».
Aunque Lemoine no mencionó directamente a Gianni, la concejal se consideró aludida y respondió públicamente.
Gianni replicó: «No hables de merca».
Luego agregó: «Primero, la adicción es un tema de salud mental que miles de argentinos sufren».
La respuesta escaló todavía más cuando señaló: «Segundo, Espert, Villaverde y los que faltan se financiaron a costa de arruinar pibes».
Las expresiones constituyen acusaciones políticas de extrema gravedad formuladas públicamente por Gianni, sin que en el intercambio mencionado se presentaran pruebas que las acreditaran.
La concejal también sostuvo que recientemente «una figura de peso explicó cómo en una provincia compraban votos con droga».
De aliadas a enfrentadas
El choque adquirió mayor repercusión porque Lemoine había defendido anteriormente a Gianni dentro del espacio libertario.
En aquel momento había manifestado públicamente su respaldo frente a intentos de apartarla del bloque local. Tras la ruptura, la relación política quedó completamente quebrada.
Gianni anunció que continuará su actividad política desde La Matanza por fuera de La Libertad Avanza, mientras que desde sectores libertarios buscaron minimizar el impacto de su salida.
Maslatón se sumó a las repercusiones
La pelea también generó repercusiones entre figuras que estuvieron vinculadas al espacio de Javier Milei. Entre ellas apareció Carlos Maslatón, abogado y analista financiero que actualmente mantiene una postura crítica hacia la conducción libertaria.
Maslatón suele intervenir públicamente ante las disputas internas del oficialismo y volvió a hacerse eco del enfrentamiento entre Gianni y Lemoine.
El episodio dejó expuestas las tensiones internas que atraviesan al armado libertario en La Matanza, uno de los distritos electorales más relevantes de la provincia de Buenos Aires, y trasladó nuevamente las diferencias partidarias al terreno público de las redes sociales.
La salida de Leila Gianni de La Libertad Avanza desató un fuerte enfrentamiento público con la diputada Lilia Lemoine. Tras anunciar su ruptura con el espacio, la concejal de La Matanza cuestionó al oficialismo y respondió a una publicación de Lemoine con graves acusaciones vinculadas al financiamiento político y al narcotráfico.
La interna libertaria encontró una nueva manera de demostrar que las redes sociales pueden sustituir perfectamente una reunión partidaria, siempre que todos los involucrados estén dispuestos a incendiar el mobiliario antes de sentarse. Leila Gianni anunció su salida de La Libertad Avanza y Lilia Lemoine respondió con una publicación sobre políticos “perokukas” y compra de voluntades con droga. El intercambio, como suele ocurrir cuando la diplomacia abandona el grupo de WhatsApp, escaló a una velocidad notable.
Gianni entendió que el mensaje tenía destinataria y contestó sin demasiadas vueltas: pidió que no se hablara de “merca”, reivindicó el abordaje de las adicciones como un problema de salud mental y después lanzó acusaciones contra dirigentes vinculados al espacio libertario. A esa altura, el debate sobre una renuncia partidaria ya había mutado en una discusión con referencias a narcotráfico, financiamiento político y consumo de drogas, una progresión argumental que probablemente no figure en ningún manual de convivencia institucional.
El episodio tiene además un ingrediente particular: tiempo atrás Lemoine había defendido públicamente a Gianni frente a quienes buscaban desplazarla del armado libertario en La Matanza. Ahora, aquella relación quedó archivada con la velocidad con la que suelen desaparecer las fotografías de campaña después de una ruptura. La política argentina volvió así a recordar que pocas cosas envejecen tan rápido como una declaración de apoyo eterno.
En medio de la pelea apareció Carlos Maslatón, habitual comentarista de las turbulencias libertarias y ex aliado de Javier Milei, quien observó el espectáculo desde su posición crítica. Lo que comenzó como una ruptura política terminó convertido en una batalla pública sin intermediarios, con acusaciones de enorme gravedad todavía flotando en el aire. En La Matanza, mientras tanto, Gianni ya decidió concentrarse en su construcción territorial. El resto del sistema político probablemente siga haciendo lo que mejor sabe hacer ante estas escenas: mirar, capturar pantalla y esperar el próximo tuit.