Un grupo de legisladores de Unión por la Patria presentó en el Congreso un proyecto para crear la Tarjeta Joven, un régimen destinado a facilitar el acceso a la primera tarjeta de crédito para estudiantes de entre 18 y 29 años.
La propuesta está dirigida a estudiantes universitarios, terciarios, técnicos o de formación profesional y fue firmada por Cristian Felipe Andino, Raúl Hadad, Carlos Castagneto, Nancy Sand y Eduardo Valdés.
Cómo funcionaría la Tarjeta Joven
El proyecto establece que el certificado de alumno regular podrá ser utilizado como documentación válida para iniciar el trámite de solicitud de una tarjeta de crédito.
Sin embargo, la presentación de esa documentación no implicará un otorgamiento automático. Las entidades emisoras mantendrán la obligación de realizar su propia evaluación de riesgo antes de aprobar la solicitud.
Uno de los puntos centrales de la iniciativa indica que la falta de ingresos formales acreditados no podrá constituir, por sí sola, un motivo para rechazar el análisis de un solicitante.
Para determinar la capacidad de pago, bancos y entidades emisoras podrán considerar movimientos de cuentas, actividades independientes, becas, estipendios, antecedentes de cumplimiento y sistemas de calificación crediticia, entre otros elementos.
El objetivo es incorporar herramientas de evaluación adicionales para jóvenes que estudian y que, por su situación laboral o académica, no cuentan todavía con ingresos formales tradicionales.
Garantes y límites iniciales
La propuesta contempla además la posibilidad de que uno de los progenitores intervenga como codeudor o garante cuando la capacidad de pago del joven resulte insuficiente para acceder al límite solicitado.
El texto también propone establecer límites iniciales prudentes para las tarjetas otorgadas bajo este régimen y evitar aumentos automáticos cuando se detecten señales de deterioro en la situación crediticia del titular.
De esta manera, el proyecto busca ampliar el acceso al crédito sin eliminar los mecanismos de evaluación destinados a determinar la capacidad de cumplimiento de cada solicitante.
El debate por el endeudamiento y la educación financiera
La iniciativa llegó al Congreso en un contexto marcado por el debate parlamentario sobre el sobreendeudamiento de los hogares argentinos.
En paralelo al acceso al crédito, el proyecto incorpora medidas vinculadas con la educación financiera y con una mayor transparencia en la información brindada por bancos y emisores.
Las entidades deberán informar de manera clara las tasas de interés, el costo financiero total, el pago mínimo y las consecuencias del incumplimiento, según plantea el texto presentado.
La propuesta busca así combinar el acceso a una primera herramienta crediticia para jóvenes estudiantes con mecanismos de evaluación, límites y mayor información sobre las obligaciones financieras que implica su utilización.
Legisladores de Unión por la Patria presentaron en el Congreso un proyecto para crear la Tarjeta Joven, destinada a estudiantes de entre 18 y 29 años que busquen acceder a su primera tarjeta de crédito. La iniciativa flexibiliza algunos criterios de evaluación, contempla garantes y educación financiera, y aparece en pleno debate por el sobreendeudamiento de los hogares argentinos.
Una tarjeta de crédito para estudiantes de 18 a 29 años, justo cuando el Congreso discute cómo evitar que las familias se hundan en deudas. La propuesta se llama Tarjeta Joven y busca que quienes todavía no tienen ingresos formales puedan, al menos, sentarse frente al banco sin que la conversación termine antes de empezar.
El certificado de alumno regular serviría como documentación válida para iniciar el trámite, aunque no funcionaría como pase libre al plástico. Las entidades deberán evaluar el riesgo, porque hasta en el país donde todo puede pagarse en cuotas alguien todavía pregunta quién piensa pagar la cuota número doce.
El proyecto permite considerar movimientos bancarios, trabajos independientes, becas, estipendios, antecedentes de cumplimiento y sistemas de calificación crediticia. Si eso no alcanza, uno de los progenitores podría aparecer como codeudor o garante, ese personaje secundario que entra a escena cuando la independencia financiera todavía vive con los padres.
La iniciativa también propone límites iniciales prudentes y evitar aumentos automáticos cuando haya señales de deterioro crediticio. En otras palabras, darle una tarjeta al estudiante, pero intentando que el límite no crezca con la misma alegría con la que una aplicación bancaria ofrece préstamos un domingo a las tres de la mañana.
Además, las entidades tendrían que informar con claridad tasas, costo financiero total, pago mínimo y consecuencias del incumplimiento, junto con contenidos de educación financiera. Un detalle razonable en un sistema donde muchas veces el número más grande de la publicidad es el descuento y el más importante está escondido junto al asterisco.
El Congreso discute cómo enseñar a usar el crédito mientras también debate cómo salir de las deudas que ya existen.