El Gobierno apelará la resolución judicial que le dio un plazo de cinco días para cumplir de manera total con la cautelar sobre la Ley de Financiamiento Universitario. La presentación será ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal.
La medida fue dictada por el juez Martín Cormick, titular del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11. El magistrado sostuvo que “no existe cumplimiento total” de la cautelar y advirtió que podrá aplicar multas por cada día de demora si el Ejecutivo no cumple dentro del plazo establecido.
En el Gobierno todavía analizan si pedirán que la apelación tenga efecto suspensivo. Esa alternativa abriría una discusión específica sobre si la intimación continúa produciendo efectos mientras interviene la Cámara. “Estamos estudiando el tema”, explican en despachos oficiales. La decisión sobre ese punto todavía no está tomada.
La posición del Gobierno y el origen de la cautelar
La posición de fondo de la Casa Rosada es diferente a la del juez. Funcionarios que siguen el expediente sostienen que el Ejecutivo ya dio cumplimiento a la medida cautelar y que así lo informó y acreditó ante la Justicia. Ese argumento será uno de los ejes de la apelación contra la nueva resolución.
La presentación no reabre, sin embargo, la discusión sobre la cautelar original, que ya quedó firme. Cormick la dictó en diciembre de 2025 y ordenó aplicar de manera inmediata los artículos 5 y 6 de la Ley 27.795, vinculados con la recomposición de los salarios docentes y no docentes y con la actualización de los programas de becas estudiantiles.
La medida fue confirmada posteriormente por la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal. El Gobierno llevó luego el planteo a la Corte Suprema, que el 25 de junio rechazó el recurso extraordinario porque no estaba dirigido contra una sentencia definitiva. De esa manera, la cautelar quedó firme mientras continúa pendiente la resolución sobre el fondo de la causa.
El litigio principal apunta contra el decreto 759/2025, mediante el cual el Ejecutivo promulgó la Ley de Financiamiento Universitario pero subordinó su ejecución a la definición de las fuentes necesarias para afrontar el gasto. La causa de fondo, en la que las universidades cuestionan la constitucionalidad del decreto 759/2025, todavía no tiene sentencia definitiva.
Mientras tanto, la cautelar que ordena aplicar los artículos 5 y 6 de la Ley de Financiamiento Universitario está firme y ahora la discusión se concentra en su cumplimiento.
La negociación salarial y el reclamo de las universidades
En junio, el Gobierno intentó demostrar ante la Justicia que había comenzado a cumplir con las obligaciones reclamadas. La Subsecretaría de Políticas Universitarias, el Consejo Interuniversitario Nacional y los gremios firmaron el 10 de junio un acta que contempló una recomposición de la masa salarial del 24,33%, una actualización del 20% para gastos de funcionamiento y mayores partidas para hospitales universitarios y becas.
Con ese acuerdo, Nación pidió posteriormente que se levantara la cautelar al considerar que habían cambiado las circunstancias que la habían justificado. Cormick rechazó ese planteo el 1 de septiembre y sostuvo que el Estado no había acreditado una solución definitiva al deterioro salarial y a los perjuicios invocados por las universidades.
La negociación volvió a fracasar el 17 de septiembre. El Ejecutivo mantuvo una propuesta adicional del 3% para los salarios universitarios y sostuvo ante los gremios que la aplicaría aun sin acuerdo. Las organizaciones sindicales rechazaron el planteo y mantienen una diferencia significativa respecto del cálculo oficial sobre cuánto falta recomponer.
El Presupuesto 2027, en el centro de la disputa
El nuevo fallo avanzó un paso más sobre la ejecución de la cautelar. Cormick intimó al Ejecutivo a cumplirla completamente dentro de cinco días y estableció que, en caso contrario, podrá imponer astreintes, es decir, sanciones económicas por cada jornada de demora.
La disputa judicial convive con una negociación política que el Gobierno pretende desarrollar durante el debate del Presupuesto 2027. La Casa Rosada está dispuesta a revisar la partida universitaria incluida en el proyecto y buscar un punto intermedio con los rectores y los bloques aliados.
El texto enviado al Congreso contempla $7,349 billones para funcionamiento, inversión y programas especiales de las universidades nacionales, mientras que el Consejo Interuniversitario Nacional calcula necesidades cercanas a $11 billones. En Nación no prevén aceptar automáticamente esa cifra, pero admiten que el monto enviado originalmente puede modificarse.
La estrategia oficial es que un acuerdo presupuestario permita también modificar el escenario judicial. El Ejecutivo busca consensuar mayores recursos y presentar ese entendimiento dentro del expediente como una nueva circunstancia. Eso no permite dejar sin efecto automáticamente las decisiones vigentes: cualquier modificación de la cautelar deberá ser resuelta por los tribunales.
Mientras tanto, las universidades y los gremios mantienen las medidas de fuerza y ratificaron la Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre. El próximo movimiento inmediato será la apelación contra la intimación de Cormick: el Gobierno llevará el planteo a la Cámara, mientras define si también solicitará suspender sus efectos durante la revisión.
El Gobierno apelará ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal la resolución que le dio cinco días para cumplir de manera total con la cautelar de la Ley de Financiamiento Universitario. El juez Martín Cormick advirtió que podrá aplicar multas diarias. Mientras tanto, el Ejecutivo analiza si pedirá suspender los efectos del fallo y busca negociar recursos universitarios en el Presupuesto 2027.
Cinco días. Ese es el plazo que tiene el Gobierno para cumplir de manera total con una cautelar sobre el financiamiento universitario antes de que el juez pueda empezar a cobrarle al Ejecutivo por cada jornada de demora. La Justicia puso cronómetro; la Casa Rosada respondió con una apelación.
El expediente ya tiene suficientes vueltas como para necesitar un mapa, una brújula y, si la negociación presupuestaria se complica, un GPS. El Gobierno sostiene que cumplió, el juez dice que “no existe cumplimiento total” y las universidades siguen esperando que las cuentas cierren bastante antes de que cierre otro año.
Ahora la discusión pasa a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal. El Ejecutivo llevará allí su planteo contra la intimación de Martín Cormick, mientras todavía analiza si además pedirá que la apelación tenga efecto suspensivo. Porque una cosa es apelar y otra bastante distinta es conseguir que el reloj judicial deje de correr mientras se discute la hora.
La cautelar original quedó firme después de que la Corte Suprema rechazara el recurso extraordinario del Gobierno el 25 de junio. La causa principal, en cambio, todavía espera una definición sobre el fondo, de modo que el conflicto logró algo que parecía difícil: tener una decisión firme y, al mismo tiempo, seguir discutiendo qué significa cumplirla.
En el medio aparecen salarios, becas, gastos de funcionamiento, hospitales universitarios y una negociación por el Presupuesto 2027 que podría convertirse en otra pieza del expediente. El Gobierno quiere que un eventual acuerdo presupuestario ayude a cambiar el escenario judicial; para eso, primero necesita ponerse de acuerdo con las universidades.
El trámite tiene cinco días de plazo y una cantidad bastante mayor de posiciones enfrentadas. El expediente sigue avanzando; el consenso, por ahora, no tanto.