Argentina consiguió ampliar el acceso de su carne bovina al mercado japonés después de dos décadas de negociaciones. Ambos países acordaron los requisitos sanitarios que permitirán el ingreso de carne vacuna y lengua procedentes de las zonas libres de fiebre aftosa con vacunación, extendiendo la autorización que hasta ahora estaba limitada fundamentalmente a la Patagonia.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles el entendimiento y destacó el potencial de Japón, uno de los principales compradores mundiales de carne bovina y un destino reconocido por sus elevados requisitos sanitarios y de calidad.
«Se trata de un acuerdo histórico alcanzado luego de las negociaciones iniciadas en 2024 por las autoridades de nuestro país», afirmó Caputo a través de su cuenta oficial de X.
Según la información oficial, Japón importa más de US$ 3.000 millones anuales en carne bovina. La apertura completa un proceso que Argentina había iniciado formalmente en 2006 y que tomó un nuevo impulso durante 2024.
«Esta apertura crea nuevas oportunidades para la producción y las exportaciones argentinas. También, reconoce la calidad de nuestra carne y la solidez de nuestro sistema sanitario», sostuvo el ministro.
Qué cambia con el acuerdo entre Argentina y Japón
Hasta ahora, Japón permitía el ingreso de carne argentina procedente de la Patagonia, reconocida como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. La nueva autorización incorpora también a la zona libre con vacunación, donde se concentra la mayor parte de la producción bovina argentina.
De acuerdo con SENASA, la zona libre de aftosa con vacunación concentra aproximadamente el 90% del stock bovino y bubalino y de los establecimientos ganaderos del país. Por ese motivo, la decisión japonesa amplía considerablemente el universo productivo con posibilidades de abastecer ese mercado.
Entre las provincias incluidas en esa región sanitaria se encuentran Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Mendoza y San Juan, junto con otras jurisdicciones del centro y norte argentino.
La Secretaría de Agricultura precisó que el entendimiento comprende específicamente carne bovina y lengua provenientes de la zona libre de fiebre aftosa con vacunación. Con este paso se completa el acceso sanitario de carne bovina originada en todo el territorio argentino al mercado japonés.
Dos décadas para conseguir la apertura
El canciller Pablo Quirno destacó el acuerdo dentro de la agenda de aperturas sanitarias desarrollada durante 2026. «Solo en la primera mitad de 2026 logramos la apertura sanitaria para más de veinte productos agroindustriales en múltiples mercados: cítricos, ovinos en pie, carne aviar, carne porcina, genética bovina, carne vacuna y subproductos, cueros, lácteos, entre otros», señaló.
«A esto se suma que hoy acordamos con Japón los requisitos zoosanitarios que permitirán exportar carne y subproductos bovinos procedentes de la zona libre de aftosa con vacunación de Argentina, ampliando así la autorización actual limitada a la Patagonia», agregó Quirno.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca describió la apertura como la culminación de 20 años de negociaciones. «El acuerdo culmina luego de dos décadas de negociaciones y marca un hito en la relación bilateral», sostuvo.
Las tratativas tomaron nuevamente impulso durante 2024, cuando Argentina colocó entre sus prioridades la ampliación del acceso de carne vacuna al mercado japonés. Desde entonces hubo misiones oficiales, intercambios técnicos y sanitarios, reuniones bilaterales y contactos entre autoridades de ambos países.
La evaluación sanitaria que destrabó la negociación
Uno de los avances determinantes se produjo durante febrero de 2026, cuando las autoridades japonesas completaron una instancia clave de evaluación sobre el riesgo sanitario asociado a la importación desde las regiones argentinas donde se aplica vacunación contra la fiebre aftosa.
«Un avance decisivo se produjo en febrero de 2026, cuando el Comité de Sanidad Animal de Japón concluyó que el riesgo de introducción de fiebre aftosa mediante carne bovina deshuesada del norte argentino sería extremadamente bajo si se aplican las medidas sanitarias adecuadas», explicó Agricultura.
Argentina mantiene actualmente el estatus de país libre de fiebre aftosa, con zonas reconocidas internacionalmente con y sin vacunación. SENASA sostiene programas de vacunación y vigilancia epidemiológica para mantener ese estatus y certificar la ausencia de circulación viral.
La apertura japonesa se suma además a otros avances sanitarios obtenidos durante 2026. En septiembre, por ejemplo, Japón había comunicado la reapertura de su mercado para carne aviar y ovoproductos argentinos luego de evaluar la información remitida por SENASA.
Con la nueva autorización para la carne bovina, el desafío pasará ahora por habilitar establecimientos, consolidar operaciones comerciales y aumentar los volúmenes exportados hacia un mercado caracterizado por su poder de compra y sus elevados estándares. Para la cadena ganadera argentina, el acuerdo amplía las posibilidades de colocar productos de mayor valor en uno de los destinos más demandantes del comercio internacional.
Argentina y Japón acordaron los requisitos sanitarios para permitir el ingreso de carne bovina y lengua provenientes de zonas libres de fiebre aftosa con vacunación. La decisión amplía una autorización que hasta ahora estaba limitada a la Patagonia y completa el acceso desde todo el territorio nacional a un mercado que importa más de US$ 3.000 millones anuales en carne vacuna.
Después de veinte años de negociaciones, informes sanitarios, reuniones bilaterales y una paciencia diplomática capaz de madurar más lentamente que cualquier corte premium, la carne argentina consiguió ampliar su ingreso a Japón. Tokio aceptó productos bovinos provenientes de las zonas libres de fiebre aftosa con vacunación, lo que significa que prácticamente todo el mapa ganadero nacional podrá mirar hacia uno de los mercados más exigentes del planeta sin encontrarse con la histórica tranquera sanitaria cerrada.
Hasta ahora, la Argentina podía vender carne desde la Patagonia, zona libre de aftosa sin vacunación, pero con un volumen reducido y apenas un establecimiento habilitado. Era una apertura comercial técnicamente existente aunque con dimensiones semejantes a tener una autopista internacional con una sola cabina funcionando. El nuevo acuerdo amplía el origen permitido y coloca detrás de esa puerta a buena parte de la producción bovina nacional.
Japón no es precisamente un comprador que acepte un “más o menos” en materia sanitaria. Importa más de US$ 3.000 millones anuales en carne vacuna y somete a sus proveedores a evaluaciones capaces de hacer que un formulario de SENASA parezca una encuesta de satisfacción. En febrero, sus autoridades sanitarias concluyeron que el riesgo de ingreso de fiebre aftosa mediante carne bovina deshuesada procedente del norte argentino sería extremadamente bajo aplicando las condiciones correspondientes. A partir de ahí, las negociaciones encontraron la velocidad que habían buscado durante dos décadas.
Caputo calificó el acuerdo de histórico y Agricultura recordó que el primer pedido argentino se remonta a 2006. Veinte años después, el resultado llegó. Para el sector ganadero, queda ahora la etapa menos protocolar y bastante más importante: transformar la habilitación sanitaria en frigoríficos autorizados, contratos, contenedores y ventas. Porque abrir un mercado es un logro diplomático; lograr que compre cantidades importantes es donde empieza el verdadero asado.