Un total de 413 centros educativos de Francia se vieron afectados este lunes 5 de octubre por bloqueos, protestas u otros incidentes relacionados con la movilización de estudiantes secundarios, según informó el Ministerio de Educación francés.
La cifra representa una disminución del 27% respecto de los 564 establecimientos afectados el viernes 2 de octubre. El movimiento reclama principalmente soluciones frente a la falta de profesores sustitutos, el deterioro de los edificios escolares y las condiciones generales de enseñanza.
Las protestas comenzaron a mediados de septiembre en la región parisina y posteriormente se extendieron hacia distintas zonas del país, acompañadas en numerosos casos por bloqueos, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y daños materiales.
Más de 5.000 detenidos desde el inicio de las protestas
Las autoridades francesas contabilizan más de 5.000 detenciones desde el comienzo del movimiento. Según el balance judicial conocido este lunes, 5.060 personas fueron puestas bajo custodia policial, entre ellas 4.406 menores de edad.
El Ministerio de Educación también había informado sobre 24 establecimientos incendiados o dañados y 78 trabajadores de la enseñanza heridos desde el inicio de las movilizaciones.
Las protestas dejaron además distintos episodios de violencia que son investigados por las autoridades. En La Ciotat, un adolescente de 16 años quedó detenido bajo sospecha de haber atacado a un profesor durante una movilización, mientras que en Aix-en-Provence otro menor fue arrestado por su presunta participación en una agresión contra una mujer.
Durante este lunes también se produjo uno de los hechos más graves desde el inicio de las protestas: un estudiante de 15 años perdió una mano tras un incidente con una granada policial durante enfrentamientos en Lens. El caso quedó bajo investigación.
Críticas por la actuación policial
La respuesta de las fuerzas de seguridad también quedó bajo cuestionamiento. Sindicatos, asociaciones y organizaciones sociales acusaron al Gobierno de utilizar una fuerza excesiva frente a estudiantes, muchos de ellos menores.
La Liga de Derechos Humanos denunció este lunes una situación que considera preocupante para el Estado de derecho y cuestionó distintos procedimientos policiales realizados durante las movilizaciones.
Las protestas surgieron inicialmente por reclamos vinculados con la falta de personal docente, la sobrecarga de las aulas, el deterioro de la infraestructura y otras dificultades del sistema educativo francés. Con el paso de los días, el movimiento adquirió dimensión nacional.
El Gobierno se prepara para nuevas marchas
El Ejecutivo francés sigue con atención la convocatoria prevista para este martes, ante el temor de que puedan repetirse episodios de violencia y de que la protesta alcance también a un número mayor de universidades.
El Gobierno anunció además que impulsará medidas legislativas para que quienes provoquen daños durante manifestaciones violentas puedan asumir económicamente las consecuencias.
Las autoridades también acusaron a sectores de La Francia Insumisa de contribuir a exacerbar el clima de tensión por motivos políticos, una acusación rechazada por esa fuerza.
Otro dato que generó preocupación oficial fue que cerca del 40% de los establecimientos afectados este lunes no habían registrado incidentes anteriormente, lo que para las autoridades podría indicar una expansión del movimiento hacia nuevos centros educativos.
A pesar de la reducción en el número total de escuelas afectadas respecto de la semana pasada, las protestas continúan extendiéndose por distintas ciudades francesas y mantienen al Gobierno en alerta ante una nueva jornada nacional de movilizaciones.
Un total de 413 centros educativos de Francia quedaron afectados este lunes por bloqueos, protestas e incidentes protagonizados por estudiantes secundarios. Las movilizaciones reclaman mejoras en las condiciones de enseñanza, más docentes y edificios en mejores condiciones. El movimiento acumula más de 5.000 detenciones y el Gobierno teme nuevos episodios de violencia durante las manifestaciones convocadas para este martes.
Francia amaneció nuevamente con cientos de escuelas bloqueadas y una generación de estudiantes que decidió que asistir a clases sin profesores suficientes, con edificios deteriorados y condiciones cada vez más precarias era una experiencia educativa demasiado inmersiva. Este lunes fueron 413 los centros afectados, una cifra menor a la de jornadas anteriores pero todavía lo suficientemente grande como para impedir que el Gobierno pueda describir el asunto como una pequeña reunión de alumnos descontentos.
La buena noticia, si alguien necesita encontrar una, es que el número bajó respecto del viernes. La mala es que más de 5.000 personas ya fueron detenidas desde el comienzo del movimiento, la inmensa mayoría menores de edad, mientras decenas de escuelas resultaron dañadas y trabajadores de la educación terminaron heridos. A esta altura, lo que comenzó reclamando profesores sustitutos y edificios dignos consiguió incorporar al programa educativo materias optativas como gases lacrimógenos, detenciones y administración de crisis nacionales.
El Gobierno francés mira ahora hacia el martes, cuando habrá una nueva convocatoria de protesta. Sindicatos, organizaciones sociales y entidades de derechos humanos cuestionan la respuesta policial, mientras el Ejecutivo acusa a sectores de la izquierda de alimentar la tensión. Es la clase de diálogo social en la que cada parte afirma estar intentando calmar la situación mientras, por alguna razón misteriosa, todos terminan elevando todavía más el volumen.
El conflicto tiene además una particularidad incómoda para las autoridades: alrededor del 40% de los establecimientos afectados este lunes no habían registrado incidentes anteriormente. Es decir, mientras el Gobierno habla de una disminución general de la protesta, el movimiento continúa encontrando escuelas nuevas. Una movilización que baja y se expande al mismo tiempo: Francia consiguió convertir hasta las estadísticas educativas en un problema filosófico.