Al viernes 23 de octubre, OpenAI negocia hasta USD 30.000 millones. El monto final y las condiciones siguen en discusión, según personas familiarizadas con las conversaciones. La empresa no hizo comentarios.
La valuación de USD 1,25 billones es anterior al dinero nuevo. Mide el valor que se le asigna a la compañía antes del aporte. No es la suma que OpenAI recibiría si la ronda se firma.
En conversaciones anteriores esa valuación se había hablado en USD 1,4 billones. La diferencia con la cifra actual es de USD 150.000 millones. Las dos siguen siendo parte de una negociación, no de un acuerdo cerrado.
Coatue conversa para coliderar la ronda. OpenAI también mantuvo conversaciones con varios fondos de Emiratos Árabes Unidos. La participación de firmas como BlackRock se mencionó en torno a charlas previas, y no hay una lista definitiva de inversores.
Quienes siguen las tratativas ubicaron la meta de reunir los compromisos antes de que termine la semana siguiente al 22 de octubre. Al viernes 23 no se conocía un día de firma.
La ronda que OpenAI ya cerró
El 31 de marzo, OpenAI anunció una ronda distinta, ya cerrada: USD 122.000 millones en capital comprometido y una valuación posterior al aporte de USD 852.000 millones, según el anuncio de la compañía. Esa valuación de marzo incluye el dinero de aquella operación. La de USD 1,25 billones que se discute ahora es previa al aporte nuevo.
En junio, OpenAI presentó documentación confidencial para una posible salida a bolsa. La directora financiera, Sarah Friar, dijo al personal que probablemente ocurriría en 2027, y los planes quedaron postergados hasta el año próximo, según informaron medios.
OpenAI negocia una ronda de hasta USD 30.000 millones con una valuación previa de USD 1,25 billones, y el acuerdo todavía no está cerrado. Esa valuación equivale a USD 1.250.000 millones y mide a la empresa antes del aporte, no el dinero que recibiría. Los términos pueden cambiar. En marzo, OpenAI sí confirmó otra ronda: USD 122.000 millones comprometidos y una valuación posterior de USD 852.000 millones.
Hasta USD 30.000 millones, una valuación de USD 1,25 billones, y el papel sigue sin firma. OpenAI está en esa conversación como quien manda el audio «estamos en eso» y el grupo ya lo trata como escritura. En la Argentina ese reflejo es viejo: alcanza con que el vendedor conteste el WhatsApp para que alguien anuncie que el auto es suyo.
La valuación es pre-money. Traducción criolla: el precio de la casa antes de que entre la plata nueva, no la plata que va a entrar. USD 1,25 billones son USD 1.250.000 millones. Un número tan grande que el cerebro lo archiva al lado del «después lo vemos» del banco, con la diferencia de que acá el banco todavía no dijo que sí.
Hace unas charlas esa misma valuación se hablaba en USD 1,4 billones. Bajó USD 150.000 millones y, con esta escala, suena a regateo de feria. Coatue conversa para coliderar. También hubo charlas con fondos de Emiratos Árabes Unidos. BlackRock apareció en el relato de conversaciones anteriores, que es la versión ejecutiva de «capaz viene, no confirmes el asado».
La meta que circula es juntar los compromisos antes de que termine la semana siguiente al 22 de octubre. Llegó el viernes 23 y no hay día de firma. «La semana que viene» ya es un plazo con rango de feriado puente: todo el mundo lo repite y nadie trae el calendario.
El 31 de marzo OpenAI sí cerró otra cosa y lo puso por escrito: USD 122.000 millones comprometidos y una valuación, esa sí posterior al aporte, de USD 852.000 millones. En junio presentó papeles confidenciales para una posible salida a bolsa. Sarah Friar, la directora financiera, les dijo a los propios que probablemente sería en 2027, y el plan quedó corrido al año que viene. Cuando la cuenta se escribe en billones, el verbo que importa sigue siendo negocia.
