El presidente Javier Milei reconoció que existen versiones sobre una eventual candidatura presidencial de Patricia Bullrich impulsada por sectores del empresariado y del poder económico argentino. Durante una entrevista con Jony Viale en Radio Rivadavia, sostuvo que detrás de esa posibilidad se encuentra lo que describió como un proyecto de «mileísmo sin Milei».
El mandatario vinculó esas especulaciones con sectores del denominado Círculo Rojo, a los que acusó de buscar la continuidad de su orientación económica sin su presencia al frente del Poder Ejecutivo.
Sus declaraciones se produjeron mientras Bullrich dejaba nuevas señales sobre sus aspiraciones políticas y formulaba cuestionamientos a aspectos de la estrategia económica del Gobierno.
Milei apuntó contra el Círculo Rojo por una posible candidatura de Bullrich
Durante la entrevista radial, Milei afirmó que la posibilidad de que Bullrich se convierta en una alternativa presidencial responde a intereses de sectores económicos que mantienen diferencias con él.
El Presidente definió esa hipótesis como «una elucubración del Círculo Rojo que tiene un profundo desprecio por mi persona, un odio visceral, porque les saqué un montón de negocios».
También utilizó una expresión particularmente crítica para referirse a la supuesta estrategia de esos sectores:
«El círculo rojo quiere un mileismo sin Milei, que es el esqueleto obeso, un oxímoron. Tienen un profundo desprecio por mi persona, un odio visceral.»
Las versiones políticas mencionan a empresarios como Paolo Rocca, vinculado a Techint, y Héctor Magnetto, del Grupo Clarín, entre quienes supuestamente observarían con interés una eventual candidatura de Bullrich.
Sin embargo, esas referencias forman parte de interpretaciones y versiones sobre el escenario electoral. No constituyen una confirmación pública de respaldo empresarial ni de una candidatura presidencial formalizada.
A pesar de sus críticas al Círculo Rojo, Milei evitó confrontar directamente con Bullrich y no descartó que la dirigente tenga aspiraciones presidenciales.
Las señales de Bullrich y sus cuestionamientos al plan económico
En paralelo con las declaraciones presidenciales, Patricia Bullrich publicó una fotografía en sus redes sociales acompañada por una frase que alimentó las especulaciones sobre su futuro político.
«Se vienen cositas», escribió la senadora el 22 de octubre de 2026.
La publicación se produjo en un contexto de creciente atención sobre sus posibles aspiraciones para las elecciones presidenciales de 2027.
La exministra de Seguridad también expresó diferencias con determinados aspectos del programa económico oficial, especialmente con las referencias a los recursos financieros disponibles para enfrentar eventuales tensiones cambiarias.
«No podés decir que tenés USD 75 mil millones», sostuvo Bullrich al cuestionar la presentación de esa capacidad de respaldo financiero.
Además, agregó: «No podemos estar atados a Bessent», en referencia a Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense.
Las declaraciones fueron interpretadas en el ámbito político como una toma de distancia respecto de aspectos sensibles de la estrategia económica del Gobierno.
Según versiones recogidas en el ámbito legislativo, Bullrich habría transmitido a un senador radical su intención de competir por la Presidencia y sus dudas sobre la continuidad política de Milei.
Esas afirmaciones corresponden a conversaciones atribuidas a la legisladora y no equivalen a un anuncio oficial de candidatura.
En una intervención televisiva anterior, Bullrich también había manifestado que se considera preparada para ejercer la Presidencia.
La tensión con Clarín y un episodio durante la visita de Christopher Landau
La discusión sobre el futuro político de Bullrich se desarrolla mientras el Gobierno mantiene un enfrentamiento con el Grupo Clarín.
Desde España, Milei había dirigido fuertes críticas al conglomerado de medios, en un contexto de diferencias por la cobertura de distintos asuntos políticos y económicos.
La tensión tuvo un nuevo episodio durante una conferencia vinculada con la visita a la Argentina de Christopher Landau, vicesecretario de Estado de Estados Unidos.
De acuerdo con la información difundida sobre el encuentro, el canciller Pablo Quirno impidió el ingreso de la periodista Natasha Niebieskikwiat, encargada de cubrir Cancillería para Clarín.
El episodio se produjo después de que el medio publicara información sobre presuntas preocupaciones del Gobierno estadounidense en relación con la legislación argentina vinculada con las Islas Malvinas y sus posibles efectos sobre intereses empresariales norteamericanos.
En ese escenario, el tratamiento mediático de Bullrich también se convirtió en un elemento de discusión dentro del oficialismo.
Milei cuestionó una encuesta sobre los argentinos que no llegan a fin de mes
Durante la misma entrevista con Jony Viale, el Presidente abordó los resultados de un estudio de la consultora Zentrix, según el cual dos de cada tres argentinos manifiestan dificultades para llegar a fin de mes.
Milei cuestionó la interpretación de ese indicador y puso en duda su consistencia.
«Si el día 20 te quedas sin dinero, ¿Cómo estás 10 días sin comer ni beber? y si vos tomás crédito, el problema lo vas a tener de vuelta el mes que viene», expresó el mandatario.
El Presidente también negó que sus críticas estuvieran motivadas por un enojo personal con la consultora.
«Yo no me enojo con la consultora, pero se trata de «una frase efectista que no guarda asidero con la realidad», afirmó, de acuerdo con las declaraciones difundidas.
Previamente, Milei había acusado a los responsables del relevamiento de actuar como operadores políticos.
El titular de Zentrix, Claudio Montiel, rechazó esos cuestionamientos y defendió el trabajo de la consultora.
«No somos operadores, ni mapuches iraníes, ni comunistas», respondió.
El intercambio abrió una nueva controversia sobre la lectura de los indicadores económicos y la percepción social de los ingresos.
Las declaraciones de Milei sobre el Círculo Rojo, las señales políticas de Bullrich y las diferencias sobre el programa económico exponen un escenario de discusión anticipada sobre la sucesión presidencial de 2027.
Por el momento, Bullrich no anunció formalmente una candidatura a presidenta y las versiones sobre un eventual respaldo de sectores empresariales continúan dentro del terreno de las especulaciones políticas.
Javier Milei afirmó en una entrevista con Jony Viale, por Radio Rivadavia, que sectores del Círculo Rojo impulsan a Patricia Bullrich como eventual alternativa presidencial para 2027. El mandatario atribuyó esa posibilidad a empresarios que buscan un «mileísmo sin Milei». La senadora, mientras tanto, dejó abierta la discusión sobre sus aspiraciones y cuestionó aspectos de la estrategia económica del Gobierno.
La política argentina acaba de descubrir una posibilidad que desafía las leyes de la física libertaria: que exista mileísmo sin Milei. El propio Presidente puso nombre a la hipótesis y denunció que sectores del Círculo Rojo imaginan una continuidad de su programa económico con Patricia Bullrich en el papel principal. Sería una especie de franquicia política en la que se conserva la receta, se mantiene el menú y se reemplaza al cocinero que insiste en discutir con los comensales.
Milei no eligió precisamente el lenguaje de un diplomático para describir a quienes, según su interpretación, promueven esa alternativa. Les atribuyó un desprecio profundo hacia su persona y aseguró que lo rechazan porque les quitó negocios. Curiosamente, el problema no sería que esos sectores quieran abandonar su modelo, sino que pretenderían conservarlo sin necesidad de conservarlo a él. Una separación política con custodia compartida del programa económico.
Patricia Bullrich, mientras tanto, parece haber encontrado en el misterio una herramienta de comunicación de extraordinaria rentabilidad. Publicó una fotografía acompañada por «Se vienen cositas». Cinco palabras suficientes para que el oficialismo vuelva a examinar cada movimiento de la senadora como si se tratara de un documento clasificado. En la política nacional, una frase ambigua puede generar más reuniones que un proyecto de ley de doscientas páginas.
Pero la legisladora no se limitó a cultivar el suspenso. También cuestionó aspectos de la estrategia económica oficial, en particular las referencias a una disponibilidad de 75.000 millones de dólares y la dependencia del respaldo del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Así, mientras Milei intentaba separar a Bullrich de los empresarios que dice enfrentar, Bullrich empezaba a marcar diferencias sobre un terreno especialmente sensible para el Presidente: la economía.
La trama incorpora, además, a empresarios, medios de comunicación y una disputa cada vez más visible entre el Gobierno y Clarín. El resultado es un escenario en el que todos parecen discutir quién representa mejor un proyecto que todavía tiene a su fundador sentado en la Casa Rosada. La sucesión presidencial, por ahora, existe principalmente como conversación política, pero ya produce tensiones propias de una campaña.
Como si el día necesitara otro frente de conflicto, Milei también discutió con una encuesta sobre las dificultades de los argentinos para llegar a fin de mes. El mandatario cuestionó la interpretación de los resultados, mientras el responsable de la consultora rechazó las acusaciones de operar políticamente. Entre la disputa por el futuro del mileísmo y la discusión sobre los ingresos actuales, el oficialismo consiguió abrir dos debates simultáneos: quién podría suceder al Presidente y cómo se interpreta la situación económica de quienes lo votan.
La paradoja final es que nadie anunció formalmente una candidatura alternativa, pero el Presidente ya se encuentra discutiendo con la posibilidad de que su propio modelo tenga una heredera. Bullrich deja señales, Milei señala conspiraciones y el Círculo Rojo aparece como protagonista de una elección que todavía no comenzó. Si la política fuera una serie, el título de este episodio sería sencillo: el protagonista descubre que los productores están evaluando cambiar el elenco.
