La compañía canadiense Myriad Uranium Corp. concretó la adquisición del proyecto de uranio Los Altares, ubicado en el centro de Chubut, mediante una operación acordada con Green Shift Commodities Ltd. La transacción representa un nuevo movimiento empresarial en el sector minero argentino y amplía la presencia de la firma compradora en una región con antecedentes de exploración de uranio.
El acuerdo fue formalizado mediante un contrato de compraventa de acciones firmado el 9 de octubre. A través de ese instrumento, Myriad adquirió la totalidad de Buenavida Metales S.A., sociedad constituida y registrada en Argentina que posee las concesiones mineras y otros activos asociados al proyecto Los Altares.
La operación contempla una contraprestación inicial de un millón de dólares, distribuida entre efectivo y acciones, además de una regalía vinculada con los eventuales resultados económicos del proyecto.
Según informó la compañía, el activo adquirido cuenta con concesiones otorgadas, estudios de impacto ambiental aprobados y antecedentes de perforaciones que forman parte de la información disponible para evaluar su potencial.
Myriad Uranium apuesta al uranio de Chubut: 55.000 hectáreas cerca de Cerro Solo
El director ejecutivo de Myriad Uranium, Thomas Lamb, destacó que la adquisición se inscribe en la estrategia de expansión de la compañía en distritos con antecedentes de exploración de uranio.
En un comunicado, el empresario señaló que la operación «continúa la estrategia de Myriad de adquirir proyectos con una trayectoria significativa en distritos de uranio conocidos, con bajos costos iniciales y de mantenimiento, y con un fuerte apalancamiento respecto al precio del uranio».
La ubicación de Los Altares constituye uno de los aspectos centrales de la inversión. El proyecto se encuentra en una región de Chubut donde existen otros antecedentes relevantes de recursos y actividad minera vinculada con el uranio.
En ese sentido, Lamb afirmó: «Ahora somos propietarios de 55.000 hectáreas en lo que podría considerarse el distrito de uranio más importante de Argentina».
El directivo también destacó que los terrenos se encuentran en la misma línea de extensión que Cerro Solo, uno de los yacimientos de uranio más importantes del país, y cerca de la histórica mina Los Adobes.
Para la empresa, la combinación de superficie, ubicación y antecedentes técnicos constituye una oportunidad para fortalecer su cartera de activos en Argentina.
Sin embargo, la adquisición de concesiones y derechos mineros no implica por sí misma el inicio de una explotación comercial. El desarrollo futuro dependerá de las evaluaciones técnicas, económicas y regulatorias correspondientes.
Cuánto pagó la minera canadiense por el proyecto Los Altares
La operación se estructuró mediante la compra del total de las acciones de Buenavida Metales S.A., la sociedad argentina titular de las concesiones y activos asociados al proyecto.
Como parte del acuerdo, Myriad pagó 300.000 dólares en efectivo y emitió 1.571.268 acciones ordinarias a favor de Green Shift Commodities.
Cada acción fue valuada en aproximadamente 0,4455 dólares, por lo que el paquete accionario entregado representa una contraprestación cercana a los 700.000 dólares.
De esta manera, el valor inicial de la transacción asciende a un millón de dólares, sin incluir las posibles obligaciones económicas futuras vinculadas con la regalía acordada.
Las acciones emitidas estarán sujetas a un período de retención de cuatro meses, con vencimiento el 1 de marzo de 2027, conforme a la normativa de la Bolsa de Valores de Canadá (CSE).
Esta condición establece un plazo durante el cual los títulos recibidos por Green Shift estarán alcanzados por las restricciones de negociación correspondientes.
La regalía del 2% y las condiciones del acuerdo minero
Además del pago en efectivo y la emisión de acciones, Myriad otorgó a Green Shift una regalía neta de fundición (NSR) del 2% sobre el proyecto.
Este mecanismo permite que la parte vendedora conserve un derecho económico vinculado con los eventuales ingresos derivados de la producción, de acuerdo con las condiciones contractuales establecidas.
El acuerdo también contempla una opción a favor de Myriad: la compañía podrá recomprar la mitad de esa regalía, equivalente al 1%, mediante un pago de un millón de dólares.
Si ejerciera esa opción, la participación económica de Green Shift se reduciría del 2% al 1% en los términos previstos por el contrato.
La estructura de la operación combina así un desembolso inicial con una participación futura para la firma que transfirió la propiedad de Buenavida Metales.
La incorporación de Los Altares amplía la presencia de Myriad Uranium en Chubut y le permite sumar un proyecto con antecedentes de exploración, documentación ambiental y derechos mineros existentes.
La compra no equivale a una autorización automática para iniciar la extracción de uranio. Cualquier avance hacia nuevas etapas de desarrollo deberá ajustarse a las exigencias técnicas, ambientales y legales aplicables en la provincia.
Con la transacción, la minera canadiense suma aproximadamente 55.000 hectáreas a su cartera de activos en una zona próxima a Cerro Solo y Los Adobes, mientras define los próximos pasos de su estrategia de exploración en Argentina.
La minera canadiense Myriad Uranium Corp. adquirió el proyecto de uranio Los Altares, ubicado en Chubut, mediante la compra de Buenavida Metales S.A. a Green Shift Commodities Ltd. La operación contempla un millón de dólares entre efectivo y acciones, además de una regalía del 2%. La compañía incorporó unas 55.000 hectáreas en una zona cercana a los yacimientos Cerro Solo y Los Adobes.
Mientras buena parte de la Argentina sigue intentando descubrir cómo hacer rendir el presupuesto hasta fin de mes, una minera canadiense decidió que era un buen momento para comprar 55.000 hectáreas en Chubut. No para construir un barrio cerrado con vista a la meseta patagónica, sino para quedarse con un proyecto de uranio. Myriad Uranium Corp. puso los ojos en Los Altares y concretó una operación que confirma que, debajo de esos paisajes donde el viento parece tener domicilio permanente, hay recursos capaces de despertar el interés internacional.
La compra tiene una particularidad financiera: no se resolvió únicamente con una transferencia bancaria. Myriad desembolsó 300.000 dólares en efectivo y entregó acciones valuadas en otros 700.000. Una combinación que demuestra que en el mundo minero hasta las compras millonarias pueden venir con una parte en efectivo y otra en papeles. Eso sí, bastante más sofisticados que los comprobantes que uno guarda por las dudas.
El atractivo de Los Altares no reside solamente en su extensión. El proyecto cuenta, según la compañía, con concesiones otorgadas, estudios de impacto ambiental aprobados y antecedentes de perforaciones. En otras palabras, no compraron un terreno para empezar preguntando dónde queda la entrada: adquirieron un conjunto de activos con información técnica acumulada y una ubicación que consideran estratégica.
El director ejecutivo, Thomas Lamb, destacó que las tierras están próximas a Cerro Solo y a la histórica mina Los Adobes. La geografía, que para cualquier viajero puede representar una larga sucesión de kilómetros patagónicos, para una empresa de exploración se transforma en un mapa de oportunidades. Donde algunos ven una extensión inmensa, otros ven un distrito mineral que merece varias reuniones de directorio.
La operación también incluye una regalía del 2% para la empresa vendedora, con la posibilidad de que Myriad recompre la mitad por un millón de dólares. Es decir, Green Shift se desprendió de la compañía propietaria del proyecto, pero conservó una participación económica vinculada a sus eventuales resultados futuros. En minería, aparentemente, despedirse de un activo no siempre significa dejar de mirar cómo le va.
Por ahora, el anuncio representa una adquisición empresarial, no el comienzo de una explotación ni una garantía de producción. Faltan las etapas que correspondan para determinar el desarrollo futuro del proyecto. Pero la compra deja una señal concreta: el uranio de Chubut continúa figurando en los planes de inversión de compañías extranjeras. Y esta vez el interés llegó acompañado de dólares, acciones y una considerable cantidad de hectáreas.
