La empresa Dass, dedicada a la fabricación de zapatillas, cerrará de manera definitiva su planta ubicada en la ciudad misionera de Eldorado el próximo 17 de julio. La decisión dejará sin empleo a 150 trabajadores y marca el final de una operación industrial iniciada en 2007, que llegó a convertirse en una de las principales fuentes laborales de la región.
La medida fue comunicada por la compañía durante la tarde de este lunes a su personal. La información fue confirmada por Gustavo Melgarejo, delegado de la planta y representante de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, UTICRA, además de prosecretario del gremio en el interior del país.
El cierre se produce en un contexto de caída de la actividad industrial y retracción del mercado del calzado. Según explicó el dirigente sindical, la empresa argumentó una disminución sostenida de la producción como principal motivo para cesar sus operaciones en Eldorado.
Melgarejo señaló además que los trabajadores alcanzados por la medida recibirán las indemnizaciones correspondientes conforme a la legislación laboral vigente al momento de su contratación, y no bajo las modificaciones introducidas recientemente en la normativa laboral.
La caída de la actividad que selló el destino de la planta
La decisión representa el cierre definitivo de una fábrica que durante varios años fue uno de los principales establecimientos industriales de la provincia de Misiones. En su momento de mayor actividad, la planta llegó a emplear a cerca de 1.500 personas.
El anuncio de Dass se da en medio de un escenario complejo para el sector industrial, caracterizado por una reducción de la demanda y menores niveles de producción. La empresa resolvió poner fin a sus operaciones luego de atravesar un proceso de disminución progresiva de la actividad, que se profundizó durante los últimos años.
La planta de Eldorado estaba especializada en la fabricación de calzado deportivo y producía zapatillas para distintas marcas internacionales. Sin embargo, la reducción de los pedidos impactó sobre el volumen de trabajo y derivó en sucesivas reestructuraciones.
Con el paso del tiempo, el establecimiento fue achicando su plantilla hasta quedar con 150 empleados, una cifra muy inferior a la que registró durante su etapa de mayor producción. El cierre previsto para el 17 de julio pondrá fin a casi 18 años de actividad industrial en la localidad misionera.
De la promesa de empleo al cierre definitivo
La historia de Dass en Eldorado comenzó en 2007, cuando la empresa inició sus operaciones tras un acuerdo de comodato impulsado por el Gobierno de Misiones.
Durante los primeros meses de funcionamiento, la fábrica contaba con apenas ocho trabajadores. A medida que avanzó la puesta en marcha de las líneas de producción, la cantidad de empleados fue creciendo y hacia fines de ese mismo año ya alcanzaba aproximadamente 30 operarios.
Con los años, la planta se consolidó como una referencia industrial de la zona y llegó a emplear a cerca de 1.500 personas en su etapa de mayor desarrollo. Al momento del anuncio del cierre, la fábrica contaba con 150 trabajadores, apenas una décima parte de aquella plantilla.
La decisión de cesar definitivamente las operaciones fue comunicada a los empleados durante la tarde de este lunes y establece como fecha de cierre el 17 de julio.
De acuerdo con lo informado por el representante sindical, los trabajadores percibirán las indemnizaciones correspondientes conforme al régimen laboral aplicable a cada caso.
La evolución de la fábrica estuvo marcada por períodos de expansión, reducción de la producción, procesos de reestructuración e intentos de recuperación que finalmente no lograron evitar el cierre definitivo. Con esta medida concluye la actividad de una planta que operó durante casi dos décadas en Eldorado y que tuvo un peso central en el empleo industrial de la región.
La empresa Dass cerrará definitivamente el próximo 17 de julio su planta de zapatillas en Eldorado, Misiones, y dejará sin empleo a 150 trabajadores. La decisión fue confirmada por el delegado Gustavo Melgarejo, de UTICRA, en medio de una caída sostenida de la actividad industrial y del mercado del calzado.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La fábrica Dass de Eldorado, que durante casi dos décadas produjo zapatillas para marcas internacionales, bajará la persiana el 17 de julio y dejará a 150 trabajadores en la calle. Una noticia que llega con la sutileza de una patada contra una puerta de chapa: no sólo golpea al empleo, también le recuerda a una ciudad entera que la industria, cuando se apaga, no lo hace en silencio; deja máquinas quietas, familias haciendo cuentas y un galpón enorme donde antes había ruido de producción.
La empresa argumentó una caída sostenida de la actividad, que en lenguaje empresarial suele sonar prolijo, casi quirúrgico, como si los puestos de trabajo se evaporaran por una cuestión meteorológica y no por una crisis profunda del sector. El mercado del calzado se achicó, los pedidos se redujeron y la planta fue perdiendo volumen hasta quedar con 150 empleados, apenas una fracción de los cerca de 1.500 que supo tener en su etapa de mayor movimiento.
La postal tiene una ironía cruel: una fábrica de zapatillas que se va justo cuando más gente necesita mantenerse de pie. Dass había llegado a Misiones en 2007 con promesa de empleo, crecimiento y futuro industrial. Empezó con ocho trabajadores, creció, se convirtió en una referencia fabril de la provincia y ahora termina su recorrido como tantas historias productivas argentinas: con una fecha de cierre, un comunicado interno y un sindicato intentando que al menos las indemnizaciones lleguen como corresponde.
Para Eldorado, el cierre no es una línea más en la estadística industrial. Es el final de una planta que marcó rutinas, ingresos y expectativas durante 18 años. En el mapa de la economía real, ese que no entra cómodo en los discursos con gráficos brillantes, cada puesto perdido tiene nombre, familia y una pregunta urgente: qué viene después. La fábrica se detiene, pero el problema queda caminando por la ciudad, con las zapatillas puestas y sin demasiadas certezas en el horizonte.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La empresa Dass, dedicada a la fabricación de zapatillas, cerrará de manera definitiva su planta ubicada en la ciudad misionera de Eldorado el próximo 17 de julio. La decisión dejará sin empleo a 150 trabajadores y marca el final de una operación industrial iniciada en 2007, que llegó a convertirse en una de las principales fuentes laborales de la región.
La medida fue comunicada por la compañía durante la tarde de este lunes a su personal. La información fue confirmada por Gustavo Melgarejo, delegado de la planta y representante de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, UTICRA, además de prosecretario del gremio en el interior del país.
El cierre se produce en un contexto de caída de la actividad industrial y retracción del mercado del calzado. Según explicó el dirigente sindical, la empresa argumentó una disminución sostenida de la producción como principal motivo para cesar sus operaciones en Eldorado.
Melgarejo señaló además que los trabajadores alcanzados por la medida recibirán las indemnizaciones correspondientes conforme a la legislación laboral vigente al momento de su contratación, y no bajo las modificaciones introducidas recientemente en la normativa laboral.
La caída de la actividad que selló el destino de la planta
La decisión representa el cierre definitivo de una fábrica que durante varios años fue uno de los principales establecimientos industriales de la provincia de Misiones. En su momento de mayor actividad, la planta llegó a emplear a cerca de 1.500 personas.
El anuncio de Dass se da en medio de un escenario complejo para el sector industrial, caracterizado por una reducción de la demanda y menores niveles de producción. La empresa resolvió poner fin a sus operaciones luego de atravesar un proceso de disminución progresiva de la actividad, que se profundizó durante los últimos años.
La planta de Eldorado estaba especializada en la fabricación de calzado deportivo y producía zapatillas para distintas marcas internacionales. Sin embargo, la reducción de los pedidos impactó sobre el volumen de trabajo y derivó en sucesivas reestructuraciones.
Con el paso del tiempo, el establecimiento fue achicando su plantilla hasta quedar con 150 empleados, una cifra muy inferior a la que registró durante su etapa de mayor producción. El cierre previsto para el 17 de julio pondrá fin a casi 18 años de actividad industrial en la localidad misionera.
De la promesa de empleo al cierre definitivo
La historia de Dass en Eldorado comenzó en 2007, cuando la empresa inició sus operaciones tras un acuerdo de comodato impulsado por el Gobierno de Misiones.
Durante los primeros meses de funcionamiento, la fábrica contaba con apenas ocho trabajadores. A medida que avanzó la puesta en marcha de las líneas de producción, la cantidad de empleados fue creciendo y hacia fines de ese mismo año ya alcanzaba aproximadamente 30 operarios.
Con los años, la planta se consolidó como una referencia industrial de la zona y llegó a emplear a cerca de 1.500 personas en su etapa de mayor desarrollo. Al momento del anuncio del cierre, la fábrica contaba con 150 trabajadores, apenas una décima parte de aquella plantilla.
La decisión de cesar definitivamente las operaciones fue comunicada a los empleados durante la tarde de este lunes y establece como fecha de cierre el 17 de julio.
De acuerdo con lo informado por el representante sindical, los trabajadores percibirán las indemnizaciones correspondientes conforme al régimen laboral aplicable a cada caso.
La evolución de la fábrica estuvo marcada por períodos de expansión, reducción de la producción, procesos de reestructuración e intentos de recuperación que finalmente no lograron evitar el cierre definitivo. Con esta medida concluye la actividad de una planta que operó durante casi dos décadas en Eldorado y que tuvo un peso central en el empleo industrial de la región.
La empresa Dass cerrará definitivamente el próximo 17 de julio su planta de zapatillas en Eldorado, Misiones, y dejará sin empleo a 150 trabajadores. La decisión fue confirmada por el delegado Gustavo Melgarejo, de UTICRA, en medio de una caída sostenida de la actividad industrial y del mercado del calzado.
La fábrica Dass de Eldorado, que durante casi dos décadas produjo zapatillas para marcas internacionales, bajará la persiana el 17 de julio y dejará a 150 trabajadores en la calle. Una noticia que llega con la sutileza de una patada contra una puerta de chapa: no sólo golpea al empleo, también le recuerda a una ciudad entera que la industria, cuando se apaga, no lo hace en silencio; deja máquinas quietas, familias haciendo cuentas y un galpón enorme donde antes había ruido de producción.
La empresa argumentó una caída sostenida de la actividad, que en lenguaje empresarial suele sonar prolijo, casi quirúrgico, como si los puestos de trabajo se evaporaran por una cuestión meteorológica y no por una crisis profunda del sector. El mercado del calzado se achicó, los pedidos se redujeron y la planta fue perdiendo volumen hasta quedar con 150 empleados, apenas una fracción de los cerca de 1.500 que supo tener en su etapa de mayor movimiento.
La postal tiene una ironía cruel: una fábrica de zapatillas que se va justo cuando más gente necesita mantenerse de pie. Dass había llegado a Misiones en 2007 con promesa de empleo, crecimiento y futuro industrial. Empezó con ocho trabajadores, creció, se convirtió en una referencia fabril de la provincia y ahora termina su recorrido como tantas historias productivas argentinas: con una fecha de cierre, un comunicado interno y un sindicato intentando que al menos las indemnizaciones lleguen como corresponde.
Para Eldorado, el cierre no es una línea más en la estadística industrial. Es el final de una planta que marcó rutinas, ingresos y expectativas durante 18 años. En el mapa de la economía real, ese que no entra cómodo en los discursos con gráficos brillantes, cada puesto perdido tiene nombre, familia y una pregunta urgente: qué viene después. La fábrica se detiene, pero el problema queda caminando por la ciudad, con las zapatillas puestas y sin demasiadas certezas en el horizonte.