La Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales (ALEA), entidad que reúne a los organismos reguladores provinciales del juego en Argentina, envió una advertencia formal a Mercado Libre y Mercado Pago por la iniciativa “Fixture 2026”, el popular prode digital gratuito desarrollado para el Mundial de Fútbol 2026.
En la presentación, los reguladores sostienen que una de las funcionalidades de la plataforma podría encuadrarse en el delito de “captación de juegos de azar sin autorización”, contemplado en el artículo 301 bis del Código Penal, que prevé penas de prisión para quienes organicen o exploten juegos de azar sin la correspondiente habilitación.
Cómo funciona Fixture 2026
Lanzado a fines de mayo, Fixture 2026 permite a los usuarios pronosticar resultados de los partidos del Mundial desde la aplicación de Mercado Pago, con acceso también desde Mercado Libre. Los participantes suman puntos por sus aciertos: seis puntos por resultado exacto y tres por acertar el ganador o un empate.
La competencia contempla distintas modalidades. En el ranking nacional, el primer puesto en Argentina puede obtener hasta US$50.000, mientras que el segundo y el tercero acceden a premios de US$20.000 y US$10.000, respectivamente, definidos mediante una trivia final. Para los usuarios del programa Meli+, los montos se duplican.
Además, existen premios diarios consistentes en hasta 2.000 cupones de $10.000 por jornada con partidos, lo que representa una distribución potencial de hasta $20 millones por día para utilizar en Mercado Pago o Mercado Libre.
La función que concentra la controversia es la de “torneos privados”, que permite crear grupos de hasta 50 participantes entre amigos o familiares. Según los reguladores, algunos usuarios utilizan estos espacios para realizar apuestas de dinero entre ellos.
De acuerdo con datos difundidos por la propia compañía, la plataforma ya superó los 2,3 millones de usuarios y acumuló decenas de millones de pronósticos registrados.
La objeción de los reguladores
La posición de ALEA es que, aunque la competencia principal sea gratuita y los premios sean financiados por Mercado Pago, los torneos privados facilitan movimientos de dinero entre participantes mediante la billetera digital.
Según el planteo de los organismos provinciales, esa dinámica “desnaturaliza la gratuidad” de la propuesta y podría convertirla en un mecanismo de apuestas no autorizado. También sostienen que la empresa obtendría un beneficio indirecto a través del incremento de transacciones y de la fidelización de usuarios dentro de su ecosistema digital.
Tras recibir la intimación, Mercado Pago introdujo modificaciones en algunos puntos del reglamento, entre ellos aspectos vinculados al manejo de las denominadas “reservas” de dinero. Sin embargo, mantiene su postura de que no recauda ni distribuye apuestas, ya que considera que se trata de una promoción con premios financiados por la propia compañía y con transferencias voluntarias entre particulares.
Un debate que excede al Mundial
La disputa surge pese a que ALEA y Mercado Libre mantienen antecedentes de colaboración en iniciativas orientadas al combate del juego ilegal. No obstante, el crecimiento de los prodes digitales durante la Copa del Mundo abrió una discusión sobre los límites regulatorios de estas herramientas.
Las loterías oficiales observan con preocupación el avance de mecanismos de participación masiva que, aunque se presentan como promociones o competencias de pronósticos, podrían acercarse a actividades tradicionalmente reservadas a operadores autorizados de juegos de azar.
El caso se inscribe además en un debate más amplio sobre la regulación de las apuestas deportivas online y las competencias digitales con premios en Argentina.
Hasta el momento, no existe una acción judicial en curso. Sin embargo, la advertencia formal de ALEA deja abierta la posibilidad de futuras medidas regulatorias o incluso penales si la mecánica de los torneos privados no se ajusta a los criterios exigidos por los organismos de control.
<p>La Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales (ALEA) intimó a Mercado Pago por la función de “torneos de amigos” incluida en su plataforma Fixture 2026. Los reguladores sostienen que podría configurarse una captación ilegal de juegos de azar al permitir apuestas entre particulares, mientras la empresa defiende que se trata de una promoción gratuita con premios propios y transferencias voluntarias.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Más de 2,3 millones de usuarios cargaron pronósticos para el Mundial y ahora una discusión jurídica amenaza con convertir un prode en un expediente. Lo que empezó como elegir quién gana entre Argentina y cualquier rival terminó llegando a artículos del Código Penal.
La escena tiene algo de campeonato de barrio jugado con VAR, escribanos y abogados. De un lado, una aplicación que reparte premios y puntos. Del otro, organismos que observan que cuando aparece plata entre participantes, la frontera entre entretenimiento y apuesta se vuelve más fina que el papel de un ticket de quiniela.
El punto de conflicto no está en los premios que entrega la empresa ni en el ranking nacional. Está en esos grupos privados donde amigos, familiares o compañeros de trabajo organizan competencias paralelas y, en algunos casos, ponen dinero sobre la mesa. Una costumbre tan vieja como discutir quién paga el asado, pero ahora mediada por una billetera digital y millones de usuarios.
ALEA sostiene que la herramienta podría encuadrarse en una figura penal vinculada a la captación de juegos de azar sin autorización. La palabra clave es «captación». Porque en el universo regulatorio argentino, organizar el juego es un privilegio tan protegido como la receta de una gaseosa o la llave de una oficina pública un viernes a las 13.
Mercado Pago responde que no recauda apuestas ni distribuye pozos. Según su postura, los usuarios hacen transferencias entre sí de manera voluntaria y la promoción principal sigue siendo gratuita. Es decir: la empresa asegura que vende la cancha, pero no organiza el partido.
La tensión tiene además un ingrediente económico imposible de ignorar. Los prodes digitales crecieron al ritmo del Mundial y las loterías oficiales observan cómo millones de personas participan de dinámicas que se parecen cada vez más a los juegos tradicionales, aunque utilicen otros nombres, otras pantallas y otros botones.
Mientras tanto, no existe una demanda judicial en marcha. Hay una advertencia formal, cambios en algunas cláusulas del reglamento y una discusión que recién empieza. El Mundial todavía no terminó y ya apareció una competencia inesperada: reguladores contra desarrolladores, con el reglamento en una mano y la billetera virtual en la otra.
El país donde un pronóstico de fútbol puede terminar definiéndose entre goleadores, abogados y artículos penales.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales (ALEA), entidad que reúne a los organismos reguladores provinciales del juego en Argentina, envió una advertencia formal a Mercado Libre y Mercado Pago por la iniciativa “Fixture 2026”, el popular prode digital gratuito desarrollado para el Mundial de Fútbol 2026.
En la presentación, los reguladores sostienen que una de las funcionalidades de la plataforma podría encuadrarse en el delito de “captación de juegos de azar sin autorización”, contemplado en el artículo 301 bis del Código Penal, que prevé penas de prisión para quienes organicen o exploten juegos de azar sin la correspondiente habilitación.
Cómo funciona Fixture 2026
Lanzado a fines de mayo, Fixture 2026 permite a los usuarios pronosticar resultados de los partidos del Mundial desde la aplicación de Mercado Pago, con acceso también desde Mercado Libre. Los participantes suman puntos por sus aciertos: seis puntos por resultado exacto y tres por acertar el ganador o un empate.
La competencia contempla distintas modalidades. En el ranking nacional, el primer puesto en Argentina puede obtener hasta US$50.000, mientras que el segundo y el tercero acceden a premios de US$20.000 y US$10.000, respectivamente, definidos mediante una trivia final. Para los usuarios del programa Meli+, los montos se duplican.
Además, existen premios diarios consistentes en hasta 2.000 cupones de $10.000 por jornada con partidos, lo que representa una distribución potencial de hasta $20 millones por día para utilizar en Mercado Pago o Mercado Libre.
La función que concentra la controversia es la de “torneos privados”, que permite crear grupos de hasta 50 participantes entre amigos o familiares. Según los reguladores, algunos usuarios utilizan estos espacios para realizar apuestas de dinero entre ellos.
De acuerdo con datos difundidos por la propia compañía, la plataforma ya superó los 2,3 millones de usuarios y acumuló decenas de millones de pronósticos registrados.
La objeción de los reguladores
La posición de ALEA es que, aunque la competencia principal sea gratuita y los premios sean financiados por Mercado Pago, los torneos privados facilitan movimientos de dinero entre participantes mediante la billetera digital.
Según el planteo de los organismos provinciales, esa dinámica “desnaturaliza la gratuidad” de la propuesta y podría convertirla en un mecanismo de apuestas no autorizado. También sostienen que la empresa obtendría un beneficio indirecto a través del incremento de transacciones y de la fidelización de usuarios dentro de su ecosistema digital.
Tras recibir la intimación, Mercado Pago introdujo modificaciones en algunos puntos del reglamento, entre ellos aspectos vinculados al manejo de las denominadas “reservas” de dinero. Sin embargo, mantiene su postura de que no recauda ni distribuye apuestas, ya que considera que se trata de una promoción con premios financiados por la propia compañía y con transferencias voluntarias entre particulares.
Un debate que excede al Mundial
La disputa surge pese a que ALEA y Mercado Libre mantienen antecedentes de colaboración en iniciativas orientadas al combate del juego ilegal. No obstante, el crecimiento de los prodes digitales durante la Copa del Mundo abrió una discusión sobre los límites regulatorios de estas herramientas.
Las loterías oficiales observan con preocupación el avance de mecanismos de participación masiva que, aunque se presentan como promociones o competencias de pronósticos, podrían acercarse a actividades tradicionalmente reservadas a operadores autorizados de juegos de azar.
El caso se inscribe además en un debate más amplio sobre la regulación de las apuestas deportivas online y las competencias digitales con premios en Argentina.
Hasta el momento, no existe una acción judicial en curso. Sin embargo, la advertencia formal de ALEA deja abierta la posibilidad de futuras medidas regulatorias o incluso penales si la mecánica de los torneos privados no se ajusta a los criterios exigidos por los organismos de control.
Más de 2,3 millones de usuarios cargaron pronósticos para el Mundial y ahora una discusión jurídica amenaza con convertir un prode en un expediente. Lo que empezó como elegir quién gana entre Argentina y cualquier rival terminó llegando a artículos del Código Penal.
La escena tiene algo de campeonato de barrio jugado con VAR, escribanos y abogados. De un lado, una aplicación que reparte premios y puntos. Del otro, organismos que observan que cuando aparece plata entre participantes, la frontera entre entretenimiento y apuesta se vuelve más fina que el papel de un ticket de quiniela.
El punto de conflicto no está en los premios que entrega la empresa ni en el ranking nacional. Está en esos grupos privados donde amigos, familiares o compañeros de trabajo organizan competencias paralelas y, en algunos casos, ponen dinero sobre la mesa. Una costumbre tan vieja como discutir quién paga el asado, pero ahora mediada por una billetera digital y millones de usuarios.
ALEA sostiene que la herramienta podría encuadrarse en una figura penal vinculada a la captación de juegos de azar sin autorización. La palabra clave es «captación». Porque en el universo regulatorio argentino, organizar el juego es un privilegio tan protegido como la receta de una gaseosa o la llave de una oficina pública un viernes a las 13.
Mercado Pago responde que no recauda apuestas ni distribuye pozos. Según su postura, los usuarios hacen transferencias entre sí de manera voluntaria y la promoción principal sigue siendo gratuita. Es decir: la empresa asegura que vende la cancha, pero no organiza el partido.
La tensión tiene además un ingrediente económico imposible de ignorar. Los prodes digitales crecieron al ritmo del Mundial y las loterías oficiales observan cómo millones de personas participan de dinámicas que se parecen cada vez más a los juegos tradicionales, aunque utilicen otros nombres, otras pantallas y otros botones.
Mientras tanto, no existe una demanda judicial en marcha. Hay una advertencia formal, cambios en algunas cláusulas del reglamento y una discusión que recién empieza. El Mundial todavía no terminó y ya apareció una competencia inesperada: reguladores contra desarrolladores, con el reglamento en una mano y la billetera virtual en la otra.
El país donde un pronóstico de fútbol puede terminar definiéndose entre goleadores, abogados y artículos penales.