El Grupo DOTA reconoció este viernes que ordenó retirar de sus colectivos las calcomanías con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas” y aseguró que la decisión respondió a un recambio interno de adhesivos deteriorados. La empresa negó que la medida haya sido consecuencia de una instrucción del Gobierno nacional y afirmó que los nuevos carteles serán reinstalados en todas sus unidades antes del martes o miércoles de la próxima semana.
La controversia comenzó luego de que circularan imágenes y testimonios de choferes que mostraban el retiro de las inscripciones en distintas unidades. La situación generó una fuerte repercusión y alimentó versiones que atribuían la decisión a una supuesta orden del Gobierno de Javier Milei.
La explicación de DOTA
La primera respuesta oficial llegó durante la tarde del viernes a través de Marcelo Pasciuto, directivo del Grupo DOTA, quien realizó un comentario en las redes sociales de Revista Colectibondi para explicar el procedimiento.
“Nosotros estamos recambiando, en Grupo DOTA, en todas las unidades por calcos nuevos de Malvinas, que serán reinstalados a más tardar martes o miércoles de la semana próxima. Fue una decisión propia de la empresa, sin intervención de ninguna otra persona ni orden”, expresó.
De acuerdo con esa versión, la decisión fue exclusivamente empresarial. Pasciuto negó que la compañía hubiera recibido instrucciones del presidente Javier Milei, de la Secretaría de Transporte, de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) o de cualquier otro organismo nacional.
La empresa, sin embargo, no identificó públicamente al responsable operativo que impartió la instrucción para retirar las calcomanías en los talleres, limitándose a señalar que se trató de una determinación interna.

El recambio de las calcomanías
Según la explicación oficial, los adhesivos retirados serán reemplazados por otros nuevos con la misma leyenda. DOTA sostuvo que no existe intención de eliminar la referencia a las Islas Malvinas ni de dejar de cumplir con la legislación vigente.
La compañía no precisó por qué comenzó el retiro antes de contar con los reemplazos disponibles, una decisión que dejó temporalmente a varias unidades circulando sin la inscripción obligatoria y que originó las denuncias de los trabajadores. Tampoco informó cuántos colectivos forman parte del operativo ni cuántos ya habían quedado sin el cartel.
Pasciuto indicó que el recambio alcanzará a todas las unidades del Grupo DOTA, que controla o participa en la operación de numerosas líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires, entre ellas la línea 60, cuyos trabajadores fueron los primeros en advertir públicamente la situación.
La normativa vigente y los interrogantes pendientes
La inscripción “Las Islas Malvinas son argentinas” no constituye un elemento decorativo optativo. La Ley Nacional 27.023, sancionada en 2014, establece la obligación de exhibir esa leyenda en un lugar visible de los medios de transporte público de pasajeros de jurisdicción nacional.
La obligación comprende colectivos, trenes, transporte aéreo, fluvial, lacustre y marítimo, además de estaciones de llegada, partida o escala. Asimismo, el artículo 4 de la norma responsabiliza directamente a las empresas por el mantenimiento y conservación de los carteles.
La legislación fue reglamentada en 2022 mediante la Resolución 31 de la Secretaría de Gestión de Transporte, que fijó el formato y la tipografía obligatorios. Hasta el momento no existe ninguna resolución oficial que autorice el retiro definitivo de esas inscripciones.
En ese contexto, permanece abierto el interrogante sobre si las unidades pueden circular durante varios días sin la leyenda mientras se realiza el recambio de los adhesivos.
La explicación brindada por DOTA solo alcanza a las empresas que integran ese grupo. No aclara las denuncias realizadas por trabajadores ferroviarios ni los posibles retiros registrados en colectivos operados por otras compañías.
Hasta el momento tampoco se conoció una disposición, circular o resolución de la Secretaría de Transporte, la CNRT o Trenes Argentinos que ordene retirar la leyenda de los medios de transporte.
De esta manera, la información confirmada hasta ahora es que DOTA dispuso internamente el retiro de las calcomanías para reemplazarlas por otras nuevas y se comprometió a reinstalarlas en toda su flota antes del martes o miércoles de la próxima semana. Las denuncias sobre otras empresas y el sistema ferroviario continúan, por ahora, sin una explicación oficial.
El Grupo DOTA reconoció que ordenó retirar de sus colectivos las calcomanías con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas”. La empresa afirmó que la medida responde a un recambio de adhesivos deteriorados por otros nuevos, negó haber recibido instrucciones del Gobierno nacional y aseguró que volverán a estar colocados en todas sus unidades antes del martes o miércoles de la próxima semana.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En un país donde hasta una calcomanía puede convertirse en protagonista del debate nacional, los adhesivos de Malvinas decidieron tomarse unas vacaciones involuntarias. Bastaron un par de colectivos sin la histórica leyenda para que las redes sociales hicieran lo que mejor saben hacer: completar los espacios en blanco con teorías de velocidad supersónica. Entre capturas de pantalla, fotos desde la ventanilla y especialistas en interpretar silencios ajenos, el misterio creció más rápido que una fila en hora pico.
La explicación finalmente apareció, aunque con el encanto burocrático de quien descubre que el gran secreto era cambiar una etiqueta gastada por otra nueva. DOTA confirmó que la orden existió, pero aclaró que salió de la propia empresa y no de algún despacho oficial. El episodio terminó pareciéndose a esas remodelaciones domésticas que empiezan con «es un trabajo de un día» y concluyen con media casa desarmada durante una semana. En el medio, los colectivos siguieron circulando mientras la ausencia del cartel se convertía en tema de conversación mucho más visible que cualquier publicidad pegada en la carrocería.
La aclaración, de todos modos, no alcanza para cerrar completamente la historia. El Grupo DOTA explicó qué ocurrió puertas adentro de su flota, pero las preguntas continúan viajando en otros recorridos. Las denuncias sobre retiros en formaciones ferroviarias y en unidades pertenecientes a otras empresas todavía esperan una respuesta oficial que las explique con el mismo nivel de detalle. Porque en Argentina pocas cosas recorren tantos kilómetros como una versión sin confirmar, especialmente cuando encuentra combustible en la incertidumbre. Por ahora, la única certeza es que el recambio promete devolver los adhesivos antes de mitad de la próxima semana. El resto sigue esperando que alguien levante la mano y explique por qué algunos carteles desaparecieron al mismo tiempo, aunque cada historia parezca tomar un recorrido distinto.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Grupo DOTA reconoció este viernes que ordenó retirar de sus colectivos las calcomanías con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas” y aseguró que la decisión respondió a un recambio interno de adhesivos deteriorados. La empresa negó que la medida haya sido consecuencia de una instrucción del Gobierno nacional y afirmó que los nuevos carteles serán reinstalados en todas sus unidades antes del martes o miércoles de la próxima semana.
La controversia comenzó luego de que circularan imágenes y testimonios de choferes que mostraban el retiro de las inscripciones en distintas unidades. La situación generó una fuerte repercusión y alimentó versiones que atribuían la decisión a una supuesta orden del Gobierno de Javier Milei.
La explicación de DOTA
La primera respuesta oficial llegó durante la tarde del viernes a través de Marcelo Pasciuto, directivo del Grupo DOTA, quien realizó un comentario en las redes sociales de Revista Colectibondi para explicar el procedimiento.
“Nosotros estamos recambiando, en Grupo DOTA, en todas las unidades por calcos nuevos de Malvinas, que serán reinstalados a más tardar martes o miércoles de la semana próxima. Fue una decisión propia de la empresa, sin intervención de ninguna otra persona ni orden”, expresó.
De acuerdo con esa versión, la decisión fue exclusivamente empresarial. Pasciuto negó que la compañía hubiera recibido instrucciones del presidente Javier Milei, de la Secretaría de Transporte, de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) o de cualquier otro organismo nacional.
La empresa, sin embargo, no identificó públicamente al responsable operativo que impartió la instrucción para retirar las calcomanías en los talleres, limitándose a señalar que se trató de una determinación interna.

El recambio de las calcomanías
Según la explicación oficial, los adhesivos retirados serán reemplazados por otros nuevos con la misma leyenda. DOTA sostuvo que no existe intención de eliminar la referencia a las Islas Malvinas ni de dejar de cumplir con la legislación vigente.
La compañía no precisó por qué comenzó el retiro antes de contar con los reemplazos disponibles, una decisión que dejó temporalmente a varias unidades circulando sin la inscripción obligatoria y que originó las denuncias de los trabajadores. Tampoco informó cuántos colectivos forman parte del operativo ni cuántos ya habían quedado sin el cartel.
Pasciuto indicó que el recambio alcanzará a todas las unidades del Grupo DOTA, que controla o participa en la operación de numerosas líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires, entre ellas la línea 60, cuyos trabajadores fueron los primeros en advertir públicamente la situación.
La normativa vigente y los interrogantes pendientes
La inscripción “Las Islas Malvinas son argentinas” no constituye un elemento decorativo optativo. La Ley Nacional 27.023, sancionada en 2014, establece la obligación de exhibir esa leyenda en un lugar visible de los medios de transporte público de pasajeros de jurisdicción nacional.
La obligación comprende colectivos, trenes, transporte aéreo, fluvial, lacustre y marítimo, además de estaciones de llegada, partida o escala. Asimismo, el artículo 4 de la norma responsabiliza directamente a las empresas por el mantenimiento y conservación de los carteles.
La legislación fue reglamentada en 2022 mediante la Resolución 31 de la Secretaría de Gestión de Transporte, que fijó el formato y la tipografía obligatorios. Hasta el momento no existe ninguna resolución oficial que autorice el retiro definitivo de esas inscripciones.
En ese contexto, permanece abierto el interrogante sobre si las unidades pueden circular durante varios días sin la leyenda mientras se realiza el recambio de los adhesivos.
La explicación brindada por DOTA solo alcanza a las empresas que integran ese grupo. No aclara las denuncias realizadas por trabajadores ferroviarios ni los posibles retiros registrados en colectivos operados por otras compañías.
Hasta el momento tampoco se conoció una disposición, circular o resolución de la Secretaría de Transporte, la CNRT o Trenes Argentinos que ordene retirar la leyenda de los medios de transporte.
De esta manera, la información confirmada hasta ahora es que DOTA dispuso internamente el retiro de las calcomanías para reemplazarlas por otras nuevas y se comprometió a reinstalarlas en toda su flota antes del martes o miércoles de la próxima semana. Las denuncias sobre otras empresas y el sistema ferroviario continúan, por ahora, sin una explicación oficial.
El Grupo DOTA reconoció que ordenó retirar de sus colectivos las calcomanías con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas”. La empresa afirmó que la medida responde a un recambio de adhesivos deteriorados por otros nuevos, negó haber recibido instrucciones del Gobierno nacional y aseguró que volverán a estar colocados en todas sus unidades antes del martes o miércoles de la próxima semana.
En un país donde hasta una calcomanía puede convertirse en protagonista del debate nacional, los adhesivos de Malvinas decidieron tomarse unas vacaciones involuntarias. Bastaron un par de colectivos sin la histórica leyenda para que las redes sociales hicieran lo que mejor saben hacer: completar los espacios en blanco con teorías de velocidad supersónica. Entre capturas de pantalla, fotos desde la ventanilla y especialistas en interpretar silencios ajenos, el misterio creció más rápido que una fila en hora pico.
La explicación finalmente apareció, aunque con el encanto burocrático de quien descubre que el gran secreto era cambiar una etiqueta gastada por otra nueva. DOTA confirmó que la orden existió, pero aclaró que salió de la propia empresa y no de algún despacho oficial. El episodio terminó pareciéndose a esas remodelaciones domésticas que empiezan con «es un trabajo de un día» y concluyen con media casa desarmada durante una semana. En el medio, los colectivos siguieron circulando mientras la ausencia del cartel se convertía en tema de conversación mucho más visible que cualquier publicidad pegada en la carrocería.
La aclaración, de todos modos, no alcanza para cerrar completamente la historia. El Grupo DOTA explicó qué ocurrió puertas adentro de su flota, pero las preguntas continúan viajando en otros recorridos. Las denuncias sobre retiros en formaciones ferroviarias y en unidades pertenecientes a otras empresas todavía esperan una respuesta oficial que las explique con el mismo nivel de detalle. Porque en Argentina pocas cosas recorren tantos kilómetros como una versión sin confirmar, especialmente cuando encuentra combustible en la incertidumbre. Por ahora, la única certeza es que el recambio promete devolver los adhesivos antes de mitad de la próxima semana. El resto sigue esperando que alguien levante la mano y explique por qué algunos carteles desaparecieron al mismo tiempo, aunque cada historia parezca tomar un recorrido distinto.