Los alquileres volverán a registrar aumentos desde agosto, aunque la magnitud de la actualización dependerá del tipo de contrato, el índice utilizado y la frecuencia de ajuste establecida entre las partes.
Las subas previstas para el octavo mes del año comenzarán en el 6,7% para los contratos trimestrales actualizados por inflación y podrán superar el 35% en algunos acuerdos semestrales. En los convenios anuales firmados bajo la derogada Ley 27.551, el incremento será del 31,5%.
Los nuevos valores entrarán en vigencia en un contexto de desaceleración inflacionaria. Sin embargo, los montos continuarán ejerciendo presión sobre los ingresos de los hogares. En la Ciudad de Buenos Aires, los contratos de alquiler acumularon un aumento promedio del 15,7% durante el primer semestre de 2026.
Cuánto aumentará cada tipo de contrato
Los inquilinos que conservan acuerdos firmados bajo la Ley 27.551 deberán afrontar una actualización anual del 31,5%. El porcentaje surge del Índice de Contratos de Locación elaborado por el Banco Central, que combina la evolución de la inflación y los salarios.
Aunque se trata de una suba significativa, representa uno de los ajustes anuales más moderados registrados desde la entrada en vigencia de aquella normativa.
En los contratos celebrados bajo la Ley 27.737, firmados durante los últimos meses de 2023 y actualizados mediante la fórmula Casa Propia, el reajuste semestral será superior al 35%.
El panorama es diferente para los acuerdos realizados después del DNU 70/2023, que habilitó una mayor libertad para definir el índice y la periodicidad de las actualizaciones.
En los contratos con revisiones trimestrales vinculadas al Índice de Precios al Consumidor, el aumento será del 6,7%. Aquellos que utilizan el Índice de Contratos de Locación para el mismo período subirán un 8,9%.
Para los convenios con actualización cada cuatro meses, los incrementos previstos se ubicarán entre el 11,5% y el 13%, según la fórmula seleccionada al momento de firmar el contrato.
Cómo quedarán los alquileres en agosto
Las diferencias entre los regímenes se reflejarán de manera directa en los montos que deberán pagar los inquilinos.
En un contrato anual regido por la antigua Ley 27.551, un alquiler que durante julio fue de $350.000 pasará a costar aproximadamente $460.320 desde agosto. Ese valor se mantendrá sin cambios durante los doce meses siguientes.
En los contratos semestrales actualizados mediante la fórmula Casa Propia, una cuota mensual de $400.000 aumentará hasta aproximadamente $540.240. El nuevo monto permanecerá vigente hasta la próxima revisión prevista en el acuerdo.
En el caso de un contrato trimestral ajustado por inflación, un alquiler de $400.000 subiría alrededor de $26.800 y quedaría en $426.800.
Si el mismo convenio utilizara el Índice de Contratos de Locación, la actualización del 8,9% llevaría el monto mensual de $400.000 a aproximadamente $435.600.
Para los contratos cuatrimestrales, un alquiler de $400.000 podría ubicarse entre $446.000 y $452.000, dependiendo de si el ajuste aplicable es del 11,5% o del 13%.
La importancia de revisar el contrato
Antes de calcular el nuevo valor, los inquilinos deberán comprobar la fecha de firma, la normativa bajo la cual fue celebrado el acuerdo, el índice seleccionado y la frecuencia de actualización.
La convivencia de contratos regidos por diferentes leyes y fórmulas provoca que dos viviendas con valores similares puedan registrar aumentos muy distintos durante el mismo mes.
La desaceleración de la inflación permitirá que los ajustes trimestrales sean más moderados que los observados en períodos anteriores. No obstante, quienes tengan actualizaciones anuales o semestrales enfrentarán aumentos mayores debido a que sus fórmulas acumulan la evolución de varios meses.
Los alquileres volverán a aumentar en agosto con ajustes de entre el 6,7% y más del 35%, según la fecha del contrato, la normativa aplicada y el índice de actualización elegido. Los convenios regidos por la derogada Ley 27.551 subirán un 31,5%, mientras que los acuerdos posteriores al DNU 70/2023 tendrán incrementos trimestrales o cuatrimestrales.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Agosto llegará con su habitual colección de bajas temperaturas, facturas acumuladas y una nueva actualización del alquiler, esa ceremonia periódica en la que el inquilino abre la calculadora y descubre que el departamento no ganó metros cuadrados, no incorporó una terraza y tampoco aprendió a preparar café, pero igualmente aumentó de precio con una seguridad admirable.
La magnitud del impacto dependerá del contrato, porque el mercado locativo argentino logró convertir el pago de una vivienda en una disciplina jurídica avanzada. Algunos acuerdos actualizarán por inflación, otros por el Índice de Contratos de Locación y unos pocos conservarán fórmulas creadas por leyes que ya fueron derogadas, pero continúan produciendo efectos desde el más allá normativo.
Quienes todavía mantienen contratos bajo la antigua Ley 27.551 enfrentarán una suba anual del 31,5%. Puesta en perspectiva, será una de las actualizaciones más moderadas de ese régimen, consuelo estadístico que posiblemente pierda eficacia cuando un alquiler de $350.000 pase a superar los $460.000. La moderación, como tantos conceptos económicos, luce mucho mejor en porcentaje que en la pantalla de una aplicación bancaria.
Los contratos posteriores al DNU 70/2023 tampoco quedarán inmóviles. Los ajustes trimestrales oscilarán entre el 6,7% y el 8,9%, mientras que los cuatrimestrales llegarán hasta el 13%. La buena noticia es que la inflación se desaceleró. La menos buena es que los alquileres siguen aumentando, quizá por inercia, por contrato o porque el mercado inmobiliario considera que todo freno debe incluir una excepción residencial.
Así, cada inquilino deberá identificar la ley, la fecha, la fórmula y la periodicidad de su acuerdo antes de conocer cuánto pagará. Encontrar vivienda ya era complejo; ahora también exige habilidades de archivista, economista y especialista en normas derogadas. El techo continúa siendo el mismo, pero comprender su precio demanda cada vez una formación más completa.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Los alquileres volverán a registrar aumentos desde agosto, aunque la magnitud de la actualización dependerá del tipo de contrato, el índice utilizado y la frecuencia de ajuste establecida entre las partes.
Las subas previstas para el octavo mes del año comenzarán en el 6,7% para los contratos trimestrales actualizados por inflación y podrán superar el 35% en algunos acuerdos semestrales. En los convenios anuales firmados bajo la derogada Ley 27.551, el incremento será del 31,5%.
Los nuevos valores entrarán en vigencia en un contexto de desaceleración inflacionaria. Sin embargo, los montos continuarán ejerciendo presión sobre los ingresos de los hogares. En la Ciudad de Buenos Aires, los contratos de alquiler acumularon un aumento promedio del 15,7% durante el primer semestre de 2026.
Cuánto aumentará cada tipo de contrato
Los inquilinos que conservan acuerdos firmados bajo la Ley 27.551 deberán afrontar una actualización anual del 31,5%. El porcentaje surge del Índice de Contratos de Locación elaborado por el Banco Central, que combina la evolución de la inflación y los salarios.
Aunque se trata de una suba significativa, representa uno de los ajustes anuales más moderados registrados desde la entrada en vigencia de aquella normativa.
En los contratos celebrados bajo la Ley 27.737, firmados durante los últimos meses de 2023 y actualizados mediante la fórmula Casa Propia, el reajuste semestral será superior al 35%.
El panorama es diferente para los acuerdos realizados después del DNU 70/2023, que habilitó una mayor libertad para definir el índice y la periodicidad de las actualizaciones.
En los contratos con revisiones trimestrales vinculadas al Índice de Precios al Consumidor, el aumento será del 6,7%. Aquellos que utilizan el Índice de Contratos de Locación para el mismo período subirán un 8,9%.
Para los convenios con actualización cada cuatro meses, los incrementos previstos se ubicarán entre el 11,5% y el 13%, según la fórmula seleccionada al momento de firmar el contrato.
Cómo quedarán los alquileres en agosto
Las diferencias entre los regímenes se reflejarán de manera directa en los montos que deberán pagar los inquilinos.
En un contrato anual regido por la antigua Ley 27.551, un alquiler que durante julio fue de $350.000 pasará a costar aproximadamente $460.320 desde agosto. Ese valor se mantendrá sin cambios durante los doce meses siguientes.
En los contratos semestrales actualizados mediante la fórmula Casa Propia, una cuota mensual de $400.000 aumentará hasta aproximadamente $540.240. El nuevo monto permanecerá vigente hasta la próxima revisión prevista en el acuerdo.
En el caso de un contrato trimestral ajustado por inflación, un alquiler de $400.000 subiría alrededor de $26.800 y quedaría en $426.800.
Si el mismo convenio utilizara el Índice de Contratos de Locación, la actualización del 8,9% llevaría el monto mensual de $400.000 a aproximadamente $435.600.
Para los contratos cuatrimestrales, un alquiler de $400.000 podría ubicarse entre $446.000 y $452.000, dependiendo de si el ajuste aplicable es del 11,5% o del 13%.
La importancia de revisar el contrato
Antes de calcular el nuevo valor, los inquilinos deberán comprobar la fecha de firma, la normativa bajo la cual fue celebrado el acuerdo, el índice seleccionado y la frecuencia de actualización.
La convivencia de contratos regidos por diferentes leyes y fórmulas provoca que dos viviendas con valores similares puedan registrar aumentos muy distintos durante el mismo mes.
La desaceleración de la inflación permitirá que los ajustes trimestrales sean más moderados que los observados en períodos anteriores. No obstante, quienes tengan actualizaciones anuales o semestrales enfrentarán aumentos mayores debido a que sus fórmulas acumulan la evolución de varios meses.
Los alquileres volverán a aumentar en agosto con ajustes de entre el 6,7% y más del 35%, según la fecha del contrato, la normativa aplicada y el índice de actualización elegido. Los convenios regidos por la derogada Ley 27.551 subirán un 31,5%, mientras que los acuerdos posteriores al DNU 70/2023 tendrán incrementos trimestrales o cuatrimestrales.
Agosto llegará con su habitual colección de bajas temperaturas, facturas acumuladas y una nueva actualización del alquiler, esa ceremonia periódica en la que el inquilino abre la calculadora y descubre que el departamento no ganó metros cuadrados, no incorporó una terraza y tampoco aprendió a preparar café, pero igualmente aumentó de precio con una seguridad admirable.
La magnitud del impacto dependerá del contrato, porque el mercado locativo argentino logró convertir el pago de una vivienda en una disciplina jurídica avanzada. Algunos acuerdos actualizarán por inflación, otros por el Índice de Contratos de Locación y unos pocos conservarán fórmulas creadas por leyes que ya fueron derogadas, pero continúan produciendo efectos desde el más allá normativo.
Quienes todavía mantienen contratos bajo la antigua Ley 27.551 enfrentarán una suba anual del 31,5%. Puesta en perspectiva, será una de las actualizaciones más moderadas de ese régimen, consuelo estadístico que posiblemente pierda eficacia cuando un alquiler de $350.000 pase a superar los $460.000. La moderación, como tantos conceptos económicos, luce mucho mejor en porcentaje que en la pantalla de una aplicación bancaria.
Los contratos posteriores al DNU 70/2023 tampoco quedarán inmóviles. Los ajustes trimestrales oscilarán entre el 6,7% y el 8,9%, mientras que los cuatrimestrales llegarán hasta el 13%. La buena noticia es que la inflación se desaceleró. La menos buena es que los alquileres siguen aumentando, quizá por inercia, por contrato o porque el mercado inmobiliario considera que todo freno debe incluir una excepción residencial.
Así, cada inquilino deberá identificar la ley, la fecha, la fórmula y la periodicidad de su acuerdo antes de conocer cuánto pagará. Encontrar vivienda ya era complejo; ahora también exige habilidades de archivista, economista y especialista en normas derogadas. El techo continúa siendo el mismo, pero comprender su precio demanda cada vez una formación más completa.