Importaciones sin control: el informe que advierte que Argentina podría convertirse en el «basurero del mundo»

Redacción Cuyo News
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La flexibilización de los controles a las importaciones implementada desde fines de 2023 y profundizada durante 2025 y 2026 permitió el ingreso de productos que, por su baja calidad, deterioro o escasa vida útil, pueden transformarse rápidamente en residuos peligrosos. Esa es la principal conclusión de un informe elaborado por el Círculo de Políticas Ambientales (CPA), que advierte sobre riesgos para la salud pública, el ambiente y las economías locales.

El trabajo sostiene que los controles preventivos fueron reemplazados por declaraciones juradas, auditorías posteriores al ingreso y el reconocimiento automático de certificaciones extranjeras. Según el informe, las modificaciones más significativas fueron implementadas durante 2025 y 2026 mediante decretos del Poder Ejecutivo.

Aunque el objetivo oficial es reducir costos, agilizar el comercio y ampliar la oferta de bienes, el documento plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para garantizar estándares adecuados de seguridad, calidad y protección ambiental.

Con estas desregulaciones el Estado Argentino resignó su capacidad de frenar el ingreso de productos peligrosos o de baja calidad, trasladando el riesgo sanitario y ambiental a la población, y la carga económica a los gobiernos locales”, afirmó Eugenia Testa, directora del CPA.

Los productos que más preocupan

El informe identifica un fuerte crecimiento en la importación de ropa usada. Hasta 2022 el ingreso comercial de textiles de segunda mano estaba prohibido. En 2024 ingresaron 24 mil kilos, mientras que durante 2025 la cifra ascendió a 4,6 millones de kilos.

De acuerdo con el CPA, el 90% de esas prendas llega desde Chile por vía terrestre y el 84% ingresa por la aduana de Jujuy con destino principal al Área Metropolitana de Buenos Aires. Además del impacto económico sobre la industria textil local, el informe advierte que muchas prendas no logran comercializarse y terminan en rellenos sanitarios o basurales, con riesgos de contaminación biológica y química y generación de microplásticos.

Otro de los rubros señalados es el de los juguetes importados. El documento indica que, tras la eliminación de controles técnicos y la reducción de aranceles, muchos productos ingresan mediante declaraciones juradas. El CPA advierte que algunos plásticos pueden contener sustancias potencialmente nocivas y que la corta vida útil de estos artículos incrementa la generación de residuos plásticos.

Cosméticos, pilas y neumáticos bajo la lupa

En materia de cosméticos, el informe recuerda que desde 2019 existe una ley que prohíbe la fabricación e importación de productos con microplásticos. Sin embargo, sostiene que la flexibilización de controles aplicada desde 2025 dificulta su cumplimiento efectivo y favorece el ingreso de artículos cuya composición resulta más difícil de verificar.

Respecto de pilas y baterías, el CPA señala que la sustitución de los controles previos por verificaciones posteriores permitiría el ingreso de productos con metales pesados como mercurio, cadmio y plomo, cuya disposición final representa un importante desafío ambiental.

También se destaca la derogación de la prohibición para importar neumáticos usados y recauchutados. Según el informe, estos residuos presentan dificultades para su reciclado y pueden convertirse en focos de proliferación de vectores de enfermedades cuando son acumulados. Además, remarca el impacto económico sobre la industria nacional del sector.

Maquinaria usada y efectos sobre el reciclado

El informe también analiza la decisión de simplificar los requisitos para importar maquinaria usada con hasta 30 años de antigüedad. Además de su posible impacto sobre la producción local, advierte que estos equipos suelen presentar menor eficiencia energética y contienen componentes potencialmente contaminantes al finalizar su vida útil.

Finalmente, el trabajo vincula la apertura comercial con dificultades crecientes para la economía del reciclado. Señala que más de 150.000 recuperadores urbanos podrían verse afectados por la caída del valor de materiales reciclables y por el incremento de importaciones de residuos aprovechables.

Según datos citados en el informe, el precio del cartón cayó un 60% durante el último año, mientras que la industria recicladora de plásticos opera al 50% de su capacidad instalada. Además, José Luis Picone, director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (Cairplas), indicó que el reciclado descendió de 318 mil toneladas en 2022 a 233 mil toneladas en 2024, una reducción de 85 mil toneladas en apenas dos años.

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