Informe científico vincula la muerte de peces en San Juan con contaminación en la cuenca de Veladero

Redacción Cuyo News
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Miles de pejerreyes aparecieron muertos en las orillas del dique Cuesta del Viento, en el norte de San Juan, durante noviembre de 2025. El hallazgo movilizó a integrantes de la Asamblea Jáchal No se Toca, quienes cuestionaron la explicación oficial y promovieron estudios independientes para determinar las causas del episodio.

Las autoridades provinciales sostuvieron que la mortandad se produjo por una supuesta falta de oxígeno en el agua. Sin embargo, esa hipótesis fue difundida sin que se conocieran estudios técnicos que la respaldaran, situación que motivó la recolección de muestras por parte de la organización ambiental.

Los análisis que contradicen la explicación oficial

Los activistas reunieron muestras de agua y ejemplares de peces muertos, que fueron enviados para su análisis a especialistas de la Universidad Nacional de Cuyo. Los resultados detectaron altas concentraciones de aluminio en las branquias y presencia de aluminio, cobre y arsénico en el hígado de los peces.

Además, los estudios identificaron una elevada concentración de aluminio en el agua del dique, con valores incompatibles con la vida acuática.

«El Río La Palca es el que viene de Veladero», explicó Saúl Zeballo, integrante de la Asamblea Jáchal No se Toca. «Ante la evidencia de los miles de peces muertos, se inició una causa de oficio a cargo del fiscal Alfredo Aballay».

Según Zeballo, la investigación judicial quedó prácticamente archivada luego de que funcionarios provinciales atribuyeran públicamente la mortandad a la falta de oxígeno. «Eso no fue así», sostuvo. «Nosotros nos organizamos para realizar una muestra del agua y los peces. El resultado fue abrumador».

Un informe con respaldo científico

El Informe Técnico de Interpretación Ecotoxicológica y Evaluación de Riesgo Ambiental, publicado el 29 de junio de 2026, analizó las muestras recolectadas en noviembre de 2025 por la Asamblea de Jáchal.

El documento fue elaborado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y el Conicet, entre ellos Guillermo Folguera.

«Con altísimos niveles de aluminio, cobre y arsénico incompatibles con la vida», describió Zeballo al referirse a los resultados. «Esto te da una dimensión de la persistente contaminación minera».

El informe también incorporó antecedentes correspondientes a estudios realizados entre 2005 y 2026, incluyendo los análisis posteriores al derrame registrado en 2015.

«La comparación temporal histórica (período 2005-2026) de los resultados refuerza el concepto de un proceso persistente de alteración de la calidad hidroquímica en el sistema Río La Palca–Río Blanco–Dique Cuesta del Viento–Río Jáchal», señala el documento.

Los investigadores indicaron que las concentraciones de aluminio, arsénico y boro superaron reiteradamente los valores guía nacionales e internacionales establecidos para proteger la vida acuática.

En particular, el arsénico permaneció por encima de los niveles de referencia en todas las campañas analizadas, mientras que el aluminio alcanzó concentraciones especialmente elevadas en distintos sectores de la cuenca.

Una contaminación que, según el informe, persiste en el tiempo

De acuerdo con la investigación, el Río La Palca constituye el principal aporte de contaminantes metálicos al sistema hídrico. Ese curso de agua nace en las inmediaciones del proyecto minero Veladero.

«Los estudios de agua encargados por la Asamblea son extremadamente consistentes con otros realizados históricamente», afirmó Guillermo Folguera. «Con un agravante: los niveles de estos componentes están aumentando».

El investigador sostuvo que los análisis realizados a lo largo del tiempo muestran un incremento de contaminantes incompatibles con la vida acuática. «Estamos hablando de un río cada vez más contaminado», concluyó.

Mientras tanto, las autoridades provinciales mantuvieron como explicación la falta de oxígeno en el agua y no impulsaron nuevas investigaciones sobre el episodio, según plantean la Asamblea y los autores del informe.

Los antecedentes incluían los derrames registrados en Veladero. En 2015 se produjo un importante derrame reconocido por la empresa Barrick Gold, entonces única propietaria del emprendimiento. Actualmente comparte la operación con la firma china Shandong Gold.

Durante 2016 y 2017 también se registraron nuevos episodios en la misma cuenca. «Primero ocultado por la empresa y luego reconocido porque no tuvieron otra opción», afirmó Zeballo.

«En los tres casos hicimos que la provincia y el gobierno municipal avanzaran con los estudios de agua correspondientes», recordó el activista.

Según indicó, en aquellas oportunidades ya se habían detectado concentraciones elevadas de aluminio y manganeso.

Respecto del episodio de noviembre de 2025, la Asamblea cuestionó además la falta de nuevas acciones por parte del municipio de Jáchal, pese a la vigencia de la ordenanza de agua segura que contempla controles periódicos.

Para los integrantes de la organización ambiental y los científicos que participaron del estudio, la evidencia obtenida señala una fuente persistente de contaminación asociada al sistema hídrico que recibe aportes desde el área de influencia del proyecto Veladero.

El informe explica que la selección de los puntos de muestreo respondió a criterios de continuidad hidráulica, proximidad espacial, representatividad ecosistémica y comparación temporal.

«Este diseño permite reconstruir el gradiente de transporte de los elementos traza de preocupación ambiental (ETPA) a lo largo del continuo fluvial», sostiene el documento técnico.

El trabajo fue firmado por Guillermo Folguera, Rafael Lajmanovich, Ana Paula Cuzziol Boccioni y Paola Peltzer.

Folguera interpretó que la mortandad de peces pudo responder a un «efecto sinérgico devastador», producto de la interacción de múltiples contaminantes.

«Una interpretación posible es que los peces murieron por un pico de los químicos encontrados o una situación ambiental adversa extrema», explicó el investigador.

Según el análisis presentado, el conjunto de evidencias resulta compatible con la acción simultánea de sustancias tóxicas en concentraciones elevadas sobre el ecosistema del dique Cuesta del Viento, una de las principales fuentes de agua de la región.

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