La defensa de Manuel Adorni se presentó este viernes en la fiscalía de Gerardo Pollicita para realizar el peritaje presencial de ocho billeteras virtuales que el exfuncionario declaró como propias en el marco de la investigación sobre su patrimonio y con las que busca justificar operaciones por USD 591.544,61 en bitcoin.
El procedimiento permitió verificar el acceso actual a las ocho direcciones. Sin embargo, la investigación todavía deberá determinar quién controlaba esas billeteras durante el período en el que se registraron las operaciones examinadas, una cuestión distinta de la posesión de las claves en la actualidad.
El abogado Matías Ledesma, defensor de Adorni, llegó a Comodoro Py acompañado por otro integrante de su estudio, quien se encargó de introducir las claves en el sistema. Los códigos estaban almacenados en un sobre cerrado y lacrado que había sido presentado para su eventual apertura dentro de la investigación.
La prueba para verificar las billeteras
Una vez ingresadas las ocho direcciones, la fiscalía incorporó un “mensaje desafío”, una prueba criptográfica utilizada para comprobar que una persona dispone de la llave privada correspondiente a una determinada dirección de bitcoin.
El procedimiento consiste en generar un texto específico y firmarlo digitalmente con la llave privada asociada a cada billetera. Luego, esa firma puede ser verificada mediante información pública, sin necesidad de revelar la clave privada ni transferir los activos.
Tras la firma de los mensajes, personal técnico de la Policía Federal Argentina deberá corroborar criptográficamente que cada firma corresponda efectivamente con las ocho direcciones analizadas. El requerimiento consiste en contrastar el mensaje, la firma digital y la dirección pública correspondiente.
El acta del procedimiento, las grabaciones y los elementos técnicos utilizados quedaron preservados para su incorporación al expediente. Los archivos fueron almacenados en dispositivos dentro de un sobre cerrado, lacrado y firmado por las partes, según la información conocida sobre la diligencia.
Qué deberá determinar el peritaje técnico
Una de las cuestiones centrales será establecer si existen elementos técnicos que permitan reconstruir quién controlaba las billeteras cuando ocurrieron las operaciones investigadas. La fiscalía busca determinar si los movimientos pueden atribuirse a una misma persona y qué registros pudieron conservar plataformas, proveedores u otros servicios utilizados durante esos años.
La investigación también apunta a diferenciar si las direcciones funcionaban bajo sistemas de custodia o autocustodia y qué posibilidades de identificación ofrecía cada modalidad.
Entre otros aspectos técnicos, los especialistas deberán analizar las denominadas paper wallets, la posibilidad de generar y conservar claves privadas fuera de dispositivos electrónicos y las características de las claves utilizadas en las billeteras examinadas.
La defensa de Adorni sostiene que las operaciones con criptomonedas explican una parte sustancial de su evolución patrimonial. Según su presentación judicial, el exfuncionario y su esposa invirtieron USD 199.883,20 en bitcoin en 2017 y obtuvieron USD 591.544,61 tras desprenderse de esos activos al año siguiente. Esa explicación forma parte del descargo presentado ante la Justicia y se encuentra bajo verificación.
El análisis de 41 movimientos
La fiscalía puso además el foco sobre 41 movimientos registrados en las ocho direcciones durante el período bajo análisis. Los peritos deberán evaluar qué información puede obtenerse de esas transacciones y qué mecanismos de identificación existían en las plataformas y servicios vinculados con las operaciones.
La comprobación de que la defensa posee actualmente las claves privadas no determina por sí sola quién controlaba las billeteras al momento de las transacciones históricas. Precisamente, esa diferencia es uno de los puntos que la investigación busca esclarecer antes de avanzar con nuevas decisiones procesales.
La defensa de Manuel Adorni se presentó este viernes en la fiscalía de Gerardo Pollicita para realizar un peritaje sobre ocho billeteras de bitcoin que el exfuncionario declaró como propias para justificar USD 591.544,61 en criptomonedas. La prueba permitió verificar el acceso actual a las direcciones, aunque resta determinar quién las controlaba cuando se registraron las operaciones investigadas.
La investigación patrimonial de Manuel Adorni ingresó en ese territorio donde el expediente judicial se encuentra con la criptografía y, de pronto, una contraseña puede requerir más ceremonia que la apertura de una caja fuerte en una película. La defensa llegó a Comodoro Py con las claves de ocho billeteras guardadas en un sobre cerrado y lacrado, porque cuando hay bitcoin, fiscales y casi 600.000 dólares en la misma oración, dejar la contraseña anotada en un papelito junto al monitor evidentemente no era una alternativa.
El procedimiento incluyó un “mensaje desafío”, nombre que podría corresponder perfectamente a una prueba de un programa de televisión, pero que en realidad sirve para demostrar criptográficamente que alguien posee la llave privada asociada a una dirección. La operación permite comprobar el control actual de la billetera sin mover un solo bitcoin, un detalle especialmente práctico cuando lo que se intenta producir es evidencia y no una transferencia accidental capaz de convertir un peritaje en la jornada más incómoda de Comodoro Py.
La cuestión central, sin embargo, no se resuelve únicamente demostrando quién posee las claves hoy. La investigación deberá intentar establecer quién controlaba esas direcciones durante el período en el que se produjeron las operaciones examinadas. En términos menos tecnológicos: tener actualmente la llave de una puerta no demuestra automáticamente quién la abría hace ocho o doce años. Y ahí comienza el trabajo menos vistoso, compuesto por registros, trazabilidad, plataformas, proveedores de internet y 41 movimientos que los peritos deberán analizar.
La Policía Federal tendrá ahora la tarea de verificar las firmas y avanzar sobre una pregunta que parece sencilla hasta que se pronuncian palabras como autocustodia, paper wallets, claves comprimidas y blockchain. El expediente, mientras tanto, suma pendrives lacrados, algoritmos y pruebas criptográficas a la tradicional colección judicial de actas y sobres. La Justicia argentina entró definitivamente al siglo XXI; al menos hasta que alguien necesite imprimir todo por duplicado.