Mientras el Gobierno nacional avanza en las negociaciones para impulsar una reforma política y electoral en el Congreso, volvió a instalarse el debate sobre la posibilidad de restablecer las listas colectoras, un mecanismo que fue utilizado durante años en Argentina y que actualmente permanece prohibido.
En ese contexto, el diputado nacional de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, cuestionó con dureza esa posibilidad y aseguró que el sistema constituye «una Ley de Lemas encubierta». Además, sostuvo que la iniciativa tendría como finalidad fortalecer la posición electoral del oficialismo de cara a una eventual reelección del presidente Javier Milei.
«Con la tan mencionada reforma política, que nos van a vender una reforma política que tiene transparencia y menos gasto, se pretende como único objetivo concentrar el poder y garantizar la reelección de Javier Milei», afirmó el legislador durante una entrevista con Radio Rivadavia.
Ferraro también advirtió que, a su entender, la propuesta «destruye el espíritu de la Boleta Única» y limita la competencia política. «Están intentando destruir el espíritu de la Boleta Única, destruir toda posibilidad de alternativas políticas y sostener los contrapesos necesarios que son lógicas en el Parlamento», expresó.
Qué son las listas colectoras
Las colectoras permiten que listas de distintos partidos políticos presenten candidatos diferentes para una determinada categoría de cargos, pero adhieran a una misma candidatura para una categoría superior.
En la práctica, esto significa que un candidato presidencial puede aparecer en varias boletas distintas acompañado por diferentes listas de legisladores o candidatos provinciales. De esa manera, la candidatura principal suma votos provenientes de distintos espacios sin necesidad de conformar una alianza electoral única.
Un caso emblemático ocurrió en las elecciones presidenciales de 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner fue candidata a la reelección. En la provincia de Buenos Aires, su candidatura presidencial fue acompañada por dos postulantes distintos a gobernador: Daniel Scioli, por el Frente para la Victoria, y Martín Sabbatella, por Nuevo Encuentro. Scioli resultó finalmente reelecto.
Según explicó el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), este mecanismo permite que «el candidato a presidente que recibe la adhesión de las distintas listas suma (colecta) votos de diferentes partidos sin necesidad de negociar y formalizar una alianza», mientras que las listas adherentes se benefician del efecto de arrastre del candidato de mayor jerarquía.
Cómo evolucionó la legislación
Durante años, las colectoras funcionaron debido a un vacío legal en el Código Electoral Nacional. En 2011, la reglamentación de la reforma política impulsada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner les otorgó un marco normativo al permitir acuerdos de adhesión entre distintas agrupaciones para las elecciones generales.
Posteriormente, en 2019, el gobierno de Mauricio Macri dictó un decreto que prohibió ese mecanismo. Desde entonces, además, el sistema electoral argentino experimentó otro cambio de importancia con la implementación de la Boleta Única de Papel, utilizada por primera vez en las elecciones nacionales de 2025.
Por ese motivo, una eventual reimplantación de las colectoras requeriría un nuevo marco legal compatible con el sistema vigente.
Las críticas de Ferraro
El diputado sostuvo que la eventual reforma responde a una lógica de concentración del poder y afirmó que forma parte de una metodología basada en «el disciplinamiento, con la promesa de obra pública, el látigo y billetera, en cómo genero miedos y silencios».
«Se busca querer reinstalar el sistema de colectoras. Es una Ley de Lemas encubierta que, en su momento, en 2019 con el Gobierno de Macri, fue un avance significativo eliminar el sistema de colectoras porque persigue como objetivo funcional la polarización de la Argentina y quita de la competencia cualquier otra alternativa», afirmó.
En esa línea, pidió a los gobernadores y a sus representantes en el Congreso «no dejarse avasallar ni resignen su autonomía frente a Karina Milei», al considerar que la eventual configuración electoral «responde a la concentración del poder con una clara tentación a la autocracia y a una cuestión totalitaria y de partido único».
Ferraro también planteó que existen aspectos del sistema electoral que podrían discutirse sin modificar el esquema de representación. «Podemos mejorar y hacer más transparente el sistema, por supuesto, podemos ir a unas PASO que no sean obligatorias y discutir seriamente el financiamiento de las campañas políticas, pero no permitiendo un financiamiento obsceno por parte de los privados como se pretende en esta reforma», sostuvo.
Además, reiteró su cuestionamiento al posible regreso de las colectoras al publicar en su cuenta de X que el mecanismo «destruye el espíritu de la Boleta Única de Papel. Son, en los hechos, una ley de lemas encubierta: multiplican candidaturas bajo un mismo paraguas y terminan confundiendo al elector mientras juntan votos para la reelección de Milei».
Finalmente, recordó que una modificación de estas características requiere mayorías especiales en el Congreso. «Se requiere mayoría absoluta en ambas cámaras para eso. Hasta el momento el Gobierno no cuenta con esos votos, pero estoy atento a las declaraciones que se van haciendo», concluyó.
El debate por la reforma política volvió a sumar cuestionamientos luego de que el diputado nacional Maximiliano Ferraro advirtiera que la eventual vuelta de las listas colectoras constituye una «Ley de Lemas encubierta». Mientras el Gobierno analiza impulsar cambios electorales junto con la eliminación de las PASO, el legislador sostuvo que la iniciativa busca fortalecer el poder del oficialismo y llamó a los gobernadores a preservar su autonomía.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Una misma candidatura presidencial en varias boletas distintas. Como si un mismo producto apareciera en todas las góndolas del supermercado con envases diferentes, pero el código de barras siempre terminara cobrando para el mismo dueño. Eso es lo que volvió a instalarse en la discusión política mientras todavía se habla de simplificar el sistema electoral.
La promesa era hacer más fácil el voto. Ahora el debate gira alrededor de un mecanismo que podría multiplicar listas sin multiplicar candidatos principales. Es como pintar de distintos colores un Fiat Uno y venderlo como una concesionaria completa. Cambia la carrocería, el motor sigue siendo el mismo.
Las colectoras no son una novedad. Durante años convivieron con el sistema electoral argentino aprovechando un vacío normativo que no las autorizaba de manera expresa, pero tampoco las prohibía. En 2011 fueron reglamentadas durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner junto con la implementación de las PASO. En 2019, Mauricio Macri las eliminó mediante un decreto. Desde entonces cambió incluso la forma de votar: la Boleta Única de Papel llegó con la promesa de reducir confusión y ordenar la oferta electoral.
Ahora la discusión vuelve como esos trámites que parecían archivados hasta que un empleado encuentra una carpeta con polvo suficiente para provocar alergia institucional. La diferencia es que acá no se discute solamente un mecanismo técnico. Se discute quién suma votos, quién concentra poder y quién decide cómo se acomodan las piezas antes de que empiece la partida.
Desde la oposición hablan de una «Ley de Lemas encubierta». Desde el oficialismo todavía no hay un proyecto definitivo sobre la mesa, pero las versiones alcanzaron para encender las alarmas. Porque en política pocas cosas generan más entusiasmo que cambiar las reglas cuando todavía falta jugar el partido.
Al final, el sistema siempre promete darle más claridad al elector. Curiosamente, cada reforma necesita un manual nuevo para entender cómo funciona.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Mientras el Gobierno nacional avanza en las negociaciones para impulsar una reforma política y electoral en el Congreso, volvió a instalarse el debate sobre la posibilidad de restablecer las listas colectoras, un mecanismo que fue utilizado durante años en Argentina y que actualmente permanece prohibido.
En ese contexto, el diputado nacional de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, cuestionó con dureza esa posibilidad y aseguró que el sistema constituye «una Ley de Lemas encubierta». Además, sostuvo que la iniciativa tendría como finalidad fortalecer la posición electoral del oficialismo de cara a una eventual reelección del presidente Javier Milei.
«Con la tan mencionada reforma política, que nos van a vender una reforma política que tiene transparencia y menos gasto, se pretende como único objetivo concentrar el poder y garantizar la reelección de Javier Milei», afirmó el legislador durante una entrevista con Radio Rivadavia.
Ferraro también advirtió que, a su entender, la propuesta «destruye el espíritu de la Boleta Única» y limita la competencia política. «Están intentando destruir el espíritu de la Boleta Única, destruir toda posibilidad de alternativas políticas y sostener los contrapesos necesarios que son lógicas en el Parlamento», expresó.
Qué son las listas colectoras
Las colectoras permiten que listas de distintos partidos políticos presenten candidatos diferentes para una determinada categoría de cargos, pero adhieran a una misma candidatura para una categoría superior.
En la práctica, esto significa que un candidato presidencial puede aparecer en varias boletas distintas acompañado por diferentes listas de legisladores o candidatos provinciales. De esa manera, la candidatura principal suma votos provenientes de distintos espacios sin necesidad de conformar una alianza electoral única.
Un caso emblemático ocurrió en las elecciones presidenciales de 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner fue candidata a la reelección. En la provincia de Buenos Aires, su candidatura presidencial fue acompañada por dos postulantes distintos a gobernador: Daniel Scioli, por el Frente para la Victoria, y Martín Sabbatella, por Nuevo Encuentro. Scioli resultó finalmente reelecto.
Según explicó el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), este mecanismo permite que «el candidato a presidente que recibe la adhesión de las distintas listas suma (colecta) votos de diferentes partidos sin necesidad de negociar y formalizar una alianza», mientras que las listas adherentes se benefician del efecto de arrastre del candidato de mayor jerarquía.
Cómo evolucionó la legislación
Durante años, las colectoras funcionaron debido a un vacío legal en el Código Electoral Nacional. En 2011, la reglamentación de la reforma política impulsada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner les otorgó un marco normativo al permitir acuerdos de adhesión entre distintas agrupaciones para las elecciones generales.
Posteriormente, en 2019, el gobierno de Mauricio Macri dictó un decreto que prohibió ese mecanismo. Desde entonces, además, el sistema electoral argentino experimentó otro cambio de importancia con la implementación de la Boleta Única de Papel, utilizada por primera vez en las elecciones nacionales de 2025.
Por ese motivo, una eventual reimplantación de las colectoras requeriría un nuevo marco legal compatible con el sistema vigente.
Las críticas de Ferraro
El diputado sostuvo que la eventual reforma responde a una lógica de concentración del poder y afirmó que forma parte de una metodología basada en «el disciplinamiento, con la promesa de obra pública, el látigo y billetera, en cómo genero miedos y silencios».
«Se busca querer reinstalar el sistema de colectoras. Es una Ley de Lemas encubierta que, en su momento, en 2019 con el Gobierno de Macri, fue un avance significativo eliminar el sistema de colectoras porque persigue como objetivo funcional la polarización de la Argentina y quita de la competencia cualquier otra alternativa», afirmó.
En esa línea, pidió a los gobernadores y a sus representantes en el Congreso «no dejarse avasallar ni resignen su autonomía frente a Karina Milei», al considerar que la eventual configuración electoral «responde a la concentración del poder con una clara tentación a la autocracia y a una cuestión totalitaria y de partido único».
Ferraro también planteó que existen aspectos del sistema electoral que podrían discutirse sin modificar el esquema de representación. «Podemos mejorar y hacer más transparente el sistema, por supuesto, podemos ir a unas PASO que no sean obligatorias y discutir seriamente el financiamiento de las campañas políticas, pero no permitiendo un financiamiento obsceno por parte de los privados como se pretende en esta reforma», sostuvo.
Además, reiteró su cuestionamiento al posible regreso de las colectoras al publicar en su cuenta de X que el mecanismo «destruye el espíritu de la Boleta Única de Papel. Son, en los hechos, una ley de lemas encubierta: multiplican candidaturas bajo un mismo paraguas y terminan confundiendo al elector mientras juntan votos para la reelección de Milei».
Finalmente, recordó que una modificación de estas características requiere mayorías especiales en el Congreso. «Se requiere mayoría absoluta en ambas cámaras para eso. Hasta el momento el Gobierno no cuenta con esos votos, pero estoy atento a las declaraciones que se van haciendo», concluyó.
El debate por la reforma política volvió a sumar cuestionamientos luego de que el diputado nacional Maximiliano Ferraro advirtiera que la eventual vuelta de las listas colectoras constituye una «Ley de Lemas encubierta». Mientras el Gobierno analiza impulsar cambios electorales junto con la eliminación de las PASO, el legislador sostuvo que la iniciativa busca fortalecer el poder del oficialismo y llamó a los gobernadores a preservar su autonomía.
Una misma candidatura presidencial en varias boletas distintas. Como si un mismo producto apareciera en todas las góndolas del supermercado con envases diferentes, pero el código de barras siempre terminara cobrando para el mismo dueño. Eso es lo que volvió a instalarse en la discusión política mientras todavía se habla de simplificar el sistema electoral.
La promesa era hacer más fácil el voto. Ahora el debate gira alrededor de un mecanismo que podría multiplicar listas sin multiplicar candidatos principales. Es como pintar de distintos colores un Fiat Uno y venderlo como una concesionaria completa. Cambia la carrocería, el motor sigue siendo el mismo.
Las colectoras no son una novedad. Durante años convivieron con el sistema electoral argentino aprovechando un vacío normativo que no las autorizaba de manera expresa, pero tampoco las prohibía. En 2011 fueron reglamentadas durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner junto con la implementación de las PASO. En 2019, Mauricio Macri las eliminó mediante un decreto. Desde entonces cambió incluso la forma de votar: la Boleta Única de Papel llegó con la promesa de reducir confusión y ordenar la oferta electoral.
Ahora la discusión vuelve como esos trámites que parecían archivados hasta que un empleado encuentra una carpeta con polvo suficiente para provocar alergia institucional. La diferencia es que acá no se discute solamente un mecanismo técnico. Se discute quién suma votos, quién concentra poder y quién decide cómo se acomodan las piezas antes de que empiece la partida.
Desde la oposición hablan de una «Ley de Lemas encubierta». Desde el oficialismo todavía no hay un proyecto definitivo sobre la mesa, pero las versiones alcanzaron para encender las alarmas. Porque en política pocas cosas generan más entusiasmo que cambiar las reglas cuando todavía falta jugar el partido.
Al final, el sistema siempre promete darle más claridad al elector. Curiosamente, cada reforma necesita un manual nuevo para entender cómo funciona.