Mercedes Marcó del Pont rechazó las acusaciones formuladas por Javier Milei, quien la responsabilizó por el supuesto “robo” de USD 10.000 millones al Banco Central, y cuestionó el proyecto enviado por el Gobierno al Congreso para reformar la Carta Orgánica de la autoridad monetaria.
La economista, que presidió el BCRA entre 2010 y 2013, sostuvo que las afirmaciones del mandatario contienen falsedades y eligió concentrar su respuesta en las consecuencias que, según su interpretación, tendría la iniciativa oficial sobre las futuras políticas económicas.
“Tomo estas cosas por quien viene, que es una persona que destila odio, descalificación, que es una sucesión de falacias. Es inasible, la verdad, el discurso de ayer. Y a mí me importa más, sinceramente, aclarar de qué viene esta reforma que está planteando del Banco Central, el Gobierno, y por qué condiciona seriamente el futuro de un proyecto que piense el país de la perspectiva de la justicia.”
Milei anunció por cadena nacional el envío al Congreso de una reforma destinada a modificar los objetivos, las facultades y el funcionamiento del Banco Central. El proyecto busca limitar el financiamiento al Tesoro y establecer como prioridad la preservación del valor de la moneda.
La acusación de Milei y la respuesta de Marcó del Pont
Durante su mensaje, el Presidente vinculó a Marcó del Pont con la creación del Fondo del Bicentenario y sostuvo que aquella decisión había provocado una pérdida patrimonial para la autoridad monetaria.
“Como motivo de la creación del Fondo del Bicentenario, la expresidente y ahora condenada por delitos de corrupción, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner, en complicidad con la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, le robaron al Banco Central 10.000 millones de dólares, que expresados a moneda de hoy equivalen a 15.000 millones de dólares.”
La expresidenta del organismo rechazó esa interpretación y sostuvo que la utilización de reservas tuvo como finalidad cancelar compromisos externos y reducir el endeudamiento del Estado argentino.
“A mí me sorprendió que pusiera tanto el foco en lo de las reservas. Ya viene insultando de hace tiempos atrás cuando empezó a hacer campaña para renovar su agenda política electoral con esta idea de, ya no de bombardear el Banco Central, de dinamitarlo, sino de transformarlo en el Banco Central de Cavallo de los años 90. Esa, esa es la idea, volver a la reforma de Cavallo, quizás radicalizada. Tendría que ver bien la letra final del proyecto de ley.”
La defensa del uso de reservas para pagar deuda
Marcó del Pont recordó que, antes de asumir la conducción del Central, defendió como diputada nacional la utilización de reservas internacionales para cancelar la deuda que la Argentina mantenía con el Fondo Monetario Internacional.
“Una de las primeras cosas que yo tuve que defender en el Congreso en el año 2005, en Extraordinarias, fue la cancelación del pago al Fondo Monetario Internacional con reservas internacionales. Ese es el proceso de desendeudamiento que se generó. Tanto durante el gobierno de Néstor, como de Cristina, posteriormente.”
La economista diferenció los montos señalados por Milei y explicó que la primera etapa se realizó mediante el Fondo del Bicentenario, seguida luego por el Fondo del Desendeudamiento.
“Primero, a partir de lo que fue el Fondo Bicentenario, que no fueron ese monto, fue seis mil y pico de millones de dólares, pero posteriormente con el Fondo del Desendeudamiento.”
De acuerdo con su explicación, el Banco Central entregaba las divisas necesarias para cancelar compromisos externos y recibía a cambio un título público con una tasa de interés reducida. Marcó del Pont argumentó que esta operación permitía reemplazar deuda externa más costosa por financiamiento dentro del propio sector público.
También sostuvo que el Banco Central forma parte del Estado y debe coordinar sus políticas con las autoridades elegidas democráticamente, aunque conserve su autonomía y autarquía institucional.
“Este es un instrumento que después también utilizó el macrismo. Y, la verdad es que este gobierno viene pagando deuda con reservas. Cuando el Tesoro va y compra los dólares al Banco Central y paga deuda, está usando las reservas internacionales.”
Marcó del Pont aclaró que no considera que el uso de reservas deba aplicarse en cualquier circunstancia. Según señaló, su viabilidad depende del nivel de divisas disponible y de la capacidad del país para sostener la estabilidad del mercado cambiario.
La discusión por el mandato del Banco Central
La exfuncionaria defendió la reforma de 2012, que estableció para el BCRA objetivos vinculados con la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Esas finalidades continúan incluidas en la Carta Orgánica vigente.
Según Marcó del Pont, el mandato múltiple otorgó al organismo facultades para intervenir sobre las condiciones del crédito, las tasas de interés y el financiamiento destinado a sectores productivos.
“Básicamente, dijimos, se tiene que coordinar el Banco Central y el resto de la política económica, y cuál es el mandato nuevo: ocuparse de la estabilidad monetaria, ocuparse de la estabilidad financiera y también del crecimiento del empleo y de la equidad distributiva.”
La economista advirtió que la eliminación de esas atribuciones dificultaría la aplicación de medidas orientadas a mejorar el acceso al financiamiento de las pequeñas y medianas empresas o limitar tasas que consideró excesivas para los consumidores.
“Por ejemplo, de controlar las condiciones del crédito, de controlar las condiciones de las tasas de interés. Estamos en una situación terrible en el endeudamiento de las familias. ¿El Banco Central podría estar haciendo algo para que no fueran estas tasas reales tan positivas para los consumidores y tan negativas para los ahorristas? Sí, podría estar haciendo. ¿Podría estar haciendo algo para regular las tasas usurarias de ciertas plataformas? Sí.”
Marcó del Pont remarcó que el Gobierno actual no está obligado a utilizar esas herramientas, pero cuestionó que pretenda eliminarlas para las administraciones futuras.
“¿Lo hace? No, no lo hace. ¿Tiene facultades? Tiene facultades. Y si no lo está ni está utilizando facultades, ¿por qué quiere volver a una caja boba? Y creo que es básicamente porque quiere blindar este modelo.”
La exdirectiva consideró que el proyecto parte de una explicación exclusivamente monetaria de la inflación y deja de lado otros aspectos relacionados con la estructura productiva, el empleo, el crédito y la distribución del ingreso.
También rechazó que la autonomía del Banco Central implique una separación absoluta respecto del resto de la administración pública.
“A ver, el Banco Central es autónomo, es autárquico, no puede recibir instrucciones del Poder Ejecutivo, pero sí tiene que articular y coordinar con las decisiones de un gobierno democráticamente elegido.”
La discusión continuará en el Congreso, donde el oficialismo buscará aprobar una reforma destinada a restringir el financiamiento monetario del Estado, mientras sectores opositores advierten que la iniciativa reduciría las herramientas disponibles para aplicar políticas crediticias, productivas y laborales.
Mercedes Marcó del Pont rechazó la acusación de Javier Milei por el supuesto “robo” de USD 10.000 millones al Banco Central y defendió el uso de reservas para cancelar deuda externa. La expresidenta del organismo también cuestionó la reforma de su Carta Orgánica y afirmó que el Gobierno pretende limitar herramientas para el crédito, la producción y el empleo.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Mercedes Marcó del Pont respondió después de que Javier Milei la acusara de haber participado en el supuesto “robo” de USD 10.000 millones al Banco Central, una elección de palabras que convirtió la presentación de una reforma monetaria en una combinación de cadena nacional, denuncia penal sin expediente a la vista y capítulo especial de una serie donde cada economista llega acompañado por su propia interpretación del apocalipsis.
La exfuncionaria decidió no ingresar demasiado en el terreno personal y concentrarse en la discusión económica. Según explicó, las reservas cuestionadas fueron utilizadas para pagar deuda externa y reducir la dependencia de organismos y mercados internacionales. Milei, en cambio, presentó aquella política como una extracción contra el patrimonio del Central. Dos lecturas del mismo movimiento contable: para un sector fue desendeudamiento; para el otro, una escena del crimen con Letras Intransferibles como arma sospechosa.
El debate de fondo es qué Banco Central pretende construir la Argentina. El Gobierno busca una institución concentrada en preservar el valor de la moneda y con fuertes restricciones para financiar al Tesoro. Marcó del Pont advierte que esa reforma podría transformar al organismo en una “caja boba”, expresión técnica que tiene la ventaja de explicar en dos palabras lo que varios documentos oficiales intentarían desarrollar con ciento cuarenta páginas, siete anexos y una tipografía diseñada para desalentar lectores.
La exdirectiva también defendió el mandato múltiple incorporado en 2012, que incluye la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo con equidad social. La discusión vuelve así a su territorio preferido: una mitad del país asegura que el Central debe ocuparse exclusivamente de la moneda; la otra sostiene que también debe mirar la producción y el crédito. Mientras tanto, las familias endeudadas observan el intercambio con la íntima esperanza de que alguna de las teorías incluya una tasa que puedan pagar.
Marcó del Pont considera que la reforma busca “blindar este modelo”. Milei sostiene que pretende impedir que futuros funcionarios utilicen la autoridad monetaria para financiar al Estado. En definitiva, ambos coinciden en que el proyecto condicionará a los próximos gobiernos; la pequeña diferencia es que uno lo presenta como una garantía institucional y la otra como la clausura preventiva de toda política económica que no haya sido escrita por la actual administración.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Mercedes Marcó del Pont rechazó las acusaciones formuladas por Javier Milei, quien la responsabilizó por el supuesto “robo” de USD 10.000 millones al Banco Central, y cuestionó el proyecto enviado por el Gobierno al Congreso para reformar la Carta Orgánica de la autoridad monetaria.
La economista, que presidió el BCRA entre 2010 y 2013, sostuvo que las afirmaciones del mandatario contienen falsedades y eligió concentrar su respuesta en las consecuencias que, según su interpretación, tendría la iniciativa oficial sobre las futuras políticas económicas.
“Tomo estas cosas por quien viene, que es una persona que destila odio, descalificación, que es una sucesión de falacias. Es inasible, la verdad, el discurso de ayer. Y a mí me importa más, sinceramente, aclarar de qué viene esta reforma que está planteando del Banco Central, el Gobierno, y por qué condiciona seriamente el futuro de un proyecto que piense el país de la perspectiva de la justicia.”
Milei anunció por cadena nacional el envío al Congreso de una reforma destinada a modificar los objetivos, las facultades y el funcionamiento del Banco Central. El proyecto busca limitar el financiamiento al Tesoro y establecer como prioridad la preservación del valor de la moneda.
La acusación de Milei y la respuesta de Marcó del Pont
Durante su mensaje, el Presidente vinculó a Marcó del Pont con la creación del Fondo del Bicentenario y sostuvo que aquella decisión había provocado una pérdida patrimonial para la autoridad monetaria.
“Como motivo de la creación del Fondo del Bicentenario, la expresidente y ahora condenada por delitos de corrupción, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner, en complicidad con la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, le robaron al Banco Central 10.000 millones de dólares, que expresados a moneda de hoy equivalen a 15.000 millones de dólares.”
La expresidenta del organismo rechazó esa interpretación y sostuvo que la utilización de reservas tuvo como finalidad cancelar compromisos externos y reducir el endeudamiento del Estado argentino.
“A mí me sorprendió que pusiera tanto el foco en lo de las reservas. Ya viene insultando de hace tiempos atrás cuando empezó a hacer campaña para renovar su agenda política electoral con esta idea de, ya no de bombardear el Banco Central, de dinamitarlo, sino de transformarlo en el Banco Central de Cavallo de los años 90. Esa, esa es la idea, volver a la reforma de Cavallo, quizás radicalizada. Tendría que ver bien la letra final del proyecto de ley.”
La defensa del uso de reservas para pagar deuda
Marcó del Pont recordó que, antes de asumir la conducción del Central, defendió como diputada nacional la utilización de reservas internacionales para cancelar la deuda que la Argentina mantenía con el Fondo Monetario Internacional.
“Una de las primeras cosas que yo tuve que defender en el Congreso en el año 2005, en Extraordinarias, fue la cancelación del pago al Fondo Monetario Internacional con reservas internacionales. Ese es el proceso de desendeudamiento que se generó. Tanto durante el gobierno de Néstor, como de Cristina, posteriormente.”
La economista diferenció los montos señalados por Milei y explicó que la primera etapa se realizó mediante el Fondo del Bicentenario, seguida luego por el Fondo del Desendeudamiento.
“Primero, a partir de lo que fue el Fondo Bicentenario, que no fueron ese monto, fue seis mil y pico de millones de dólares, pero posteriormente con el Fondo del Desendeudamiento.”
De acuerdo con su explicación, el Banco Central entregaba las divisas necesarias para cancelar compromisos externos y recibía a cambio un título público con una tasa de interés reducida. Marcó del Pont argumentó que esta operación permitía reemplazar deuda externa más costosa por financiamiento dentro del propio sector público.
También sostuvo que el Banco Central forma parte del Estado y debe coordinar sus políticas con las autoridades elegidas democráticamente, aunque conserve su autonomía y autarquía institucional.
“Este es un instrumento que después también utilizó el macrismo. Y, la verdad es que este gobierno viene pagando deuda con reservas. Cuando el Tesoro va y compra los dólares al Banco Central y paga deuda, está usando las reservas internacionales.”
Marcó del Pont aclaró que no considera que el uso de reservas deba aplicarse en cualquier circunstancia. Según señaló, su viabilidad depende del nivel de divisas disponible y de la capacidad del país para sostener la estabilidad del mercado cambiario.
La discusión por el mandato del Banco Central
La exfuncionaria defendió la reforma de 2012, que estableció para el BCRA objetivos vinculados con la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Esas finalidades continúan incluidas en la Carta Orgánica vigente.
Según Marcó del Pont, el mandato múltiple otorgó al organismo facultades para intervenir sobre las condiciones del crédito, las tasas de interés y el financiamiento destinado a sectores productivos.
“Básicamente, dijimos, se tiene que coordinar el Banco Central y el resto de la política económica, y cuál es el mandato nuevo: ocuparse de la estabilidad monetaria, ocuparse de la estabilidad financiera y también del crecimiento del empleo y de la equidad distributiva.”
La economista advirtió que la eliminación de esas atribuciones dificultaría la aplicación de medidas orientadas a mejorar el acceso al financiamiento de las pequeñas y medianas empresas o limitar tasas que consideró excesivas para los consumidores.
“Por ejemplo, de controlar las condiciones del crédito, de controlar las condiciones de las tasas de interés. Estamos en una situación terrible en el endeudamiento de las familias. ¿El Banco Central podría estar haciendo algo para que no fueran estas tasas reales tan positivas para los consumidores y tan negativas para los ahorristas? Sí, podría estar haciendo. ¿Podría estar haciendo algo para regular las tasas usurarias de ciertas plataformas? Sí.”
Marcó del Pont remarcó que el Gobierno actual no está obligado a utilizar esas herramientas, pero cuestionó que pretenda eliminarlas para las administraciones futuras.
“¿Lo hace? No, no lo hace. ¿Tiene facultades? Tiene facultades. Y si no lo está ni está utilizando facultades, ¿por qué quiere volver a una caja boba? Y creo que es básicamente porque quiere blindar este modelo.”
La exdirectiva consideró que el proyecto parte de una explicación exclusivamente monetaria de la inflación y deja de lado otros aspectos relacionados con la estructura productiva, el empleo, el crédito y la distribución del ingreso.
También rechazó que la autonomía del Banco Central implique una separación absoluta respecto del resto de la administración pública.
“A ver, el Banco Central es autónomo, es autárquico, no puede recibir instrucciones del Poder Ejecutivo, pero sí tiene que articular y coordinar con las decisiones de un gobierno democráticamente elegido.”
La discusión continuará en el Congreso, donde el oficialismo buscará aprobar una reforma destinada a restringir el financiamiento monetario del Estado, mientras sectores opositores advierten que la iniciativa reduciría las herramientas disponibles para aplicar políticas crediticias, productivas y laborales.
Mercedes Marcó del Pont rechazó la acusación de Javier Milei por el supuesto “robo” de USD 10.000 millones al Banco Central y defendió el uso de reservas para cancelar deuda externa. La expresidenta del organismo también cuestionó la reforma de su Carta Orgánica y afirmó que el Gobierno pretende limitar herramientas para el crédito, la producción y el empleo.
Mercedes Marcó del Pont respondió después de que Javier Milei la acusara de haber participado en el supuesto “robo” de USD 10.000 millones al Banco Central, una elección de palabras que convirtió la presentación de una reforma monetaria en una combinación de cadena nacional, denuncia penal sin expediente a la vista y capítulo especial de una serie donde cada economista llega acompañado por su propia interpretación del apocalipsis.
La exfuncionaria decidió no ingresar demasiado en el terreno personal y concentrarse en la discusión económica. Según explicó, las reservas cuestionadas fueron utilizadas para pagar deuda externa y reducir la dependencia de organismos y mercados internacionales. Milei, en cambio, presentó aquella política como una extracción contra el patrimonio del Central. Dos lecturas del mismo movimiento contable: para un sector fue desendeudamiento; para el otro, una escena del crimen con Letras Intransferibles como arma sospechosa.
El debate de fondo es qué Banco Central pretende construir la Argentina. El Gobierno busca una institución concentrada en preservar el valor de la moneda y con fuertes restricciones para financiar al Tesoro. Marcó del Pont advierte que esa reforma podría transformar al organismo en una “caja boba”, expresión técnica que tiene la ventaja de explicar en dos palabras lo que varios documentos oficiales intentarían desarrollar con ciento cuarenta páginas, siete anexos y una tipografía diseñada para desalentar lectores.
La exdirectiva también defendió el mandato múltiple incorporado en 2012, que incluye la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo con equidad social. La discusión vuelve así a su territorio preferido: una mitad del país asegura que el Central debe ocuparse exclusivamente de la moneda; la otra sostiene que también debe mirar la producción y el crédito. Mientras tanto, las familias endeudadas observan el intercambio con la íntima esperanza de que alguna de las teorías incluya una tasa que puedan pagar.
Marcó del Pont considera que la reforma busca “blindar este modelo”. Milei sostiene que pretende impedir que futuros funcionarios utilicen la autoridad monetaria para financiar al Estado. En definitiva, ambos coinciden en que el proyecto condicionará a los próximos gobiernos; la pequeña diferencia es que uno lo presenta como una garantía institucional y la otra como la clausura preventiva de toda política económica que no haya sido escrita por la actual administración.