La actividad política recuperó intensidad después de varios meses de baja exposición. El Gobierno nacional aceleró la discusión de iniciativas legislativas consideradas estratégicas, entre ellas la **reforma del sistema electoral**, que contempla la **suspensión o eliminación de las PASO** y la posibilidad de **rehabilitar las colectoras** como herramienta para las próximas elecciones.
En el Congreso, sin embargo, el debate todavía no comenzó formalmente. «El tema de las PASO ni siquiera empezó a tratarse o debatirse. No hay un proyecto en ninguna comisión», señaló un senador con experiencia en el funcionamiento parlamentario.
Una nueva estrategia política
Mientras crecían las especulaciones sobre la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, Santiago Caputo publicó en la red social X que «la campaña son las reformas, las reformas son la campaña». En ese marco, el oficialismo trabaja sobre una propuesta destinada a los gobernadores dialoguistas que modificaría el esquema político planteado inicialmente por La Libertad Avanza.
La estrategia que había impulsado Karina Milei junto a Martín Menem, orientada a fortalecer una estructura partidaria propia en cada provincia, comenzó a ceder espacio frente a otra alternativa: permitir que los oficialismos provinciales conserven el control de sus distritos mientras el Gobierno nacional concentra sus esfuerzos en las elecciones legislativas nacionales.
Bajo esa lógica, distintas candidaturas provinciales que habían comenzado a proyectarse tras las elecciones de medio término podrían perder impulso. Según el análisis político que circula en el oficialismo, **Buenos Aires, Formosa y Tierra del Fuego** aparecen como los distritos con menor margen para ese tipo de acuerdos, mientras que otras provincias continúan dentro del terreno de la negociación.
Colectoras y negociaciones con los gobernadores
En las conversaciones políticas que lleva adelante Diego Santilli sobre la reforma electoral, una de las alternativas analizadas consiste en **volver a habilitar las colectoras**. El mecanismo permitiría que distintas listas acompañen a un mismo candidato principal, favoreciendo la concentración de apoyos y reduciendo las posibilidades de fragmentación electoral.
En paralelo, dentro del oficialismo también se observan reacomodamientos políticos. Patricia Bullrich aparece con menor incidencia en algunas de las decisiones impulsadas desde la Casa Rosada, mientras las reuniones convocadas por Karina Milei reflejan un nuevo esquema de conducción política.
El expresidente Mauricio Macri, por su parte, mantiene una posición de cautela respecto de un eventual acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. Según dirigentes cercanos, considera prematuro avanzar públicamente sobre ese entendimiento pese a las opiniones de referentes de su espacio.
«Cada vez que ven que pueden respirar, la vuelven a cagar. Ayer ya la esmerilaron a Patricia y al Colo lo hicieron jurar abrazándose con Manuel Adorni. Más turro no podés ser con quien decís que querés y proyectas», analizaron cerca del expresidente.
La oposición y sus propias tensiones
En distintos encuentros políticos también comenzaron a debatirse las recientes declaraciones del politólogo Andrés Malamud, quien sostuvo que, con excepción de México, ningún presidente logró conservar el poder para sí o para su partido durante más de un mandato consecutivo en América. Además, señaló que siete de los nueve ministros del gabinete de Javier Milei ocuparon previamente responsabilidades relevantes durante gobiernos del PRO.
Mientras tanto, el peronismo atraviesa fuertes diferencias internas. Las negociaciones para construir una estrategia común continúan sin avances significativos y las disputas entre los distintos sectores dificultan la posibilidad de competir de manera unificada.
Tras una reunión de intendentes realizada en Ituzaingó, uno de los participantes afirmó: «En la anterior le ganamos a Milei en agosto pero no llegamos para octubre porque Cristina nos borró de la lista nacional. Ahora eso no puede pasar».
Durante ese encuentro también volvió a discutirse la posibilidad de habilitar las reelecciones de los intendentes, una cuestión que continúa generando interés entre dirigentes oficialistas y opositores en la provincia de Buenos Aires. Desde sectores de La Libertad Avanza relativizaron el impacto inmediato del tema y uno de sus referentes sintetizó la postura con una frase cargada de ironía: «¿Y qué vinimos haciendo hasta ahora?».
El Gobierno nacional reactivó las negociaciones políticas con gobernadores y sectores aliados para impulsar la suspensión de las PASO y habilitar nuevamente las colectoras como parte de una reforma electoral. La estrategia apunta a fortalecer los oficialismos provinciales mientras La Libertad Avanza concentra sus esfuerzos en las elecciones nacionales y en la aprobación de proyectos considerados prioritarios.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Cuatro meses de silencio político terminaron con una idea que parecía archivada: sacar las PASO del camino y volver a habilitar las colectoras. En la política argentina, las reformas electorales tienen la misma estabilidad que una reposera de plástico en pleno viento Zonda.
La novedad no pasa solamente por cambiar las reglas. También cambia el libreto. Después de intentar pintar el mapa de violeta de punta a punta, ahora la prioridad parece mucho más pragmática: que cada gobernador cuide su territorio mientras la Casa Rosada se concentra en sumar diputados y senadores. Como cuando el dueño de una franquicia descubre que es más rentable cobrar regalías que administrar cada sucursal.
La conversación con los gobernadores dialoguistas gira alrededor de una lógica conocida. Si las colectoras vuelven al escenario, varios espacios podrán empujar para el mismo candidato sin exponerse a dividir el voto. Un mecanismo tan tradicional de la política argentina que sobrevivió a presidentes, crisis económicas y hasta a promesas de terminar con «la vieja política».
Mientras tanto, las piezas también se mueven dentro del oficialismo. Hay dirigentes que ganan protagonismo y otros que empiezan a perder centralidad. La campaña ya no parece organizarse alrededor de nombres propios sino de una ingeniería electoral que busca garantizar gobernabilidad y resultados. En ese tablero, las aspiraciones personales pesan menos que la calculadora.
Del otro lado tampoco sobra la tranquilidad. El peronismo continúa discutiendo más entre sí que con sus adversarios y las diferencias internas siguen condicionando cualquier intento de construir una estrategia común. La interna avanza con la velocidad de un tren que todavía discute quién maneja mientras las vías ya doblaron.
En Argentina las reglas electorales cambian más seguido que las promociones de una cadena de supermercados. Después todos juran que la competencia sigue siendo exactamente la misma.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La actividad política recuperó intensidad después de varios meses de baja exposición. El Gobierno nacional aceleró la discusión de iniciativas legislativas consideradas estratégicas, entre ellas la **reforma del sistema electoral**, que contempla la **suspensión o eliminación de las PASO** y la posibilidad de **rehabilitar las colectoras** como herramienta para las próximas elecciones.
En el Congreso, sin embargo, el debate todavía no comenzó formalmente. «El tema de las PASO ni siquiera empezó a tratarse o debatirse. No hay un proyecto en ninguna comisión», señaló un senador con experiencia en el funcionamiento parlamentario.
Una nueva estrategia política
Mientras crecían las especulaciones sobre la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, Santiago Caputo publicó en la red social X que «la campaña son las reformas, las reformas son la campaña». En ese marco, el oficialismo trabaja sobre una propuesta destinada a los gobernadores dialoguistas que modificaría el esquema político planteado inicialmente por La Libertad Avanza.
La estrategia que había impulsado Karina Milei junto a Martín Menem, orientada a fortalecer una estructura partidaria propia en cada provincia, comenzó a ceder espacio frente a otra alternativa: permitir que los oficialismos provinciales conserven el control de sus distritos mientras el Gobierno nacional concentra sus esfuerzos en las elecciones legislativas nacionales.
Bajo esa lógica, distintas candidaturas provinciales que habían comenzado a proyectarse tras las elecciones de medio término podrían perder impulso. Según el análisis político que circula en el oficialismo, **Buenos Aires, Formosa y Tierra del Fuego** aparecen como los distritos con menor margen para ese tipo de acuerdos, mientras que otras provincias continúan dentro del terreno de la negociación.
Colectoras y negociaciones con los gobernadores
En las conversaciones políticas que lleva adelante Diego Santilli sobre la reforma electoral, una de las alternativas analizadas consiste en **volver a habilitar las colectoras**. El mecanismo permitiría que distintas listas acompañen a un mismo candidato principal, favoreciendo la concentración de apoyos y reduciendo las posibilidades de fragmentación electoral.
En paralelo, dentro del oficialismo también se observan reacomodamientos políticos. Patricia Bullrich aparece con menor incidencia en algunas de las decisiones impulsadas desde la Casa Rosada, mientras las reuniones convocadas por Karina Milei reflejan un nuevo esquema de conducción política.
El expresidente Mauricio Macri, por su parte, mantiene una posición de cautela respecto de un eventual acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. Según dirigentes cercanos, considera prematuro avanzar públicamente sobre ese entendimiento pese a las opiniones de referentes de su espacio.
«Cada vez que ven que pueden respirar, la vuelven a cagar. Ayer ya la esmerilaron a Patricia y al Colo lo hicieron jurar abrazándose con Manuel Adorni. Más turro no podés ser con quien decís que querés y proyectas», analizaron cerca del expresidente.
La oposición y sus propias tensiones
En distintos encuentros políticos también comenzaron a debatirse las recientes declaraciones del politólogo Andrés Malamud, quien sostuvo que, con excepción de México, ningún presidente logró conservar el poder para sí o para su partido durante más de un mandato consecutivo en América. Además, señaló que siete de los nueve ministros del gabinete de Javier Milei ocuparon previamente responsabilidades relevantes durante gobiernos del PRO.
Mientras tanto, el peronismo atraviesa fuertes diferencias internas. Las negociaciones para construir una estrategia común continúan sin avances significativos y las disputas entre los distintos sectores dificultan la posibilidad de competir de manera unificada.
Tras una reunión de intendentes realizada en Ituzaingó, uno de los participantes afirmó: «En la anterior le ganamos a Milei en agosto pero no llegamos para octubre porque Cristina nos borró de la lista nacional. Ahora eso no puede pasar».
Durante ese encuentro también volvió a discutirse la posibilidad de habilitar las reelecciones de los intendentes, una cuestión que continúa generando interés entre dirigentes oficialistas y opositores en la provincia de Buenos Aires. Desde sectores de La Libertad Avanza relativizaron el impacto inmediato del tema y uno de sus referentes sintetizó la postura con una frase cargada de ironía: «¿Y qué vinimos haciendo hasta ahora?».
El Gobierno nacional reactivó las negociaciones políticas con gobernadores y sectores aliados para impulsar la suspensión de las PASO y habilitar nuevamente las colectoras como parte de una reforma electoral. La estrategia apunta a fortalecer los oficialismos provinciales mientras La Libertad Avanza concentra sus esfuerzos en las elecciones nacionales y en la aprobación de proyectos considerados prioritarios.
Cuatro meses de silencio político terminaron con una idea que parecía archivada: sacar las PASO del camino y volver a habilitar las colectoras. En la política argentina, las reformas electorales tienen la misma estabilidad que una reposera de plástico en pleno viento Zonda.
La novedad no pasa solamente por cambiar las reglas. También cambia el libreto. Después de intentar pintar el mapa de violeta de punta a punta, ahora la prioridad parece mucho más pragmática: que cada gobernador cuide su territorio mientras la Casa Rosada se concentra en sumar diputados y senadores. Como cuando el dueño de una franquicia descubre que es más rentable cobrar regalías que administrar cada sucursal.
La conversación con los gobernadores dialoguistas gira alrededor de una lógica conocida. Si las colectoras vuelven al escenario, varios espacios podrán empujar para el mismo candidato sin exponerse a dividir el voto. Un mecanismo tan tradicional de la política argentina que sobrevivió a presidentes, crisis económicas y hasta a promesas de terminar con «la vieja política».
Mientras tanto, las piezas también se mueven dentro del oficialismo. Hay dirigentes que ganan protagonismo y otros que empiezan a perder centralidad. La campaña ya no parece organizarse alrededor de nombres propios sino de una ingeniería electoral que busca garantizar gobernabilidad y resultados. En ese tablero, las aspiraciones personales pesan menos que la calculadora.
Del otro lado tampoco sobra la tranquilidad. El peronismo continúa discutiendo más entre sí que con sus adversarios y las diferencias internas siguen condicionando cualquier intento de construir una estrategia común. La interna avanza con la velocidad de un tren que todavía discute quién maneja mientras las vías ya doblaron.
En Argentina las reglas electorales cambian más seguido que las promociones de una cadena de supermercados. Después todos juran que la competencia sigue siendo exactamente la misma.