El director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Antonio José Mauad, presentó su renuncia al cargo por segunda vez, apenas algunos meses después de haber sido nuevamente designado al frente del organismo.
Según trascendió desde el Ministerio de Defensa, del que depende el SMN, la dimisión sería oficializada este miércoles 1 de julio, jornada en la que también se prevé el anuncio de quien asumirá la conducción del organismo.
Mauad, de 72 años, excombatiente condecorado de la Guerra de Malvinas, había asumido inicialmente la dirección del Servicio Meteorológico Nacional en enero de 2025. Sin embargo, presentó su primera renuncia en agosto de ese mismo año, dejando vacante el cargo hasta febrero de 2026, cuando fue nuevamente convocado para ejercer la función por un período de cuatro años y en carácter ad honorem.
Una salida en medio de una profunda reestructuración
La nueva renuncia fue presentada el viernes pasado en un contexto marcado por recortes presupuestarios, reducción de personal y una reorganización interna impulsada sobre distintos organismos del Estado.
Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el SMN registró una reducción de 121 trabajadores entre 2023 y 2025, a la que se sumaron otros 140 desvinculados hasta el 16 de abril de este año.
El plan de reorganización también contempla la salida de 30 empleados civiles en condiciones de jubilarse, 15 militares retirados y 20 agentes en pase a disponibilidad, lo que dejaría la planta civil del organismo en aproximadamente 590 trabajadores.
Las medidas derivaron en protestas y acciones gremiales por parte del personal, que manifestó preocupación por el impacto de los recortes sobre el funcionamiento del organismo.
Un organismo estratégico
El Servicio Meteorológico Nacional cumple funciones consideradas estratégicas para el país. Entre ellas se encuentran la emisión de alertas tempranas por fenómenos meteorológicos extremos, la producción de información climática para la actividad agropecuaria, la navegación y la aviación, además de la coordinación con organismos de protección civil durante situaciones de emergencia.
Debido a esas responsabilidades, distintos sectores vinculados a la actividad meteorológica manifestaron preocupación por la continuidad institucional del organismo.
El reclamo de los meteorólogos
Tras conocerse la renuncia, el Centro Argentino de Meteorólogos difundió una carta pública en la que solicitó al Poder Ejecutivo la pronta designación de un nuevo director y reclamó garantizar la estabilidad institucional del Servicio Meteorológico Nacional.
En el documento, la entidad advirtió que el organismo atravesó reiterados cambios de conducción, designaciones, renuncias y procesos de reestructuración, un escenario que consideró incompatible con las funciones estratégicas que cumple.
«La estabilidad institucional del Servicio Meteorológico Nacional no puede seguir postergándose. La reiteración de cambios en la conducción del organismo evidencia la ausencia de una política sostenida para una institución estratégica del Estado«, expresó el Centro Argentino de Meteorólogos en el comunicado.
Mientras se aguarda la oficialización de la renuncia de Mauad y el nombramiento de un nuevo director, el organismo continúa prestando sus servicios habituales de monitoreo, vigilancia meteorológica y emisión de pronósticos para todo el territorio nacional.
Antonio José Mauad presentó su renuncia como director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), cargo al que había regresado en febrero de este año tras una primera dimisión en 2025. Su salida ocurre en medio de una reestructuración del organismo, recortes de personal y reclamos por la estabilidad institucional de un área considerada estratégica.
En la Argentina hay cosas difíciles de pronosticar: el dólar, el tránsito un viernes por la tarde y, ahora, quién dirige el Servicio Meteorológico Nacional. El organismo encargado de anticipar tormentas, olas polares y granizadas volvió a quedar envuelto en un clima de incertidumbre que ni el radar más sofisticado había detectado. Paradójicamente, el único fenómeno que nadie logró pronosticar con precisión fue la permanencia de su propio director.
Antonio José Mauad decidió presentar su segunda renuncia al frente del SMN después de haber regresado hace apenas unos meses. En términos meteorológicos, la conducción del organismo atraviesa un régimen de bajas presiones permanente: designaciones, renuncias, reorganizaciones y ajustes que aparecen con mayor frecuencia que los alertas amarillos. Si existiera un mapa sinóptico de la administración pública, sobre el edificio del Servicio Meteorológico ya habría un enorme símbolo de inestabilidad.
Mientras los especialistas intentan anticipar tormentas para que la población tome recaudos, puertas adentro el pronóstico institucional sigue cubierto. El organismo que alerta sobre fenómenos extremos enfrenta su propio frente frío: reducción de personal, reestructuraciones y un clima laboral cada vez más espeso. La ironía es inevitable: quienes dedican su trabajo a explicar el comportamiento de la atmósfera todavía esperan una explicación igual de clara sobre el rumbo que tendrá la institución.
Por suerte, los pronósticos del tiempo no dependen exclusivamente de quien ocupe la dirección del SMN. Detrás de cada alerta siguen trabajando meteorólogos, técnicos, observadores y profesionales que mantienen operativos los sistemas de vigilancia. Porque las tormentas no esperan resoluciones administrativas y el granizo, fiel a su costumbre, jamás consulta el Boletín Oficial antes de caer.