Las tareas de refacción ya son visibles en uno de los edificios más tradicionales del microcentro sanjuanino. Durante las últimas semanas, la vereda este de calle Mendoza, entre avenida Libertador General San Martín y Laprida, modificó su fisonomía por el inicio de los trabajos en el inmueble que durante décadas fue identificado por los sanjuaninos como el edificio de Energía San Juan y que en los últimos años fue ocupado por Naturgy.
Andamios, carpas, materiales de construcción y obreros forman parte del movimiento diario frente al edificio ubicado en Mendoza 50 Sur. Incluso, la circulación peatonal por ese sector permanece parcialmente modificada mientras avanza la primera etapa del proyecto impulsado por el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE).
Un edificio histórico con una nueva función
La obra integra el plan de readecuación funcional del organismo, que busca trasladar allí a parte de su personal técnico aprovechando los espacios que quedaron desocupados tras la reorganización de Naturgy. El objetivo es concentrar dependencias que actualmente funcionan en distintos inmuebles y reducir los costos de alquiler.
El edificio conserva un importante valor simbólico para San Juan. Durante muchos años fue sede de Energía San Juan y continúa siendo un punto de referencia para quienes transitan por el centro de la ciudad. Actualmente pertenece a la provincia, a través del EPRE, mientras que Naturgy mantiene operaciones en el subsuelo, la planta baja y el primer piso. Desde agosto del año pasado, la empresa trasladó su oficina central de atención al cliente al local ubicado en la esquina de Aberastain y 9 de Julio.
La remodelación se desarrolla exclusivamente en la última planta del inmueble, espacio que la distribuidora dejó libre y que será acondicionado para recibir a unos 12 trabajadores del organismo regulador.
El proyecto contempla la construcción de oficinas adaptadas a las necesidades del personal técnico y una sala de capacitación propia, infraestructura con la que actualmente no cuenta el ente.
Además, el diseño prevé que las actividades del EPRE y Naturgy funcionen de manera completamente independiente. Aunque compartirán el edificio, el ingreso del personal del organismo será por la sede ubicada en Laprida 12, conectando ambos inmuebles mediante una escalera interna y sin utilizar el acceso principal sobre calle Mendoza.
Buscan reducir gastos y mejorar la operatividad
La decisión de avanzar con la obra responde a razones operativas y económicas. En la actualidad, parte del personal técnico trabaja en oficinas alquiladas frente a la sede principal del EPRE, situación que obliga a realizar traslados permanentes entre ambos edificios para concretar distintas gestiones internas.
Con el traslado al edificio de calle Mendoza, el organismo estima un ahorro cercano a los 2,4 millones de pesos mensuales en concepto de alquiler, además de mejorar las condiciones de trabajo al concentrar equipos y funciones en un mismo espacio.
Esta intervención corresponde a la primera etapa del proyecto y cuenta con un plazo de ejecución de 180 días. La segunda fase está prevista para el próximo año e incluirá mejoras en la sede de calle Laprida, principalmente vinculadas a la renovación de luminarias, pintura y mobiliario, sin modificar la estructura ni la fachada del edificio para preservar su valor patrimonial.
Comenzó la primera etapa de refacción del histórico edificio de calle Mendoza 50 Sur, en la ciudad de San Juan, para que el EPRE traslade parte de su personal técnico. La obra busca optimizar el funcionamiento del organismo, concentrar dependencias y reducir gastos en alquileres, preservando al mismo tiempo el valor patrimonial del inmueble.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Un edificio que durante años fue sinónimo de Energía San Juan ahora cambia de protagonistas. Los andamios ya ganaron la vereda y la obra avanza con un objetivo bastante menos épico, pero mucho más difícil de discutir: gastar menos plata.
En tiempos donde hasta encontrar una silla libre en una oficina parece requerir un expediente, la apuesta consiste en juntar equipos que hoy trabajan separados por una calle. Es como tener el control remoto sobre la mesa del comedor y levantarse igual para cambiar el canal porque el televisor quedó en otra habitación.
La postal del microcentro cambió. Donde durante años hubo una fachada conocida y una rutina repetida, ahora aparecen obreros, materiales y un desfile permanente de cascos. El edificio sigue siendo el mismo para cualquiera que pase por Mendoza, pero por dentro empieza otra historia. La memoria urbana tiene esa costumbre: reconoce primero la fachada y recién después acepta que cambió el dueño del escritorio.
La decisión también tiene números. El EPRE busca dejar de pagar alquileres y concentrar a parte de su personal técnico en un espacio propio. No hay discurso grandilocuente ni inauguraciones con cintas interminables: simplemente resulta más eficiente trabajar bajo un mismo techo que caminar de una oficina a otra cada vez que hace falta una firma.
Mientras tanto, Naturgy continuará funcionando en los sectores que mantiene ocupados, aunque con circuitos completamente separados. Compartir edificio sin compartir entrada es una convivencia bastante argentina: el equivalente institucional a dividir una casa con una pared de durlock y dos timbres distintos.
La remodelación recién empieza y todavía quedan varios meses de trabajo. El edificio seguirá ahí, igual de reconocible para quienes cruzan el centro todos los días. Lo que cambia es el destino de sus oficinas. Porque en este país hasta los inmuebles históricos terminan aprendiendo que la mejor inversión, a veces, es dejar de pagar alquiler.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las tareas de refacción ya son visibles en uno de los edificios más tradicionales del microcentro sanjuanino. Durante las últimas semanas, la vereda este de calle Mendoza, entre avenida Libertador General San Martín y Laprida, modificó su fisonomía por el inicio de los trabajos en el inmueble que durante décadas fue identificado por los sanjuaninos como el edificio de Energía San Juan y que en los últimos años fue ocupado por Naturgy.
Andamios, carpas, materiales de construcción y obreros forman parte del movimiento diario frente al edificio ubicado en Mendoza 50 Sur. Incluso, la circulación peatonal por ese sector permanece parcialmente modificada mientras avanza la primera etapa del proyecto impulsado por el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE).
Un edificio histórico con una nueva función
La obra integra el plan de readecuación funcional del organismo, que busca trasladar allí a parte de su personal técnico aprovechando los espacios que quedaron desocupados tras la reorganización de Naturgy. El objetivo es concentrar dependencias que actualmente funcionan en distintos inmuebles y reducir los costos de alquiler.
El edificio conserva un importante valor simbólico para San Juan. Durante muchos años fue sede de Energía San Juan y continúa siendo un punto de referencia para quienes transitan por el centro de la ciudad. Actualmente pertenece a la provincia, a través del EPRE, mientras que Naturgy mantiene operaciones en el subsuelo, la planta baja y el primer piso. Desde agosto del año pasado, la empresa trasladó su oficina central de atención al cliente al local ubicado en la esquina de Aberastain y 9 de Julio.
La remodelación se desarrolla exclusivamente en la última planta del inmueble, espacio que la distribuidora dejó libre y que será acondicionado para recibir a unos 12 trabajadores del organismo regulador.
El proyecto contempla la construcción de oficinas adaptadas a las necesidades del personal técnico y una sala de capacitación propia, infraestructura con la que actualmente no cuenta el ente.
Además, el diseño prevé que las actividades del EPRE y Naturgy funcionen de manera completamente independiente. Aunque compartirán el edificio, el ingreso del personal del organismo será por la sede ubicada en Laprida 12, conectando ambos inmuebles mediante una escalera interna y sin utilizar el acceso principal sobre calle Mendoza.
Buscan reducir gastos y mejorar la operatividad
La decisión de avanzar con la obra responde a razones operativas y económicas. En la actualidad, parte del personal técnico trabaja en oficinas alquiladas frente a la sede principal del EPRE, situación que obliga a realizar traslados permanentes entre ambos edificios para concretar distintas gestiones internas.
Con el traslado al edificio de calle Mendoza, el organismo estima un ahorro cercano a los 2,4 millones de pesos mensuales en concepto de alquiler, además de mejorar las condiciones de trabajo al concentrar equipos y funciones en un mismo espacio.
Esta intervención corresponde a la primera etapa del proyecto y cuenta con un plazo de ejecución de 180 días. La segunda fase está prevista para el próximo año e incluirá mejoras en la sede de calle Laprida, principalmente vinculadas a la renovación de luminarias, pintura y mobiliario, sin modificar la estructura ni la fachada del edificio para preservar su valor patrimonial.
Comenzó la primera etapa de refacción del histórico edificio de calle Mendoza 50 Sur, en la ciudad de San Juan, para que el EPRE traslade parte de su personal técnico. La obra busca optimizar el funcionamiento del organismo, concentrar dependencias y reducir gastos en alquileres, preservando al mismo tiempo el valor patrimonial del inmueble.
Un edificio que durante años fue sinónimo de Energía San Juan ahora cambia de protagonistas. Los andamios ya ganaron la vereda y la obra avanza con un objetivo bastante menos épico, pero mucho más difícil de discutir: gastar menos plata.
En tiempos donde hasta encontrar una silla libre en una oficina parece requerir un expediente, la apuesta consiste en juntar equipos que hoy trabajan separados por una calle. Es como tener el control remoto sobre la mesa del comedor y levantarse igual para cambiar el canal porque el televisor quedó en otra habitación.
La postal del microcentro cambió. Donde durante años hubo una fachada conocida y una rutina repetida, ahora aparecen obreros, materiales y un desfile permanente de cascos. El edificio sigue siendo el mismo para cualquiera que pase por Mendoza, pero por dentro empieza otra historia. La memoria urbana tiene esa costumbre: reconoce primero la fachada y recién después acepta que cambió el dueño del escritorio.
La decisión también tiene números. El EPRE busca dejar de pagar alquileres y concentrar a parte de su personal técnico en un espacio propio. No hay discurso grandilocuente ni inauguraciones con cintas interminables: simplemente resulta más eficiente trabajar bajo un mismo techo que caminar de una oficina a otra cada vez que hace falta una firma.
Mientras tanto, Naturgy continuará funcionando en los sectores que mantiene ocupados, aunque con circuitos completamente separados. Compartir edificio sin compartir entrada es una convivencia bastante argentina: el equivalente institucional a dividir una casa con una pared de durlock y dos timbres distintos.
La remodelación recién empieza y todavía quedan varios meses de trabajo. El edificio seguirá ahí, igual de reconocible para quienes cruzan el centro todos los días. Lo que cambia es el destino de sus oficinas. Porque en este país hasta los inmuebles históricos terminan aprendiendo que la mejor inversión, a veces, es dejar de pagar alquiler.