La Confederación General del Trabajo (CGT) oficializó este viernes una movilización para el próximo miércoles 22 de julio, cuando marchará junto con la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) en defensa de los jubilados.
La convocatoria marcará el inicio de una nueva etapa del plan de protestas impulsado por las centrales sindicales y los movimientos sociales contra las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei.
La movilización fue difundida bajo la consigna “La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados”. La concentración está prevista para las 15 horas en la intersección de avenida Rivadavia y Rodríguez Peña, en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde ese punto, las organizaciones reclamarán por la defensa de los haberes previsionales, los ingresos y el acceso de los adultos mayores a condiciones de vida dignas.
El comienzo de un nuevo plan de protestas
La marcha del 22 de julio será la primera medida del esquema de acciones que la CGT comenzó a delinear junto con las dos CTA y la UTEP.
El plan fue analizado durante una serie de reuniones entre las conducciones sindicales y los movimientos sociales, que acordaron profundizar la coordinación frente al rumbo económico adoptado por el Ejecutivo nacional.
Las organizaciones cuestionan la pérdida del poder adquisitivo, el deterioro del empleo, el ajuste económico y las reformas promovidas por el Gobierno.
Dentro de ese esquema, las centrales resolvieron que la primera demostración conjunta tendrá como eje la situación de los jubilados, a quienes consideran uno de los sectores más afectados por las medidas económicas.
La convocatoria también busca sostener la conflictividad social durante las próximas semanas mediante movilizaciones y otras acciones coordinadas.
La posibilidad de un paro general
Durante las conversaciones entre las centrales sindicales comenzó a evaluarse la posibilidad de convocar a un nuevo paro general, aunque la medida todavía no fue confirmada oficialmente.
La eventual convocatoria dependerá de la evolución del conflicto con el Gobierno nacional y de las respuestas oficiales a los reclamos laborales, previsionales y sociales.
La marcha del miércoles 22 de julio se perfila así como el inicio formal de una nueva etapa de confrontación entre el movimiento obrero organizado y el Ejecutivo, con una estrategia centrada en la unidad de las centrales sindicales y las organizaciones sociales.
La CGT convocó para el miércoles 22 de julio a una movilización en la Ciudad de Buenos Aires junto con las dos CTA y la UTEP. La concentración comenzará a las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña, en respaldo a los jubilados y como inicio de un nuevo plan de protestas contra las políticas del Gobierno nacional.
La CGT confirmó que volverá a las calles acompañada por las dos CTA y la UTEP, porque el movimiento obrero argentino decidió que una sigla sola ya no alcanza para expresar el tamaño del desacuerdo. La marcha será el miércoles 22 de julio, en defensa de los jubilados, un sector que lleva tantos años participando de protestas que pronto podrá solicitar el reconocimiento de la movilización callejera como actividad previsional complementaria.
La concentración comenzará a las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña, una esquina cercana al Congreso que ya podría solicitar su propia declaración como patrimonio histórico del reclamo argentino. Allí convergerán sindicatos, organizaciones sociales y adultos mayores para defender haberes, ingresos y condiciones de vida dignas, mientras el poder político volverá a descubrir, probablemente con genuina sorpresa, que las personas necesitan dinero para atravesar el mes.
La movilización será el primer capítulo de un plan de lucha escalonado contra las políticas del Gobierno de Javier Milei. Las centrales vienen manteniendo reuniones para coordinar medidas, profundizar la unidad y evaluar futuras protestas, una arquitectura sindical que requiere más encuentros que una cumbre internacional, pero con café de termo y dirigentes revisando hasta qué punto puede tensarse el conflicto sin que el calendario termine convertido en una colección completa de paros, marchas y comunicados.
También comenzó a discutirse la posibilidad de un nuevo paro general, aunque todavía no existe una convocatoria formal. Por ahora, la estrategia será medir fuerzas en la calle, observar la respuesta oficial y mantener abierta la opción de escalar las medidas. El Gobierno y las centrales sindicales vuelven así a esa tradición institucional argentina en la que ninguna de las partes parece dispuesta a retroceder, pero ambas aseguran estar defendiendo a quienes avanzan cada día hacia fin de mes con la precisión de un equilibrista sin red.
