La economía argentina atraviesa una etapa de marcada debilidad y los últimos indicadores de actividad muestran un deterioro que ubica a 2026 entre los años de peor desempeño de las últimas tres décadas. Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia reveló que la actividad económica acumuló una caída del 3,9% entre diciembre de 2025 y agosto de 2026.

De acuerdo con el relevamiento, se trata de uno de los cuatro retrocesos más pronunciados registrados durante los primeros ocho meses de un año desde 1993, con antecedentes más profundos únicamente en 1995, 2001 y 2020.

La comparación histórica plantea un desafío para la administración de Javier Milei, debido a que los episodios anteriores estuvieron asociados a crisis financieras, cambios profundos en el régimen económico o circunstancias extraordinarias, como la pandemia.

En el escenario actual, el deterioro se vincula con la debilidad del consumo interno, las dificultades de la industria y la construcción, las restricciones al financiamiento y la falta de una recuperación sostenida de la inversión.

El informe advierte que, pese al crecimiento de determinadas actividades extractivas, la mayor parte de los sectores productivos continúa por debajo de los niveles registrados a fines de 2025.

Una caída económica comparable con las crisis de 1995, 2001 y 2020

El análisis del Banco Provincia señala que la actividad económica sufrió una contracción mensual del 2,8% en julio de 2026, seguida de una recuperación de apenas 0,1% en agosto.

Ese leve incremento no alcanzó para compensar la caída previa y dejó el nivel de actividad 3,9% por debajo del registrado en diciembre de 2025.

La magnitud del retroceso ubica al período entre los más desfavorables desde 1993.

En los primeros ocho meses de 1995, durante la crisis del Tequila, la economía argentina había acumulado una caída del 6,9%. En 2001, antes del colapso de la convertibilidad, el descenso fue del 7,4%, mientras que en 2020, bajo los efectos de la pandemia, alcanzó el 8%.

El informe también advierte sobre las dificultades para recuperar el terreno perdido durante los últimos meses de 2026.

En 1995, la actividad consiguió avanzar un 1,6% entre agosto y diciembre, mientras que en 2020 registró un rebote del 6,4% durante el mismo período.

Para 2026, en cambio, los indicadores disponibles todavía no permiten identificar una recuperación de magnitud suficiente para revertir la contracción acumulada.

Industria, comercio y construcción: los sectores más afectados

Uno de los datos centrales del relevamiento es la amplitud del retroceso económico.

De las 16 ramas que integran la actividad económica, solamente tres lograron superar los niveles de diciembre de 2025.

La minería y las canteras encabezaron el crecimiento, con una mejora del 7,6%. En segundo lugar se ubicaron hoteles y restaurantes, con un avance del 1,7%, seguidos por servicios sociales y de salud, que registraron una suba del 0,7%.

En conjunto, estas actividades representan menos del 10% de la economía.

Por el contrario, el 90% restante de la actividad económica continúa por debajo del nivel registrado al cierre del año pasado. Los sectores afectados concentran, además, el 88% del empleo asalariado privado registrado.

Entre las ramas con mayores dificultades aparecen tres actividades fundamentales para el mercado interno.

La industria manufacturera acumula una contracción del 3,2%, la construcción retrocede un 4% y el comercio registra una caída del 4,8%.

Estas tres actividades representan aproximadamente el 35% del producto y concentran el 45% del empleo privado formal.

Su deterioro tiene consecuencias directas sobre la demanda de trabajadores, los ingresos de los hogares y las posibilidades de recuperación del consumo.

El desempeño de las actividades extractivas presenta un contraste con esta situación.

Según el informe, la minería registró un crecimiento del 6% durante el año, impulsada por una producción petrolera que aumentó más del 15% interanual.

Sin embargo, la expansión de la producción energética no alcanza para compensar la caída de las actividades con mayor participación en el empleo y el mercado interno.

El resultado es una recuperación desigual entre sectores vinculados con la explotación de recursos naturales y ramas tradicionales de la producción y los servicios.

Las proyecciones de crecimiento para 2026 están cada vez más comprometidas

El deterioro de la actividad también llevó a revisar las expectativas para el cierre del año.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central redujo su proyección de crecimiento económico para 2026 del 3%, estimado en junio, al 1,5% previsto en septiembre.

No obstante, el Banco Provincia advirtió que incluso alcanzar esta última estimación exigiría una recuperación considerable durante el último cuatrimestre.

Para cumplir con una expansión anual del 1,5%, la actividad debería crecer alrededor del 2% mensual entre septiembre y diciembre, lo que implicaría un incremento acumulado del 8,2% en apenas cuatro meses.

Frente a la evolución reciente de los indicadores, el informe considera difícil alcanzar ese ritmo de recuperación.

Los economistas de la entidad tampoco descartan que 2026 termine con una caída del producto en el promedio anual.

Para evitar ese escenario, la economía necesitaría crecer al menos un 0,2% mensual durante los últimos cuatro meses del año.

Aunque se trata de una exigencia considerablemente menor que la necesaria para cumplir con las previsiones del REM, la debilidad de los principales sectores productivos mantiene abiertas las dudas sobre su cumplimiento.

Los primeros indicadores de septiembre tampoco muestran una mejora generalizada.

Las ventas minoristas relevadas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) retrocedieron un 1,2% y acumularon cuatro meses consecutivos de caídas, con una pérdida superior al 7% desde junio.

En el sector industrial, la producción automotriz disminuyó un 3,6% y la fabricación de acero crudo cayó un 4%.

El Índice Construya, vinculado con la evolución de las ventas de insumos para la construcción, registró una baja del 0,6%.

Entre los indicadores positivos se destacaron la producción metalúrgica, con una mejora del 2,6%, y el consumo de cemento, que mostró un incremento cercano al 10%.

Sin embargo, la combinación de resultados todavía no permite confirmar el inicio de un rebote económico sostenido.

El financiamiento constituye otro de los factores que condicionan las posibilidades de recuperación.

Entre julio y septiembre, el crédito en pesos registró una caída real del 0,5%, impulsada principalmente por la reducción del 2% en los préstamos destinados a las familias.

El financiamiento a las empresas permaneció estancado, mientras que los créditos hipotecarios avanzaron un 2%.

Las tasas de interés elevadas, las dificultades para acceder al crédito y la debilidad de la demanda interna limitan la capacidad de los hogares para incrementar el consumo y de las empresas para ampliar sus inversiones.

Las expectativas empresariales tampoco muestran señales claras de recuperación.

Según la Encuesta de Tendencias de Negocios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), uno de cada cinco industriales prevé reducir su producción durante el último trimestre del año.

Además, el 20% de los empresarios industriales considera que mantiene existencias superiores a las necesarias, una señal de las dificultades para comercializar productos en un mercado interno debilitado.

Este escenario combina una menor demanda con restricciones financieras y expectativas empresariales moderadas, factores que dificultan una recuperación rápida de la actividad.

El desafío económico de Milei frente a las elecciones de 2027

La evolución de la economía comienza a adquirir una relevancia creciente en el escenario político, a medida que se aproxima el calendario electoral de 2027.

El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella registró una mejora del 0,9% en octubre, después de una caída del 5,9% durante septiembre.

Pese a esa recuperación mensual, el indicador acumula un retroceso del 20,7% durante 2026 y se encuentra un 7% por debajo del nivel registrado un año atrás.

Estos datos muestran un deterioro de la confianza en el Gobierno en un contexto de dificultades económicas, aunque la evolución del indicador responde a múltiples factores políticos y sociales.

De cara a las elecciones presidenciales de 2027, la administración de Javier Milei enfrenta el desafío de consolidar una recuperación que alcance a los sectores con mayor incidencia sobre el empleo y el consumo.

El crecimiento de la producción energética y minera constituye uno de los principales componentes positivos del escenario económico, pero su expansión todavía no logra compensar las caídas de la industria, el comercio y la construcción.

El informe del Banco Provincia advierte que el 90% de la actividad económica permanece por debajo de los niveles de diciembre de 2025, una situación que refleja las dificultades para extender la recuperación al conjunto del aparato productivo.

La evolución de los últimos meses de 2026 será determinante para establecer si la economía consigue evitar una contracción anual y con qué nivel de actividad ingresará al año electoral.