La fuerte helada dejó al sector vitícola de San Juan ante una temporada que comienza con pérdidas y una fuerte incertidumbre climática. Referentes de la actividad advirtieron por el impacto sobre los cultivos y por un escenario que podría complicarse con nuevas bajas temperaturas y condiciones adversas durante los próximos meses.
El presidente de la Cámara Vitícola, Pablo Martín, y Eduardo Garcés, de la Federación de Viñateros de San Juan, coincidieron en describir un panorama complejo para los productores.
“Seguramente va a ser una temporada muy difícil para los productores”, afirmó Martín. El dirigente estimó que “prácticamente ya se puede decir que más del 50% de la producción de uvas tempranas y para pasas”.
Garcés también puso el foco en el impacto de las bajas temperaturas y remarcó que todavía podría existir daño que no sea visible. “El daño de la helada sin duda que ha sido grande y espero que sea nada más que en las uvas tempranas”, sostuvo.
Una helada que puede dejar daños ocultos
Mientras Martín señaló que las uvas bajas y las uvas de mesa fueron las más afectadas, Garcés advirtió que el riesgo también alcanza a las uvas comunes. El dirigente explicó que las yemas hinchadas pueden haber sufrido consecuencias aunque el productor todavía no pueda observarlas.
“Cuando la yemita está dormida no hay drama, pero cuando está hinchada se pela igual. No te das cuenta, no se ve, pero hace igual de daño”, explicó Garcés.
Para Martín, el problema se agrava por la posibilidad de que continúen las bajas temperaturas. “Volvió a helar, no tan fuerte, pero volvió a helar. Para la semana que viene está pronosticado nuevas heladas”, señaló.
Garcés, en tanto, sostuvo que el panorama productivo ya es complejo por las condiciones climáticas que podrían presentarse durante los próximos meses. “El panorama no es el mejor para este año”, afirmó.
Menor producción y un mercado incierto
La reducción de la producción también genera preocupación por el comportamiento del mercado. Martín explicó que la uva de pasa ya atravesaba un escenario de precios ajustados y poca venta.
“La uva de pasa ese año no tuvo precios tan buenos, estábamos con los precios muy ajustados, no había mucha venta de pasa en estos momentos”, señaló. Sin embargo, consideró que la menor producción podría generar cambios en los precios y en la demanda. “Creo que esto va a generar un cambio tanto en los precios como en la demanda de pasa”, afirmó.
Garcés coincidió en que una menor oferta puede generar una mayor demanda, aunque cuestionó que los productores tengan que atravesar una situación climática adversa para conseguir mejores condiciones comerciales. “Nadie quiere la uva y cuando pasan estas cosas después empieza a haber demanda”, sostuvo. Y agregó: “Es malo que tengamos que esperar una desgracia para poder tener un mejor precio o una mejor demanda de la uva”.
El clima mantiene en alerta al sector
A la preocupación por las heladas se suma el temor por las condiciones que puedan presentarse durante el verano. Martín señaló que existe preocupación por un período “muy nubioso, con caída de granizo”.
Garcés agregó otro factor de preocupación: el exceso de agua. Según explicó, los antecedentes de lluvias podrían favorecer la aparición de enfermedades en los cultivos. “Cada vez que nevó la corrida, después tuvimos un verano muy lluvioso, lo que va a generar que haya toda clase de botrytis y oídio”, manifestó.
El dirigente también resumió una problemática histórica para la producción sanjuanina: “Siempre San Juan se ha caracterizado por su exceso, sequía grande y después abundancia inmensa”.
Con pérdidas productivas, riesgo de nuevas heladas, temor por el granizo y un escenario comercial incierto, los referentes del sector coinciden en que la temporada comienza bajo un panorama “desalentador y crítico”.
Referentes de la vitivinicultura de San Juan advirtieron que la fuerte helada provocó importantes pérdidas en las uvas tempranas y para pasas, con una afectación que podría superar el 50%. El sector también enfrenta nuevas heladas, riesgo de granizo, lluvias y enfermedades durante el verano, además de un mercado marcado por precios ajustados y baja demanda.
Más del 50% de la producción de uvas tempranas y para pasas podría quedar afectada por la helada. Y el calendario climático, lejos de pedir disculpas, ya tiene nuevas bajas temperaturas en agenda.
Para los viñateros, la temporada empieza como una película de desastre, pero sin efectos especiales y con la finca como escenario. Primero la helada, después la posibilidad de otra, más adelante el granizo y, si el clima decide completar la colección, lluvias capaces de dejar enfermedades en los cultivos.
El problema es que parte del daño puede estar escondido. Las yemas hinchadas pueden haber sufrido consecuencias aunque desde afuera parezcan intactas, una especie de desperfecto mecánico que no prende ninguna luz en el tablero pero igual termina pasando factura.
Mientras tanto, el mercado tampoco ofrece demasiado alivio. La uva para pasa ya venía con precios ajustados y poca venta, y ahora la menor producción podría modificar la relación entre oferta, demanda y valores. Es la lógica del mercado aplicada con la delicadeza de una persiana metálica: cuando hay menos, de repente todos preguntan dónde conseguir.
Los productores, además, miran al verano con la misma confianza con la que uno mira el cielo cuando dejó el auto recién lavado. Granizo, lluvias y enfermedades aparecen entre los riesgos señalados por el sector, que vuelve a quedar pendiente de un clima capaz de pasar de la sequía a la abundancia sin detenerse demasiado en los términos medios.
La vid todavía tiene meses por delante, pero la temporada ya empezó a hacer cuentas. Y esta vez la calculadora viene con helada incluida.