Los primeros contactos con las potenciales víctimas se realizaban por redes sociales. Según la investigación, Lourdes Milagros Rodríguez, conocida como Eluney en Instagram, establecía vínculos con hombres y coordinaba encuentros en sus domicilios. Una vez acordada la cita, informaba la dirección al resto de la organización para realizar un estudio previo del lugar.
La fiscalía sostiene que los cómplices analizaban la zona, la logística necesaria y las posibles vías de fuga. Luego, durante el encuentro, Rodríguez habría utilizado psicofármacos para adormecer a las víctimas y dejarlas en un estado de indefensión antes de concretar los robos.
Rodríguez, Edwar Aníbal Castellanos Montilla y otros tres sospechosos que todavía no fueron identificados están acusados de integrar una organización delictiva destinada a “perpetrar delitos contra la propiedad (bajo la modalidad comúnmente conocida como viuda negra), adormeciendo a las víctimas por medio del suministro de sustancias estupefacientes para así apoderarse ilegítimamente de elementos de valor”.
La descripción fue realizada por el fiscal de Pilar Andrés Quintana en el dictamen mediante el cual solicitó al juez de Garantías Walter Saettone la detención de Rodríguez y Castellanos Montilla.
El robo que permitió avanzar con la investigación
La investigación comenzó después de la denuncia de un hombre de 31 años, identificado con las iniciales L. G. El robo ocurrió durante la noche del 24 de julio, cuando recibió a Eluney en su departamento de Pilar.
La joven llegó en un vehículo conducido por un chofer de una aplicación de viajes. El traslado había sido contratado por la propia víctima.
Según el dictamen fiscal, Rodríguez habría generado confianza y simulado la intención de mantener un encuentro sexual. Luego, de acuerdo con la acusación, introdujo a escondidas un psicofármaco del tipo benzodiazepinas en la bebida de L. G., lo que provocó que quedara en un estado de indefensión.
Una vez que el hombre se quedó dormido, Rodríguez habría permitido el ingreso de uno de sus cómplices al departamento. Los demás integrantes de la banda permanecieron en las inmediaciones para actuar como “campana”.
El grupo se llevó $4 millones, USD 1.500, una notebook, una consola de juegos, dos joysticks y dos perfumes Zara. Además, desde el teléfono de la víctima realizaron una transferencia de $350.000 a una cuenta de una billetera virtual.
La víctima despertó al día siguiente con mareos y náuseas. Su madre lo acompañó al Hospital Central de Pilar, donde permaneció internado durante 24 horas.
Chats, cámaras y el Renault Logan
La información aportada por la víctima permitió avanzar rápidamente en la identificación de la mujer. Entre los elementos entregados a los investigadores estaban el número telefónico con el que se comunicaba con “Milagros”, capturas de pantalla de su foto de perfil y enlaces a los chats.
Con esos datos y la información del Registro Nacional de las Personas (Renaper), los investigadores pudieron identificar a Rodríguez y ubicar su domicilio en el partido bonaerense de José C. Paz.
Para establecer la identidad de Castellanos Montilla fue fundamental el análisis de las cámaras de seguridad que registraron el vehículo utilizado para escapar del lugar del robo: un Renault Logan.
Las filmaciones de las cámaras de seguridad de la Municipalidad de Pilar permitieron establecer que el automóvil había estado en la zona durante las horas previas al asalto. En su interior viajaban cuatro hombres.
En determinado momento, el vehículo ingresó a una estación de servicio para cargar combustible. Los ocupantes descendieron y sus rostros quedaron registrados por las cámaras.
A las 20.22, el Renault Logan fue captado nuevamente cerca del domicilio de la víctima, en los momentos previos a la llegada de Eluney para el encuentro con L. G., según fuentes de la investigación.
La patente permitió determinar que el vehículo estaba registrado a nombre de una mujer. Sin embargo, los investigadores establecieron que el automóvil estaba habilitado para realizar recorridos mediante dos aplicaciones de viajes y que Castellanos Montilla, ciudadano venezolano de 29 años, figuraba como chofer.
“La fotografía incorporada a la base de datos del Renaper coincidía con la imagen de uno de los sospechosos filmados por la cámara de seguridad de la estación de servicio donde, el día del robo a L. G., el vehículo había cargado combustible”, explicaron fuentes de la investigación.
Con las pruebas reunidas y a partir del pedido del fiscal Quintana, el juez Saettone ordenó la detención de Rodríguez y Castellanos Montilla.
Ambos fueron indagados por el representante del Ministerio Público y se negaron a declarar. La investigación continúa sobre los otros tres sospechosos que, por el momento, no fueron identificados.
La Justicia de Pilar detuvo a Lourdes Milagros Rodríguez, conocida como Eluney, y a Edwar Aníbal Castellanos Montilla, acusados de integrar una banda que contactaba a hombres por redes sociales para concretar robos bajo la modalidad de “viuda negra”. La investigación comenzó tras un asalto ocurrido en julio, en el que la víctima denunció haber sido drogada y despojada de dinero y objetos de valor.
Redes sociales, una cita, psicofármacos y un Renault Logan: así funcionaba, según la investigación, la banda de la denominada “viuda negra VIP”. El método tenía una precisión que parecía diseñada para una película policial, aunque el escenario era un departamento de Pilar y el objetivo, bastante menos cinematográfico: entrar, dormir a la víctima y llevarse todo lo posible.
Eluney, de 21 años, se mostraba en redes entre fajos de dólares, copas de champagne y paseos en 4×4. Mientras tanto, según la fiscalía, detrás de esas publicaciones había una organización que hacía inteligencia previa sobre los domicilios, estudiaba las vías de escape y hasta dejaba un vehículo con cuatro hombres en las inmediaciones. Una producción logística bastante más elaborada que la de muchas mudanzas, con la diferencia de que nadie había contratado el servicio.
La investigación comenzó por el relato de un hombre de 31 años que recibió a Rodríguez en su departamento el 24 de julio. Después de generar confianza, la acusada habría colocado un psicofármaco en su bebida y, cuando quedó indefenso, permitió el ingreso de uno de sus cómplices mientras los demás permanecían cerca.
El botín incluyó **$4 millones, USD 1.500, una notebook, una consola de juegos, dos joysticks y dos perfumes Zara**, además de una transferencia de $350.000 realizada desde el teléfono de la víctima. El dato que terminó de ordenar el rompecabezas no estuvo en una cámara sofisticada ni en una tecnología de película: fueron los chats, una foto de perfil, un número telefónico y las cámaras municipales.
El Renault Logan también tuvo su momento de protagonismo. Había sido visto en la zona antes del robo y, durante una carga de combustible, las cámaras registraron los rostros de sus ocupantes, entre ellos el hombre que luego fue identificado como Castellanos Montilla.
La Justicia ya tiene dos detenidos y tres sospechosos que todavía no fueron identificados. Los acusados eligieron no declarar; el resto del expediente seguirá hablando por ellos.