La CGT resolvió profundizar durante octubre su esquema de protestas sectoriales mientras mantiene, por ahora, fuera de agenda la convocatoria a un nuevo paro general contra el Gobierno de Javier Milei. La conducción de la central obrera definió movilizarse el jueves 8 frente a la Secretaría de Industria para reclamar por la situación de la actividad productiva y participar, una semana más tarde, de la quinta marcha universitaria.
La decisión fue analizada este martes durante una reunión de la “mesa chica ampliada” de la organización. El esquema forma parte del plan de lucha que la CGT viene desarrollando mediante manifestaciones puntuales, reclamos sectoriales y adhesiones a protestas impulsadas por otros sectores, sin avanzar todavía hacia una nueva huelga nacional.
Dentro de la conducción sindical, sin embargo, existen sectores que consideran que el escenario social y económico puede incrementar el nivel de conflictividad durante los próximos meses. En ese contexto, la visita del papa León XIV a la Argentina adquirió particular importancia para la estrategia de la central obrera.
La visita de León XIV y la agenda sindical
León XIV visitará la Argentina durante noviembre y tiene previsto participar el lunes 9 de noviembre de un encuentro con el mundo del trabajo en el campus de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero. La actividad reunirá a representantes sindicales, empresarios y otros actores sociales.
El encuentro tendrá lugar después de los contactos que dirigentes de la CGT mantuvieron recientemente con el Pontífice en Roma. La central busca aprovechar esa agenda para exponer su diagnóstico sobre el empleo, los salarios y la situación productiva, mientras analiza cómo continuará su estrategia gremial durante los últimos meses del año.
La agenda también funcionará como un puente hacia 2027, un año marcado por las elecciones nacionales, en momentos en que la conducción cegetista intenta recuperar protagonismo dentro de la discusión política y ordenar sus vínculos con los distintos sectores del peronismo.
La CGT busca ubicación en el tablero de 2027
Durante los últimos meses, distintos referentes sindicales exploraron acercamientos con candidatos potenciales, gobernadores y figuras provenientes de ámbitos externos a la política partidaria. Una corriente interna mostró inicialmente mayor cercanía con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, aunque ese respaldo no se consolidó de manera uniforme dentro de la conducción.
Entre quienes mantuvieron una relación cercana con el mandatario bonaerense aparecen dirigentes de peso como Héctor Daer y Octavio Argüello, integrante del triunvirato que conduce actualmente la CGT junto con Jorge Sola y Cristian Jerónimo.
A ese escenario se sumó Luis Barrionuevo, quien expresó públicamente expectativas sobre una eventual candidatura presidencial surgida de la provincia de Buenos Aires. “creo que el futuro Presidente va a romper todos los tabú que hay, que dicen que de la provincia de Buenos Aires no sale. Ahora va a salir”, aseguró junto al intendente de Morón, Lucas Ghi.
Dentro de otros sectores cegetistas, la figura de Kicillof perdió impulso a medida que se profundizaron las diferencias entre el gobernador bonaerense, La Cámpora y Cristina Fernández de Kirchner. Parte de la conducción sindical esperaba una definición política más clara del mandatario provincial, aunque los encuentros mantenidos hasta ahora no derivaron en un alineamiento orgánico de la central.
Paralelamente, en distintas conversaciones políticas aparecieron nombres provenientes de fuera de las estructuras partidarias tradicionales, entre ellos el pastor Dante Gebel, el empresario de medios Daniel Hadad y el banquero Jorge Brito. Los tres fueron mencionados durante 2026 como posibles figuras con aspiraciones electorales, aunque sin consolidar hasta el momento una candidatura presidencial.
Los puentes con gobernadores y el peronismo
El cosecretario general Cristian Jerónimo también concentró parte de su actividad política en establecer vínculos con mandatarios provinciales. Durante distintos momentos hubo contactos con gobernadores como Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro, Ignacio Torres, Carlos Sadir y Claudio Vidal, dentro de una estrategia orientada a ampliar los interlocutores de la central.
A esa lista se incorporó recientemente Gerardo Zamora, dirigente santiagueño cuyo nombre también circuló en diferentes conversaciones del peronismo vinculadas al escenario electoral de 2027.
Al mismo tiempo, dentro de la conducción cegetista se recompusieron canales con sectores del kirchnerismo. El ala más dialoguista retomó conversaciones con Máximo Kirchner luego de las diferencias que habían quedado expuestas meses atrás por el posicionamiento de la central frente a Cristina Fernández de Kirchner.
La CGT llegará así a los últimos meses de 2026 con una agenda que combina reclamos laborales, movilizaciones sectoriales, el vínculo con León XIV y la reconstrucción de puentes políticos. Mientras posterga la decisión sobre un nuevo paro general, la conducción sindical busca sostener presencia en la conflictividad social y, al mismo tiempo, definir su posición dentro del reordenamiento político previo a las elecciones nacionales de 2027.
La CGT resolvió sumar dos movilizaciones durante octubre mientras posterga la convocatoria a un nuevo paro nacional: protestará frente a la Secretaría de Industria y participará de la quinta marcha universitaria. La central también concentra su atención en la visita del papa León XIV, prevista para noviembre, mientras redefine sus vínculos políticos de cara a las elecciones de 2027.
La CGT encontró en la próxima visita del papa León XIV un elemento capaz de acelerar discusiones internas que la política argentina venía procesando con la velocidad de una impresora pública sin tóner. Su “mesa chica ampliada” resolvió sumar movilizaciones, sostener el plan de lucha y mantener el paro general dentro de una vitrina con un cartel que podría decir: romper únicamente cuando las condiciones políticas lo justifiquen. Por ahora habrá protesta industrial, marcha universitaria y mucha observación del termómetro social.
El Pontífice aparece además como un inesperado punto de referencia para una dirigencia sindical que lleva meses recorriendo el catálogo completo de la política argentina en búsqueda de interlocutores para 2027. Gobernadores, dirigentes peronistas y figuras provenientes de otros ámbitos desfilaron por distintas conversaciones mientras Azopardo intenta resolver esa pequeña cuestión de cualquier año electoral: descubrir dónde ubicarse antes de que todos los lugares tengan dueño.
En ese proceso hubo aproximaciones a Axel Kicillof y conversaciones alrededor de nombres como Dante Gebel, Daniel Hadad y Jorge Brito, figuras que también circularon en el debate público sobre eventuales candidaturas presidenciales. El problema de los experimentos políticos es que suelen tener la delicada costumbre de exigir candidato, estructura, votos y alguna certeza, cuatro elementos cuya coincidencia simultánea continúa siendo uno de los fenómenos menos frecuentes de la democracia argentina.
Mientras tanto, el sindicalismo continuará construyendo puentes con gobernadores, sectores del peronismo y hasta antiguos interlocutores con los que existieron diferencias recientes. Porque si algo demuestra la política nacional es que seis meses pueden resultar una eternidad, una reconciliación o ambas cosas. La CGT llegará así al encuentro con León XIV con una agenda laboral bajo el brazo y otra, menos visible pero igualmente activa, dedicada a descifrar el tablero de 2027 sin quedar mirando la partida desde la tribuna.