San Juan volverá a ser escenario de una jornada que combinará deporte, fe y compromiso social. El próximo domingo 7 de junio se realizará la segunda edición de la Maratón de la Esperanza, organizada por los grupos Emaús de la Catedral de San Juan. La concentración y largada será a las 8 de la mañana frente al principal templo de la provincia.
Tras una primera experiencia que reunió a cerca de 130 corredores, la organización espera incrementar la convocatoria y consolidar una propuesta abierta a toda la comunidad, con alternativas para participantes de distintas edades y niveles de preparación física.
Distancias para todos y un recorrido con sentido espiritual
La competencia contará con varias modalidades. Según explicaron los organizadores, habrá una prueba competitiva de 10 kilómetros, una carrera participativa de 5 kilómetros, una modalidad solidaria de 3 kilómetros y una categoría Kids destinada a los más pequeños.
“Tenemos distancia de 10 km, de 5, de tres y la kids; la de 10 km es competitiva, la de cinco es participativa y la de tres es solidaria”, explicaron desde la organización.
El circuito recorrerá distintos puntos del centro sanjuanino y tendrá una característica especial: pasará por varias parroquias de la ciudad. “Tiene un plus muy bonito que pasamos por varias parroquias. La idea es llevar un poco de esperanza y agregar este granito de fe que cada trancada sea una oración para todos los participantes”, destacaron.
Una convocatoria solidaria para el invierno
Además del aspecto deportivo, la maratón tendrá un fuerte componente solidario. El padre Martín Nacussi invitó a los asistentes a colaborar con donaciones destinadas a personas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“Invitamos sobre todo a participar con alimento no perecedero, una ropa de abrigo para ayudar a pasar el invierno a tantos hermanos y familias”, señaló el sacerdote.
La iniciativa busca reunir recursos en un momento especialmente sensible del año, cuando las bajas temperaturas incrementan las necesidades de numerosos hogares.
Fondos para sostener los retiros de Emaús
Los fondos obtenidos a través de las inscripciones serán destinados al sostenimiento de los retiros para hombres y mujeres que organiza Emaús Catedral. Según explicó Nacussi, el propósito es facilitar la participación de quienes deseen vivir esa experiencia espiritual.
“Perciban el amor de Dios también desde la gratuidad”, expresó el sacerdote al referirse a la finalidad de estos encuentros.
Asimismo, remarcó que la actividad tiene una dimensión pastoral y comunitaria que trasciende la competencia deportiva. “Todos estos beneficios ayudan a que podamos transmitir el amor de Dios, que es lo que hace crecer y alimentar nuestra esperanza”.
<p>La Maratón de la Esperanza celebrará su segunda edición el próximo 7 de junio en San Juan, con largada desde la Catedral a las 8. Organizada por los grupos Emaús Catedral, la propuesta combina deporte, fe y solidaridad mediante distintas modalidades de carrera y una campaña de donación de alimentos y ropa de abrigo para familias vulnerables.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hay personas que salen a correr para bajar el estrés, otras para cumplir la promesa que hicieron después de las fiestas de fin de año y algunas porque el reloj inteligente ya empezó a enviar mensajes pasivo-agresivos. Pero en San Juan existe una categoría distinta: quienes se atan los cordones y convierten cada paso en una mezcla de entrenamiento, solidaridad y reflexión espiritual. No es una aplicación nueva ni una tendencia importada de Silicon Valley; es la Maratón de la Esperanza.
La escena promete ser particular. Mientras algunos participantes calculan ritmos, kilómetros y tiempos, otros aprovecharán para sumar una oración entre zancada y zancada. Porque esta carrera tiene una singularidad poco habitual: el recorrido atraviesa distintas parroquias del centro sanjuanino, transformando el circuito en una especie de GPS celestial donde la meta no es solamente llegar primero, sino llegar mejor.
En una época donde gran parte de la humanidad compite por acumular seguidores, puntos, descuentos o niveles de membresía, la propuesta plantea una lógica bastante revolucionaria: correr para ayudar. Los organizadores invitan a colaborar con alimentos no perecederos y ropa de abrigo, recordando que el invierno tiene una costumbre tan antigua como desagradable: llegar todos los años sin pedir permiso. Y mientras las bajas temperaturas preparan su desembarco, la maratón busca reunir recursos para quienes más los necesitan.
La edición anterior reunió a alrededor de 130 participantes y ahora la apuesta es superar esa cifra. No porque exista una rivalidad feroz contra el número 130 ni porque alguien haya decidido declararle la guerra a las estadísticas, sino porque cada nuevo corredor representa también una nueva posibilidad de ayuda comunitaria.
Habrá distancias para todos los gustos: desde los 10 kilómetros competitivos para quienes consideran que correr una cuadra es apenas el calentamiento, hasta modalidades participativas y solidarias pensadas para integrar a toda la familia. El objetivo es sencillo y ambicioso al mismo tiempo: demostrar que una ciudad puede movilizarse por algo más grande que una clasificación o una medalla. Después de todo, hay carreras que terminan cuando se cruza la meta. Esta intenta que el efecto continúe bastante después del último cronómetro.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
San Juan volverá a ser escenario de una jornada que combinará deporte, fe y compromiso social. El próximo domingo 7 de junio se realizará la segunda edición de la Maratón de la Esperanza, organizada por los grupos Emaús de la Catedral de San Juan. La concentración y largada será a las 8 de la mañana frente al principal templo de la provincia.
Tras una primera experiencia que reunió a cerca de 130 corredores, la organización espera incrementar la convocatoria y consolidar una propuesta abierta a toda la comunidad, con alternativas para participantes de distintas edades y niveles de preparación física.
Distancias para todos y un recorrido con sentido espiritual
La competencia contará con varias modalidades. Según explicaron los organizadores, habrá una prueba competitiva de 10 kilómetros, una carrera participativa de 5 kilómetros, una modalidad solidaria de 3 kilómetros y una categoría Kids destinada a los más pequeños.
“Tenemos distancia de 10 km, de 5, de tres y la kids; la de 10 km es competitiva, la de cinco es participativa y la de tres es solidaria”, explicaron desde la organización.
El circuito recorrerá distintos puntos del centro sanjuanino y tendrá una característica especial: pasará por varias parroquias de la ciudad. “Tiene un plus muy bonito que pasamos por varias parroquias. La idea es llevar un poco de esperanza y agregar este granito de fe que cada trancada sea una oración para todos los participantes”, destacaron.
Una convocatoria solidaria para el invierno
Además del aspecto deportivo, la maratón tendrá un fuerte componente solidario. El padre Martín Nacussi invitó a los asistentes a colaborar con donaciones destinadas a personas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“Invitamos sobre todo a participar con alimento no perecedero, una ropa de abrigo para ayudar a pasar el invierno a tantos hermanos y familias”, señaló el sacerdote.
La iniciativa busca reunir recursos en un momento especialmente sensible del año, cuando las bajas temperaturas incrementan las necesidades de numerosos hogares.
Fondos para sostener los retiros de Emaús
Los fondos obtenidos a través de las inscripciones serán destinados al sostenimiento de los retiros para hombres y mujeres que organiza Emaús Catedral. Según explicó Nacussi, el propósito es facilitar la participación de quienes deseen vivir esa experiencia espiritual.
“Perciban el amor de Dios también desde la gratuidad”, expresó el sacerdote al referirse a la finalidad de estos encuentros.
Asimismo, remarcó que la actividad tiene una dimensión pastoral y comunitaria que trasciende la competencia deportiva. “Todos estos beneficios ayudan a que podamos transmitir el amor de Dios, que es lo que hace crecer y alimentar nuestra esperanza”.
Hay personas que salen a correr para bajar el estrés, otras para cumplir la promesa que hicieron después de las fiestas de fin de año y algunas porque el reloj inteligente ya empezó a enviar mensajes pasivo-agresivos. Pero en San Juan existe una categoría distinta: quienes se atan los cordones y convierten cada paso en una mezcla de entrenamiento, solidaridad y reflexión espiritual. No es una aplicación nueva ni una tendencia importada de Silicon Valley; es la Maratón de la Esperanza.
La escena promete ser particular. Mientras algunos participantes calculan ritmos, kilómetros y tiempos, otros aprovecharán para sumar una oración entre zancada y zancada. Porque esta carrera tiene una singularidad poco habitual: el recorrido atraviesa distintas parroquias del centro sanjuanino, transformando el circuito en una especie de GPS celestial donde la meta no es solamente llegar primero, sino llegar mejor.
En una época donde gran parte de la humanidad compite por acumular seguidores, puntos, descuentos o niveles de membresía, la propuesta plantea una lógica bastante revolucionaria: correr para ayudar. Los organizadores invitan a colaborar con alimentos no perecederos y ropa de abrigo, recordando que el invierno tiene una costumbre tan antigua como desagradable: llegar todos los años sin pedir permiso. Y mientras las bajas temperaturas preparan su desembarco, la maratón busca reunir recursos para quienes más los necesitan.
La edición anterior reunió a alrededor de 130 participantes y ahora la apuesta es superar esa cifra. No porque exista una rivalidad feroz contra el número 130 ni porque alguien haya decidido declararle la guerra a las estadísticas, sino porque cada nuevo corredor representa también una nueva posibilidad de ayuda comunitaria.
Habrá distancias para todos los gustos: desde los 10 kilómetros competitivos para quienes consideran que correr una cuadra es apenas el calentamiento, hasta modalidades participativas y solidarias pensadas para integrar a toda la familia. El objetivo es sencillo y ambicioso al mismo tiempo: demostrar que una ciudad puede movilizarse por algo más grande que una clasificación o una medalla. Después de todo, hay carreras que terminan cuando se cruza la meta. Esta intenta que el efecto continúe bastante después del último cronómetro.