Grupo Dass, la empresa encargada de fabricar zapatillas para Nike y Adidas en Argentina, confirmó el cierre definitivo de su planta de Eldorado, Misiones, que dejará de operar el próximo 24 de julio, tras 19 años de actividad ininterrumpida.
La medida implicará el despido de 150 trabajadores, quienes, según informó la compañía, recibirán el pago del 100% de las indemnizaciones correspondientes.
La apertura de importaciones cambió el esquema de producción
De acuerdo con la empresa, la decisión responde a un cambio en el escenario comercial. Con la apertura de las importaciones, resulta más rentable abastecer el mercado argentino con calzado terminado producido en el exterior que fabricarlo localmente.
En ese contexto, Nike y Adidas ya abastecen el mercado nacional con productos elaborados en las ocho plantas que Grupo Dass posee en Brasil, concentrando allí la producción.
Pese al cierre de la planta de Misiones, la empresa continuará operando en Argentina como representante e importadora de marcas como Fila, Umbro y Asics, enfocando su actividad en las áreas comerciales y logísticas.
El sector del calzado continúa en retracción
Desde La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado atribuyeron el cierre a la apertura de las importaciones, la caída del consumo interno y la falta de políticas de apoyo a la industria nacional, factores que, sostienen, hicieron más conveniente importar que producir en el país.
El cierre representa un nuevo capítulo en el proceso de reducción de operaciones que Grupo Dass inició en enero de 2025, cuando clausuró su planta de Coronel Suárez y despidió a más de 350 trabajadores. En aquel momento, la compañía había anunciado que concentraría la producción en Misiones, aunque posteriormente la planta también comenzó a reducir personal con el despido de otros 43 empleados.
La situación no es exclusiva de Dass. En los últimos meses, el sector del calzado registró otros cierres relevantes. John Foos cerró su planta en San Isidro y desvinculó a más de 400 trabajadores para pasar a importar calzado desde Asia. A su vez, Gomas Gaspar, fabricante de suelas con sede en Córdoba, cesó sus actividades en mayo y dejó sin empleo a cerca de 40 operarios.
El cierre de la planta de Eldorado se suma así a una serie de reestructuraciones que reflejan la compleja situación que atraviesa la industria nacional del calzado frente al nuevo escenario comercial.
Grupo Dass, fabricante de zapatillas para Nike y Adidas en Argentina, confirmó el cierre definitivo de su planta de Eldorado, Misiones, el próximo 24 de julio tras 19 años de actividad. La medida dejará sin empleo a 150 trabajadores y fue atribuida al nuevo escenario comercial, marcado por la apertura de importaciones y la caída de la producción local.
Diecinueve años fabricando zapatillas. Veinticuatro de julio para bajar la persiana. Entre una fecha y la otra quedó una ecuación que cambió: ahora resulta más barato traer el calzado terminado desde otro país que producirlo en Argentina.
La fábrica hacía Nike y Adidas, pero el negocio empezó a correr con otros botines. La competencia ya no era otra planta ni otra marca, sino un contenedor que llega al puerto con miles de pares listos para vender. Contra eso no alcanza con ajustar turnos ni apretar un poco más los cordones.
Grupo Dass explicó que el cierre responde a una adaptación del negocio frente a la apertura de las importaciones. La producción se concentrará en las plantas que la empresa posee en Brasil, mientras que en Argentina continuará con tareas comerciales y logísticas para distintas marcas. Es el manual de una economía donde fabricar empieza a parecer un lujo y distribuir se convierte en el plan de supervivencia.
Desde el sindicato del calzado ofrecieron otra lectura: la combinación entre importaciones, caída del consumo y falta de incentivos terminó por hacer inviable la continuidad de la planta. La discusión no es nueva, pero cada cierre le agrega una nueva dirección al mapa industrial. Primero desaparecen las máquinas; después, los turnos; finalmente, las luces se apagan y quedan los carteles de «se alquila».
El caso tampoco llega solo. En los últimos meses otras empresas del sector redujeron producción o cerraron directamente sus puertas. La industria del calzado atraviesa una etapa donde fabricar perdió terreno frente a importar, y cada decisión empresarial deja trabajadores buscando un nuevo destino mientras las cajas siguen llegando desde el exterior con el producto ya terminado.
En un país donde siempre se habló de ponerse las zapatillas para salir adelante, ahora el problema es encontrar quién las fabrique.