Un informe difundido por Identidad Sindical, elaborado sobre la base de datos de la consultora CP, sostiene que la Asignación Universal por Hijo (AUH) fue la única prestación social que registró un incremento real por encima de la inflación desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. El documento compara la evolución de distintos programas sociales entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 y plantea interrogantes sobre la situación del empleo registrado en la Argentina.
Según el relevamiento, la AUH y la Asignación Universal por Hijo con Discapacidad (AUHD) registraron una mejora real del 88%, mientras que otras prestaciones sociales experimentaron caídas de distinta magnitud.
La AUH, la única prestación con crecimiento real
El informe señala que las Asignaciones Familiares, destinadas a trabajadores registrados, registraron una caída real del 15%. También menciona retrocesos en otros programas sociales, entre ellos Progresar (-77%), Potenciar Trabajo (-73%), el resto de los programas sociales (-79%), la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) (-30%), PAMI (-16%), las Pensiones No Contributivas (-13%) y la Tarjeta Alimentar (-6%).
De acuerdo con el documento, la AUH fue la única prestación que creció ampliamente por encima de la inflación durante el período analizado, convirtiéndose en la principal excepción dentro de la evolución del gasto social.

El debate sobre el mercado laboral
Más allá de los números, el informe sostiene que la evolución de las prestaciones abre una discusión sobre el funcionamiento del mercado laboral argentino. Según Identidad Sindical, mientras aumenta la asistencia destinada a trabajadores informales y sectores vulnerables, las prestaciones vinculadas al empleo formal pierden poder adquisitivo.
El documento advierte que un menor peso del trabajo registrado podría traducirse en menos convenios colectivos, menor afiliación sindical y una reducción de los mecanismos de organización laboral, al considerar que el empleo formal continúa siendo la principal vía de acceso a derechos laborales y protección social.
Un debate abierto
En su conclusión, el informe sostiene que el desafío no pasa por aumentar o reducir una prestación social específica, sino por generar más empleo registrado, salarios con mayor poder adquisitivo y condiciones laborales estables.
Bajo esa perspectiva, los autores plantean que la asistencia social cumple un rol de contención para millones de familias, pero remarcan que el desarrollo del empleo formal continúa siendo un elemento central para fortalecer el mercado laboral y ampliar el acceso a derechos vinculados al trabajo.
Un informe difundido por Identidad Sindical, elaborado sobre datos de la consultora CP, sostiene que la Asignación Universal por Hijo (AUH) fue la única prestación social que aumentó por encima de la inflación desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El documento también advierte sobre la caída real de otras prestaciones vinculadas al empleo formal y plantea un debate sobre la evolución del mercado laboral argentino.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La política argentina tiene un talento extraordinario para convertir cualquier planilla de Excel en una batalla filosófica sobre el destino de la Nación. Algunos leen una tabla y encuentran porcentajes; otros descubren el colapso definitivo del capitalismo, la resurrección del Estado benefactor o el apocalipsis sindical, dependiendo del canal de televisión que tengan encendido. Las cifras son las mismas, pero el relato siempre viene con distintos accesorios.
Esta vez el protagonista es un informe que asegura que la AUH fue la gran excepción dentro del gasto social. El dato alcanzó para que unos celebraran la protección de los sectores más vulnerables, mientras otros levantaran una ceja al advertir que las prestaciones asociadas al empleo registrado perdieron terreno. En la Argentina hasta una asignación familiar termina atrapada en una discusión donde todos aseguran tener la calculadora correcta y nadie acepta la del vecino.
El fenómeno también deja una postal curiosa del debate público. Hablar de trabajo registrado, convenios colectivos o programas sociales ya no parece una discusión económica sino una competencia olímpica de interpretaciones. Hay quienes leen «más AUH» y escuchan «más inclusión»; otros leen exactamente el mismo dato y entienden «más informalidad». El Excel permanece inmóvil mientras las conclusiones corren una maratón política sin árbitros ni línea de llegada.
Lo verdaderamente incómodo es que detrás de los slogans aparecen preguntas difíciles. ¿Qué pasa cuando una prestación destinada a trabajadores informales mejora más que los beneficios asociados al empleo formal? ¿Es el reflejo de una política social priorizada o el síntoma de un mercado laboral que sigue sin generar suficientes puestos registrados? La respuesta todavía divide aguas, pero confirma una vieja tradición nacional: en la Argentina hasta un gráfico de barras consigue abrir una grieta más grande que la propia hoja donde fue impreso.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Un informe difundido por Identidad Sindical, elaborado sobre la base de datos de la consultora CP, sostiene que la Asignación Universal por Hijo (AUH) fue la única prestación social que registró un incremento real por encima de la inflación desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. El documento compara la evolución de distintos programas sociales entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 y plantea interrogantes sobre la situación del empleo registrado en la Argentina.
Según el relevamiento, la AUH y la Asignación Universal por Hijo con Discapacidad (AUHD) registraron una mejora real del 88%, mientras que otras prestaciones sociales experimentaron caídas de distinta magnitud.
La AUH, la única prestación con crecimiento real
El informe señala que las Asignaciones Familiares, destinadas a trabajadores registrados, registraron una caída real del 15%. También menciona retrocesos en otros programas sociales, entre ellos Progresar (-77%), Potenciar Trabajo (-73%), el resto de los programas sociales (-79%), la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) (-30%), PAMI (-16%), las Pensiones No Contributivas (-13%) y la Tarjeta Alimentar (-6%).
De acuerdo con el documento, la AUH fue la única prestación que creció ampliamente por encima de la inflación durante el período analizado, convirtiéndose en la principal excepción dentro de la evolución del gasto social.

El debate sobre el mercado laboral
Más allá de los números, el informe sostiene que la evolución de las prestaciones abre una discusión sobre el funcionamiento del mercado laboral argentino. Según Identidad Sindical, mientras aumenta la asistencia destinada a trabajadores informales y sectores vulnerables, las prestaciones vinculadas al empleo formal pierden poder adquisitivo.
El documento advierte que un menor peso del trabajo registrado podría traducirse en menos convenios colectivos, menor afiliación sindical y una reducción de los mecanismos de organización laboral, al considerar que el empleo formal continúa siendo la principal vía de acceso a derechos laborales y protección social.
Un debate abierto
En su conclusión, el informe sostiene que el desafío no pasa por aumentar o reducir una prestación social específica, sino por generar más empleo registrado, salarios con mayor poder adquisitivo y condiciones laborales estables.
Bajo esa perspectiva, los autores plantean que la asistencia social cumple un rol de contención para millones de familias, pero remarcan que el desarrollo del empleo formal continúa siendo un elemento central para fortalecer el mercado laboral y ampliar el acceso a derechos vinculados al trabajo.
Un informe difundido por Identidad Sindical, elaborado sobre datos de la consultora CP, sostiene que la Asignación Universal por Hijo (AUH) fue la única prestación social que aumentó por encima de la inflación desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El documento también advierte sobre la caída real de otras prestaciones vinculadas al empleo formal y plantea un debate sobre la evolución del mercado laboral argentino.
La política argentina tiene un talento extraordinario para convertir cualquier planilla de Excel en una batalla filosófica sobre el destino de la Nación. Algunos leen una tabla y encuentran porcentajes; otros descubren el colapso definitivo del capitalismo, la resurrección del Estado benefactor o el apocalipsis sindical, dependiendo del canal de televisión que tengan encendido. Las cifras son las mismas, pero el relato siempre viene con distintos accesorios.
Esta vez el protagonista es un informe que asegura que la AUH fue la gran excepción dentro del gasto social. El dato alcanzó para que unos celebraran la protección de los sectores más vulnerables, mientras otros levantaran una ceja al advertir que las prestaciones asociadas al empleo registrado perdieron terreno. En la Argentina hasta una asignación familiar termina atrapada en una discusión donde todos aseguran tener la calculadora correcta y nadie acepta la del vecino.
El fenómeno también deja una postal curiosa del debate público. Hablar de trabajo registrado, convenios colectivos o programas sociales ya no parece una discusión económica sino una competencia olímpica de interpretaciones. Hay quienes leen «más AUH» y escuchan «más inclusión»; otros leen exactamente el mismo dato y entienden «más informalidad». El Excel permanece inmóvil mientras las conclusiones corren una maratón política sin árbitros ni línea de llegada.
Lo verdaderamente incómodo es que detrás de los slogans aparecen preguntas difíciles. ¿Qué pasa cuando una prestación destinada a trabajadores informales mejora más que los beneficios asociados al empleo formal? ¿Es el reflejo de una política social priorizada o el síntoma de un mercado laboral que sigue sin generar suficientes puestos registrados? La respuesta todavía divide aguas, pero confirma una vieja tradición nacional: en la Argentina hasta un gráfico de barras consigue abrir una grieta más grande que la propia hoja donde fue impreso.