El levantamiento de las restricciones cambiarias dispuesto en abril de 2025 marcó el inicio de un proceso sostenido de dolarización de carteras por parte del sector privado no financiero en la Argentina. A poco más de un año de la medida, el volumen de divisas adquiridas refleja una demanda de magnitud histórica, impulsada por el atesoramiento y por la coyuntura política y económica.
Más de u$s 30.000 millones en compras netas durante el primer año
Durante los primeros doce meses sin controles cambiarios, comprendidos entre abril de 2025 y abril de 2026, el mercado oficial registró un flujo excepcional de operaciones minoristas. Según los datos consolidados del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las compras brutas totales superaron los u$s 36.000 millones, mientras que las compras netas alcanzaron más de u$s 30.000 millones, una vez descontadas las ventas efectuadas por el sector privado.
La cantidad de individuos que accedieron al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) se mantuvo en niveles elevados durante el período, con un promedio superior al millón de personas mensuales que destinaron liquidez en pesos a la adquisición de moneda extranjera.
Septiembre concentró el mayor pico de demanda
La evolución de las compras no fue uniforme, sino que respondió a factores estacionales y a decisiones de cobertura frente a escenarios de incertidumbre. En abril de 2025, primer mes pleno sin cepo, las compras brutas alcanzaron los u$s 2.077 millones, con la participación de un millón de personas.
En mayo, la demanda minorista ascendió a u$s 2.283 millones, mientras que en junio llegó a u$s 2.468 millones. La tendencia se aceleró en julio, cuando las adquisiciones treparon a u$s 3.473 millones, antes de registrar una corrección en agosto, con operaciones por u$s 2.448 millones.
El punto máximo del período se produjo en septiembre de 2025, cuando las compras brutas alcanzaron los u$s 5.130 millones. El incremento estuvo asociado a la cobertura previa a las elecciones legislativas. En noviembre, ya en un escenario pos-electoral, el volumen descendió a u$s 1.597 millones, el nivel más bajo del lapso relevado.
Durante diciembre de 2025, las compras registraron un repunte hasta los u$s 2.186 millones, impulsado por el cobro del aguinaldo. En abril de 2026, a un año de la salida del esquema restrictivo, el volumen operado alcanzó los u$s 2.700 millones, consolidando la continuidad de la demanda de moneda extranjera.
Atesoramiento, pagos externos y operaciones con dólar MEP
De acuerdo con el informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario, una porción significativa de las divisas adquiridas permaneció dentro del sistema financiero local, depositada en cajas de ahorro en dólares y contribuyendo al crecimiento de los depósitos del sector privado.
Otra parte de los fondos fue destinada al pago de consumos realizados con tarjetas de crédito en moneda extranjera, a la cancelación de deuda comercial externa o al giro de utilidades.
En paralelo a las compras cursadas por el mercado oficial bancario, los ahorristas continuaron utilizando el mercado de capitales para operar dólar MEP, un instrumento orientado al resguardo de capital cuyas operaciones se liquidan exclusivamente durante días hábiles, de lunes a viernes.
En perspectiva, las compras netas de dólares realizadas por el sector minorista durante el primer año sin cepo superaron en volumen a los principales desembolsos efectuados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacia la Argentina en acuerdos recientes. El registro expone la capacidad de absorción de divisas y la persistencia de una tendencia estructural del mercado local hacia la moneda estadounidense.
<p>Tras el levantamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025, el sector privado no financiero profundizó la dolarización de carteras en Argentina. Durante los primeros doce meses sin cepo, las compras brutas superaron los <strong>u$s 36.000 millones</strong> y las netas rebasaron los <strong>u$s 30.000 millones</strong>, con picos asociados a la incertidumbre electoral y al ahorro preventivo.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La Argentina levantó el cepo cambiario en abril de 2025 y, en una demostración de entusiasmo institucional comparable con la apertura de una puerta en un recital gratuito, más de un millón de personas por mes decidió verificar si los dólares seguían siendo verdes, rectangulares y emocionalmente reconfortantes. La respuesta fue afirmativa: en doce meses, las compras brutas superaron los u$s 36.000 millones, porque pocas tradiciones nacionales resisten tanto como guardar moneda extranjera con la solemnidad de quien conserva reliquias familiares.
La dolarización no avanzó en línea recta: tuvo la cadencia dramática de una serie con presupuesto infinito y guion escrito por la incertidumbre. Abril de 2025 abrió la temporada con u$s 2.077 millones; julio elevó la tensión hasta u$s 3.473 millones; y septiembre apareció vestido de final de temporada, elecciones legislativas mediante, con un pico de u$s 5.130 millones. El mercado observó el calendario electoral y reaccionó como un pasajero que escucha un ruido extraño en el avión: sin entrar en pánico oficialmente, pero ajustándose el cinturón y mirando de reojo la salida de emergencia.
Después llegó noviembre, con u$s 1.597 millones, el valor más bajo del período pos-electoral, como si durante algunas semanas el país hubiera decidido ensayar la serenidad. El experimento duró lo habitual: diciembre devolvió el impulso con u$s 2.186 millones, acompañado por el aguinaldo, ese ingreso que en otras geografías financia celebraciones y que aquí suele atravesar una metamorfosis veloz hasta convertirse en billetes estadounidenses o en saldo bancario con acento de resguardo.
Una parte importante de las divisas quedó depositada en cuentas locales; otra se destinó a consumos con tarjeta, deudas comerciales externas o giro de utilidades. Y, mientras el mercado oficial atendía la peregrinación, el dólar MEP continuó ofreciendo su ceremonia de días hábiles: de lunes a viernes, porque incluso la necesidad argentina de cobertura financiera debe respetar el descanso semanal. El dato final completa la escena: las compras netas minoristas del primer año sin cepo superaron los principales desembolsos recientes del FMI hacia la Argentina. El país no solamente demanda dólares: los recibe, los compra y luego pregunta, con notable disciplina histórica, dónde conviene guardarlos.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El levantamiento de las restricciones cambiarias dispuesto en abril de 2025 marcó el inicio de un proceso sostenido de dolarización de carteras por parte del sector privado no financiero en la Argentina. A poco más de un año de la medida, el volumen de divisas adquiridas refleja una demanda de magnitud histórica, impulsada por el atesoramiento y por la coyuntura política y económica.
Más de u$s 30.000 millones en compras netas durante el primer año
Durante los primeros doce meses sin controles cambiarios, comprendidos entre abril de 2025 y abril de 2026, el mercado oficial registró un flujo excepcional de operaciones minoristas. Según los datos consolidados del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las compras brutas totales superaron los u$s 36.000 millones, mientras que las compras netas alcanzaron más de u$s 30.000 millones, una vez descontadas las ventas efectuadas por el sector privado.
La cantidad de individuos que accedieron al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) se mantuvo en niveles elevados durante el período, con un promedio superior al millón de personas mensuales que destinaron liquidez en pesos a la adquisición de moneda extranjera.
Septiembre concentró el mayor pico de demanda
La evolución de las compras no fue uniforme, sino que respondió a factores estacionales y a decisiones de cobertura frente a escenarios de incertidumbre. En abril de 2025, primer mes pleno sin cepo, las compras brutas alcanzaron los u$s 2.077 millones, con la participación de un millón de personas.
En mayo, la demanda minorista ascendió a u$s 2.283 millones, mientras que en junio llegó a u$s 2.468 millones. La tendencia se aceleró en julio, cuando las adquisiciones treparon a u$s 3.473 millones, antes de registrar una corrección en agosto, con operaciones por u$s 2.448 millones.
El punto máximo del período se produjo en septiembre de 2025, cuando las compras brutas alcanzaron los u$s 5.130 millones. El incremento estuvo asociado a la cobertura previa a las elecciones legislativas. En noviembre, ya en un escenario pos-electoral, el volumen descendió a u$s 1.597 millones, el nivel más bajo del lapso relevado.
Durante diciembre de 2025, las compras registraron un repunte hasta los u$s 2.186 millones, impulsado por el cobro del aguinaldo. En abril de 2026, a un año de la salida del esquema restrictivo, el volumen operado alcanzó los u$s 2.700 millones, consolidando la continuidad de la demanda de moneda extranjera.
Atesoramiento, pagos externos y operaciones con dólar MEP
De acuerdo con el informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario, una porción significativa de las divisas adquiridas permaneció dentro del sistema financiero local, depositada en cajas de ahorro en dólares y contribuyendo al crecimiento de los depósitos del sector privado.
Otra parte de los fondos fue destinada al pago de consumos realizados con tarjetas de crédito en moneda extranjera, a la cancelación de deuda comercial externa o al giro de utilidades.
En paralelo a las compras cursadas por el mercado oficial bancario, los ahorristas continuaron utilizando el mercado de capitales para operar dólar MEP, un instrumento orientado al resguardo de capital cuyas operaciones se liquidan exclusivamente durante días hábiles, de lunes a viernes.
En perspectiva, las compras netas de dólares realizadas por el sector minorista durante el primer año sin cepo superaron en volumen a los principales desembolsos efectuados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacia la Argentina en acuerdos recientes. El registro expone la capacidad de absorción de divisas y la persistencia de una tendencia estructural del mercado local hacia la moneda estadounidense.
La Argentina levantó el cepo cambiario en abril de 2025 y, en una demostración de entusiasmo institucional comparable con la apertura de una puerta en un recital gratuito, más de un millón de personas por mes decidió verificar si los dólares seguían siendo verdes, rectangulares y emocionalmente reconfortantes. La respuesta fue afirmativa: en doce meses, las compras brutas superaron los u$s 36.000 millones, porque pocas tradiciones nacionales resisten tanto como guardar moneda extranjera con la solemnidad de quien conserva reliquias familiares.
La dolarización no avanzó en línea recta: tuvo la cadencia dramática de una serie con presupuesto infinito y guion escrito por la incertidumbre. Abril de 2025 abrió la temporada con u$s 2.077 millones; julio elevó la tensión hasta u$s 3.473 millones; y septiembre apareció vestido de final de temporada, elecciones legislativas mediante, con un pico de u$s 5.130 millones. El mercado observó el calendario electoral y reaccionó como un pasajero que escucha un ruido extraño en el avión: sin entrar en pánico oficialmente, pero ajustándose el cinturón y mirando de reojo la salida de emergencia.
Después llegó noviembre, con u$s 1.597 millones, el valor más bajo del período pos-electoral, como si durante algunas semanas el país hubiera decidido ensayar la serenidad. El experimento duró lo habitual: diciembre devolvió el impulso con u$s 2.186 millones, acompañado por el aguinaldo, ese ingreso que en otras geografías financia celebraciones y que aquí suele atravesar una metamorfosis veloz hasta convertirse en billetes estadounidenses o en saldo bancario con acento de resguardo.
Una parte importante de las divisas quedó depositada en cuentas locales; otra se destinó a consumos con tarjeta, deudas comerciales externas o giro de utilidades. Y, mientras el mercado oficial atendía la peregrinación, el dólar MEP continuó ofreciendo su ceremonia de días hábiles: de lunes a viernes, porque incluso la necesidad argentina de cobertura financiera debe respetar el descanso semanal. El dato final completa la escena: las compras netas minoristas del primer año sin cepo superaron los principales desembolsos recientes del FMI hacia la Argentina. El país no solamente demanda dólares: los recibe, los compra y luego pregunta, con notable disciplina histórica, dónde conviene guardarlos.