Más de 500 personas murieron en Nepal y alrededor de 2.500 permanecen desaparecidas entre Nepal y China como consecuencia de las devastadoras inundaciones repentinas que golpearon la región fronteriza, mientras los equipos de emergencia continúan buscando supervivientes y las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevas crecidas.

Entre las personas desaparecidas se encuentran decenas de ciudadanos estadounidenses y otros extranjeros. Según la Cruz Roja, más de 90.000 personas se vieron afectadas por el desastre.

Las operaciones de rescate fueron reanudadas después de una pausa provocada por el temor a que un lago de barrera formado tras las inundaciones pudiera desencadenar otro torrente. Las autoridades siguen además de cerca un segundo lago recientemente formado, ante el riesgo de nuevas crecidas en las zonas afectadas.

El colapso de un glaciar y una fuerza devastadora

Los científicos continúan trabajando para determinar con precisión qué provocó el desastre. Un nuevo video permitió observar el lugar donde una gran parte de un glaciar se desprendió y cayó hacia el río situado debajo, desencadenando una sucesión de eventos que derivó en las inundaciones.

Las imágenes aportaron nuevos elementos para comprender la magnitud del fenómeno, mientras especialistas y autoridades analizan las consecuencias de una emergencia que modificó drásticamente amplias zonas de la región fronteriza entre Nepal y China.

Los equipos de rescate continúan desplegados sobre el terreno en busca de personas desaparecidas, en un contexto todavía condicionado por la posibilidad de nuevas crecidas y por las dificultades para acceder a los sectores más afectados.

ONU Mujeres advirtió por el riesgo para mujeres y niñas

En paralelo con las tareas de emergencia, ONU Mujeres alertó que las mujeres y niñas afectadas enfrentan un riesgo elevado de violencia, explotación y otras situaciones de vulnerabilidad, debido a que los desastres pueden profundizar desigualdades preexistentes.

Según el organismo, cerca de 160.000 mujeres y niñas residentes en los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot resultaron afectadas directa o indirectamente por la catástrofe.

Aunque todavía se analiza la dimensión completa del impacto, Patricia Fernández-Pacheco, representante de ONU Mujeres en Nepal, afirmó: “Lo que sí sabemos es que los riesgos existentes para las mujeres y las niñas se disparan cuando ocurren desastres. Aumentan los casos de explotación y abuso contra ellas. Más mujeres y niñas pasan hambre y carecen de medicamentos cuando los recursos escasean. Incluso existen pruebas de desastres anteriores que sugieren que las mujeres tienen más probabilidades de morir que los hombres”.

El organismo advirtió que, después de una emergencia de estas características, las mujeres también pueden quedar expuestas a mayores niveles de violencia, explotación y empobrecimiento, además de asumir una proporción mayor de las tareas domésticas y de la búsqueda de agua.

En varios de los distritos severamente golpeados por las inundaciones, la baja tasa de alfabetización podría convertirse además en una dificultad adicional para que algunas mujeres puedan registrarse y acceder por sus propios medios a la asistencia humanitaria.

ONU Mujeres solicitó dos millones de dólares para contribuir a garantizar la seguridad y asignar recursos específicamente destinados a mujeres y niñas afectadas por el desastre.

Continúa la búsqueda de supervivientes

Los equipos de emergencia de Nepal y China trabajan contrarreloj para localizar supervivientes en las áreas devastadas, mientras persiste la preocupación por una posible segunda oleada de inundaciones.

La magnitud de la tragedia mantiene movilizados a rescatistas y autoridades de ambos países. Con más de 500 fallecidos en Nepal, unas 2.500 personas desaparecidas entre Nepal y China y decenas de miles de afectados, las operaciones permanecen concentradas tanto en la búsqueda de supervivientes como en la vigilancia de los nuevos riesgos generados por el propio desastre.