El Gobierno de Brasil advirtió sobre un posible “riesgo de uso de la fuerza militar de Estados Unidos” en su territorio luego de que Washington declarara organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), dos de las principales bandas criminales brasileñas.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó la decisión estadounidense y su canciller, Mauro Vieira, expresó la preocupación oficial en una carta enviada al Parlamento brasileño.

“Esa clasificación unilateral podría invocarse como justificación para acciones extraterritoriales sobre instituciones brasileñas”, señaló Vieira. Luego agregó: “Existe el riesgo de uso de la fuerza militar de Estados Unidos contra el territorio nacional”.

La estrategia de Estados Unidos contra grupos criminales

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, Estados Unidos avanzó con la designación como terroristas de distintas organizaciones criminales internacionales, entre ellas los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, además del grupo venezolano Tren de Aragua.

Washington sostiene que estas declaraciones permiten ampliar las herramientas de seguridad para actuar contra los líderes de esas organizaciones en distintos lugares del mundo.

En mayo, el Gobierno estadounidense argumentó que el PCC y el Comando Vermelho poseen “redes ilícitas” que “se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil”, por lo que decidió incluirlos en la lista de organizaciones terroristas.

Ambos grupos surgieron en cárceles brasileñas y actualmente tienen influencia sobre actividades vinculadas al narcotráfico y otros negocios ilegales en distintas zonas del país.

La respuesta del gobierno de Lula

La administración brasileña consideró que la medida estadounidense es “inadecuada desde el punto de vista jurídico” y afirmó que tampoco favorece la cooperación internacional contra el crimen organizado.

Según Vieira, la clasificación unilateral podría generar consecuencias sobre la soberanía brasileña y modificar el marco de colaboración entre ambos países en materia de seguridad.

La reacción diplomática ocurre además en un momento de tensión por otro frente bilateral: los aranceles comerciales impulsados por Estados Unidos contra productos brasileños.

Tensión comercial entre Brasil y Estados Unidos

En junio, la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso aplicar un arancel general del 25% a determinados productos brasileños, luego de una investigación por supuestas prácticas comerciales desleales.

Brasil rechazó esa acusación y calificó la medida como una acción “burda” e “inapropiada”. El Gobierno de Lula sostiene que el superávit comercial favorable a Estados Unidos demuestra que no existen prácticas desleales por parte de Brasil.

Mientras continúan las negociaciones diplomáticas, la relación entre ambos países atraviesa una etapa marcada por diferencias en materia de seguridad, comercio y política internacional.