El Ejército de Israel destruyó una extensa red de infraestructura subterránea atribuida a Hezbollah en las colinas de Ali Taher, en el sur del Líbano, mediante una operación de gran escala cuya detonación generó un movimiento registrado con una magnitud de 4,1.
La acción se desarrolló este jueves en una zona estratégica que las fuerzas israelíes habían asegurado haber recuperado de Hezbollah pocos días antes, en medio de las persistentes tensiones en la frontera pese al alto el fuego vigente.
El temblor producido durante las detonaciones fue detectado por sistemas de monitoreo sísmico estadounidenses. La explosión también fue percibida en localidades del sur libanés próximas al área de operaciones.
Más de dos kilómetros de túneles bajo las colinas
Según la información difundida por Israel, la infraestructura subterránea se extendía por más de dos kilómetros y formaba parte de un complejo utilizado por Hezbollah.
Las fuerzas israelíes señalaron que dentro de esa red encontraron depósitos destinados a armas y municiones, instalaciones de mando, sectores para alojamiento y reservas de alimentos que permitían mantener personal durante períodos prolongados bajo tierra.
El complejo estaría relacionado con la unidad Badr de Hezbollah, vinculada con las operaciones del grupo en el sector central del sur del Líbano.
La destrucción se produjo después de que Israel afirmara haber establecido control operativo sobre las colinas de Ali Taher, tanto en superficie como sobre las instalaciones construidas debajo del terreno.
El objetivo declarado por las fuerzas israelíes es impedir que Hezbollah pueda recuperar la posición, reconstruir su infraestructura y volver a utilizar la zona para actividades militares.
Una posición estratégica en el sur del Líbano
Las colinas de Ali Taher adquirieron una importancia creciente durante los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah por su ubicación estratégica dentro del sur libanés.
El área ha sido escenario de operaciones militares durante las últimas semanas, en un contexto en el que ambas partes mantienen fuertes diferencias sobre el control territorial y el futuro de la infraestructura militar de Hezbollah.
Israel considera que la red subterránea representaba una pieza importante dentro de las capacidades del grupo en la región y aseguró que su destrucción forma parte de las operaciones destinadas a consolidar una zona de seguridad.
Las afirmaciones israelíes sobre las características y el uso del complejo corresponden a la información proporcionada por sus propias fuerzas militares.
Las operaciones continúan pese al alto el fuego
La destrucción de los túneles ocurre en un escenario particularmente delicado. Israel y Líbano mantienen un esquema de alto el fuego, aunque las operaciones militares y los incidentes en el sur libanés no se detuvieron por completo.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que su país está preparado para continuar actuando contra Hezbollah si considera que el grupo intenta recuperar posiciones o reconstruir sus capacidades.
La tensión militar coincide además con los preparativos para una nueva ronda de negociaciones entre Israel y Líbano prevista en Roma.
Entre los asuntos centrales aparece el desarme de Hezbollah, un punto que mantiene profundas diferencias entre las partes y condiciona el avance de los acuerdos sobre seguridad y presencia militar en el sur del país.
La operación en Ali Taher vuelve a mostrar la fragilidad del escenario: mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para estabilizar la frontera, Israel mantiene operaciones destinadas a eliminar infraestructura que atribuye a Hezbollah y el grupo continúa siendo uno de los principales factores de disputa en las negociaciones.
El Ejército israelí destruyó una extensa red de túneles atribuida a Hezbollah bajo las colinas de Ali Taher, en el sur del Líbano. La potente detonación fue registrada como un evento de magnitud 4,1. Israel aseguró haber neutralizado más de dos kilómetros de infraestructura subterránea mientras continúan las tensiones pese al alto el fuego.
Una operación para destruir túneles terminó haciendo temblar el suelo del sur del Líbano. Israel detonó infraestructura subterránea atribuida a Hezbollah bajo las colinas de Ali Taher y el impacto fue registrado con una magnitud de 4,1, suficiente para que una acción militar también apareciera en los registros sísmicos.
Según el Ejército israelí, debajo de la zona había más de dos kilómetros de túneles con depósitos de armas y municiones, puestos de mando, espacios de alojamiento y reservas destinadas a permitir permanencias prolongadas bajo tierra. El complejo estaría vinculado con la unidad Badr de Hezbollah, responsable de operaciones en el sector central del sur libanés.
Ali Taher se convirtió en uno de los puntos estratégicos de la disputa entre Israel y Hezbollah. Las fuerzas israelíes habían asegurado días antes haber recuperado el control operativo de la zona y avanzaron luego con la destrucción de la infraestructura subterránea para impedir que el grupo vuelva a utilizarla.
La escena resume buena parte de la guerra moderna: posiciones en la superficie, kilómetros de infraestructura debajo y explosiones suficientemente grandes como para terminar medidas por instrumentos que normalmente registran movimientos de la Tierra.
El contexto agrega tensión. Las operaciones continúan pese al alto el fuego y cuando faltan pocos días para una nueva instancia de negociaciones entre Israel y Líbano, donde el futuro del armamento de Hezbollah aparece entre los principales puntos de discusión.
Mientras la diplomacia prepara otra mesa, debajo de la frontera los túneles dejaron de ser parte del mapa.