La implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) volvió a generar controversia en el ámbito educativo mendocino luego de que dos alumnas dejaran de continuar en el Colegio San Luis Gonzaga, una institución privada de la provincia.

El conflicto tomó estado público después de que los padres de las estudiantes y las autoridades del establecimiento expusieran posiciones contrapuestas respecto de la forma en que se abordan determinados contenidos vinculados con la ESI.

Por un lado, el matrimonio integrado por Cristián y Verónica Bolzón manifestó su rechazo al enfoque aplicado por la institución al considerar que promueve la «ideología de género» y la «hipersexualización» de los alumnos.

Según explicaron, su planteo buscaba que se respetara el marco legal original de la Ley de ESI, ya que consideran que algunos contenidos dirigidos a niños de corta edad no se corresponden con la biología ni con la psicología de determinadas etapas formativas.

El planteo de los padres

La pareja aseguró que, después de una segunda reunión mantenida para discutir el tema, el rector les advirtió sobre la posibilidad de aplicar el derecho de admisión.

Los padres también manifestaron que esperan que su experiencia pueda impulsar a otras familias a expresar sus diferencias cuando no estén de acuerdo con la manera en que determinados establecimientos educativos imparten estos contenidos.

La respuesta del colegio

Frente a esos cuestionamientos, el rector general del establecimiento, Julio Navarro Sáenz, negó que la institución busque modificar la identidad de los estudiantes o adoctrinarlos.

El directivo explicó que el proyecto institucional entiende la sexualidad desde una perspectiva integral que contempla dimensiones físicas, biológicas, racionales, emocionales, sociales y espirituales.

En ese marco, sostuvo que el colegio distingue entre sexo y género y aborda este último como una variable sociocultural que permite analizar construcciones históricas, estereotipos y situaciones de violencia.

También rechazó que dentro de la institución se enseñe a los alumnos a «elegir» su género.

No hubo expulsión, según la institución

Respecto de la situación particular de las hijas del matrimonio Bolzón, Navarro Sáenz negó que se haya aplicado alguna sanción disciplinaria o una expulsión.

Según explicó, las alumnas no fueron desvinculadas por decisión del colegio, sino que sus padres resolvieron no inscribirlas para el siguiente ciclo lectivo debido a su desacuerdo con el proyecto educativo y la propuesta curricular de la institución.

Finalmente, el rector sostuvo que aquello que el establecimiento aborda como una perspectiva sociocultural de la condición sexual es interpretado por algunos padres bajo el concepto de ideología.