Los casos de sífilis continúan en aumento en Mendoza. Durante 2025 se registraron 2.174 diagnósticos, frente a los 1.489 contabilizados en 2024, lo que representa un incremento del 46% en apenas un año.
El crecimiento también se reflejó en la tasa de incidencia provincial, que pasó de 85,7 a 123,7 casos cada 100 mil habitantes.
La situación mendocina acompaña una tendencia observada a nivel nacional. En Argentina se informaron 38.565 casos en 2024 y 46.799 durante 2025. A su vez, durante los primeros ocho meses de 2026 ya se habían reportado 30.148 casos.

Preocupa el acceso de los varones al testeo
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación entre los especialistas es la diferencia en el acceso al sistema sanitario y, especialmente, al diagnóstico.
Según Johana Bazán, obstetra y jefa del programa de Salud Reproductiva de Mendoza, las mujeres presentan tasas más elevadas, aunque esa diferencia también estaría vinculada con un mayor contacto con el sistema de salud y, en consecuencia, con una frecuencia superior de testeos.
“Si le preguntás a un varón dónde tiene que ir a testearse, lo más probable es que no sepa”, señaló Bazán.
La especialista indicó además que, cuando se desarrollan charlas en hospitales, la participación masculina suele ser muy baja. Los registros muestran una tasa menor entre los varones en comparación con las mujeres, una tendencia que recién se revierte entre los adultos mayores.
El 76% de los casos se concentra entre los 15 y los 40 años
Los datos provinciales muestran que el 76% de los casos registrados en Mendoza corresponde a personas de entre 15 y 40 años.
Dentro de ese grupo se detectaron incrementos significativos entre quienes tienen 15 a 19 años y entre las personas de 30 a 35 años, dos franjas etarias que concentran parte de la preocupación sanitaria.
Ante este escenario, desde el área de salud remarcan la necesidad de mantener las medidas de prevención y de realizarse el test, especialmente porque la detección temprana permite identificar la infección y avanzar con la atención correspondiente.
Preservativo, doble protección y testeos gratuitos
Otro de los problemas advertidos es el abandono del preservativo cuando se utilizan otros métodos anticonceptivos.
Bazán explicó que algunos adolescentes y jóvenes priorizan evitar un embarazo y, al contar con métodos de larga duración, como los implantes subdérmicos, dejan de utilizar preservativos. Sin embargo, estos métodos no previenen las infecciones de transmisión sexual.
Por ese motivo, los especialistas insisten en la denominada doble protección: mantener el uso del preservativo incluso cuando se utiliza otro método anticonceptivo.
En Mendoza, los testeos pueden realizarse gratuitamente en cualquier centro de salud u hospital de la provincia. Los preservativos también pueden retirarse sin costo en los centros sanitarios y no requieren prescripción médica.
El aumento de los diagnósticos vuelve a colocar en primer plano tres ejes de la estrategia sanitaria: prevención, acceso al testeo y detección temprana, con especial atención sobre los sectores que mantienen menor contacto con el sistema de salud.
Los casos de sífilis en Mendoza aumentaron 46% entre 2024 y 2025, al pasar de 1.489 a 2.174 diagnósticos. Especialistas alertan por el bajo acceso de los varones al testeo y por la concentración de casos entre personas de 15 a 40 años. Insisten en el uso del preservativo, la doble protección y la detección temprana.
2.174 casos de sífilis en un año y un aumento del 46%. Mendoza pasó de 1.489 diagnósticos en 2024 a una cifra que ya no entra cómodamente bajo la alfombra de ninguna campaña sanitaria.
La tasa provincial también hizo su propio viaje sin escalas: subió de 85,7 a 123,7 casos cada 100 mil habitantes. Mientras tanto, uno de los principales problemas sigue siendo conseguir que los varones lleguen al testeo, una misión que por momentos parece diseñada con la misma lógica que encontrar un turno médico un lunes a primera hora.
La diferencia no es menor. Las mujeres aparecen con tasas más altas, pero también tienen mayor contacto con el sistema de salud y se realizan más controles. Del otro lado, Johana Bazán, obstetra y jefa del programa de Salud Reproductiva de Mendoza, resumió el escenario sin necesidad de PowerPoint: “Si le preguntás a un varón dónde tiene que ir a testearse, lo más probable es que no sepa”.
Y cuando las charlas llegan a los hospitales, la participación masculina es baja. El sistema puede tener centros, profesionales y pruebas disponibles, pero si una parte importante de la población no sabe dónde buscarlas, la estrategia preventiva corre con la elegancia de un Fiat 147 cargado hasta el techo subiendo una pendiente.
El dato generacional tampoco ofrece margen para decorar el problema: el 76% de los casos corresponde a personas de entre 15 y 40 años, con aumentos destacados entre los 15 y 19 años y entre los 30 y 35. Justamente los grupos para los que la prevención debería ser una herramienta cotidiana y no una contraseña olvidada.
A esto se suma otro fenómeno: el abandono del preservativo cuando aparece un método anticonceptivo de larga duración. El implante puede prevenir un embarazo, pero las infecciones de transmisión sexual no recibieron el memorándum. Por eso los especialistas insisten en la doble protección: anticoncepción, cuando corresponda, y preservativo.
Los testeos son gratuitos en centros de salud y hospitales de Mendoza, y los preservativos también se entregan sin costo y sin receta. La infraestructura existe; ahora queda resolver ese pequeño detalle institucional llamado lograr que la gente llegue antes que la estadística.