El Gobierno atraviesa un escenario marcado por dos dinámicas distintas. Por un lado, el equipo económico exhibe resultados que considera favorables, como la desaceleración de la inflación y la baja del Riesgo País. Por otro, la Casa Rosada continúa lidiando con el impacto político y mediático derivado de la situación que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, un tema que, según reconocen distintas fuentes oficiales, condicionó parte de la agenda gubernamental durante los últimos meses.
En distintos despachos del oficialismo sostienen que la administración nacional funciona actualmente “a dos velocidades”. La percepción es que mientras el frente económico logra mostrar avances concretos, otros sectores de la gestión atraviesan una etapa de menor actividad pública y comunicacional.
La búsqueda de recuperar iniciativa
La propia situación de Adorni fue reconocida por el funcionario durante una entrevista con el periodista José Del Río, cuando admitió que la atención pública se concentró más en las controversias que en su gestión. “Y bueno, puede ser. Sí, claramente. No se hablaba de mi gestión, sino de cosas como que me había puesto una inmobiliaria”, señaló.
Tras esa aparición pública, comenzó a tomar fuerza dentro del Poder Ejecutivo una estrategia orientada a incrementar la cantidad de anuncios oficiales y reforzar la visibilidad de la gestión. Según distintas fuentes consultadas, existe la intención de contrarrestar la percepción de una administración parcialmente paralizada y volver a instalar temas propios en la agenda pública.
Algunos funcionarios admiten que varias áreas presentan escasa actividad comunicacional. Incluso dentro de ministerios considerados entre los más activos reconocen que son pocos los sectores con novedades de alto impacto para difundir.
El anuncio sobre la SUBE y el foco en la gestión
En ese contexto se produjo el anuncio realizado por la Secretaría de Transporte respecto del sistema de beneficios para personas con discapacidad. A través de su cuenta de X, Adorni informó: “A partir del próximo viernes 19 de junio, las personas con discapacidad podrán viajar con 100% de descuento en colectivos y trenes utilizando directamente su tarjeta SUBE, sin necesidad de presentar el Certificado Único de Discapacidad (CUD). El trámite de vinculación podrá realizarse a través de la web de SUBE”.
La medida representa una simplificación administrativa para los beneficiarios y adquiere relevancia adicional por tratarse de un sector con el que el Gobierno mantuvo diferencias públicas durante el último año en torno a la aplicación de la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Ese mensaje fue el segundo publicado por Adorni después de la entrevista en la que abordó cuestiones vinculadas a su patrimonio. Previamente había comunicado que adelantaría para julio la presentación de su Informe de Gestión ante el Senado.
Economía y malestar por la agenda pública
Mientras el oficialismo intenta recuperar iniciativa política, el área económica continúa destacando una serie de indicadores positivos. Entre ellos sobresalen la inflación de mayo, que se ubicó en 2,1%, con una reducción de 0,4 puntos porcentuales respecto del mes anterior, y una inflación núcleo de 1,9%.
A esos datos se sumó una nueva baja del Riesgo País, que perforó la barrera de los 450 puntos básicos, un indicador que el equipo económico considera una validación de los fundamentos de su programa macroeconómico.
Sin embargo, varios funcionarios vinculados al área económica expresaron su malestar por considerar que estos resultados tuvieron menor repercusión pública que las controversias políticas de las últimas semanas.
Uno de los que se manifestó al respecto fue el director del Banco Nación, Felipe Núñez, integrante del círculo cercano del ministro de Economía, Luis Caputo. En una publicación sobre la baja del Riesgo País respondió: “Los apóstoles del Apocalipsis están desahuciados”, luego de que el CEO de Cocos Capital, Ariel Sbdar, comentara con ironía: “Qué raro Feli, yo solo veo en Twitter que todo es un desastre”.
<p>El Gobierno busca reactivar su agenda pública con una mayor cantidad de anuncios de gestión para contrarrestar el impacto político y mediático que generó la situación de Manuel Adorni. Mientras el equipo económico destaca la desaceleración de la inflación y la caída del Riesgo País, en distintos sectores del oficialismo admiten que varias áreas atraviesan una etapa de baja actividad comunicacional y escasa visibilidad.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Inflación al 2,1%, Riesgo País por debajo de los 450 puntos y, aun así, la conversación sigue girando alrededor de Manuel Adorni. Es como inaugurar una autopista nueva y descubrir que todos están mirando el bache de la esquina.
Dentro del oficialismo hablan de una gestión a dos velocidades. Una corre como esos trenes que aparecen impecables en los renders institucionales; la otra avanza con la energía de un trámite que quedó atrapado entre dos escritorios y una fotocopia borrosa.
La preocupación no pasa únicamente por los números de la economía. En la Casa Rosada observan que cada dato positivo llega acompañado por una nube política que le roba protagonismo. El resultado es una administración que muestra indicadores que celebra el Ministerio de Economía mientras otras áreas parecen funcionar con el cartel de “vuelva mañana”.
Por eso comenzó a circular una consigna sencilla: anunciar más, comunicar más y ocupar más espacio en la agenda pública. No necesariamente con medidas revolucionarias ni con giros dramáticos, sino con hechos de gestión capaces de competir por atención. Porque en política, como en cualquier grupo de WhatsApp familiar, el silencio suele llenarse con cualquier otra cosa.
El anuncio sobre la utilización de la tarjeta SUBE para personas con discapacidad encaja en esa lógica. Tiene impacto concreto, beneficia a un sector sensible y permite mostrar gestión en un área que había generado controversias durante el último año. No parece casual que haya llegado en medio de la necesidad oficial de cambiar el foco de la conversación.
Las redes sociales, sin embargo, tienen sus propias leyes físicas. Un mensaje puede acumular miles de adhesiones y, al mismo tiempo, convertirse en un imán para críticas. La matemática digital tiene algo de feria barrial: no siempre gana el que más vende, sino el que más ruido genera.
Mientras tanto, desde el área económica miran con cierta frustración cómo las buenas noticias quedan relegadas detrás de los conflictos políticos. Después de todo, bajar la inflación y reducir el Riesgo País eran objetivos que se presentaban como hitos centrales de la gestión. Pero la agenda pública tiene la disciplina de un carrito de supermercado con una rueda torcida: siempre termina yéndose para donde quiere.
En la Argentina, a veces un punto menos de inflación pesa menos que una semana más de escándalo. Y eso también cotiza.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno atraviesa un escenario marcado por dos dinámicas distintas. Por un lado, el equipo económico exhibe resultados que considera favorables, como la desaceleración de la inflación y la baja del Riesgo País. Por otro, la Casa Rosada continúa lidiando con el impacto político y mediático derivado de la situación que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, un tema que, según reconocen distintas fuentes oficiales, condicionó parte de la agenda gubernamental durante los últimos meses.
En distintos despachos del oficialismo sostienen que la administración nacional funciona actualmente “a dos velocidades”. La percepción es que mientras el frente económico logra mostrar avances concretos, otros sectores de la gestión atraviesan una etapa de menor actividad pública y comunicacional.
La búsqueda de recuperar iniciativa
La propia situación de Adorni fue reconocida por el funcionario durante una entrevista con el periodista José Del Río, cuando admitió que la atención pública se concentró más en las controversias que en su gestión. “Y bueno, puede ser. Sí, claramente. No se hablaba de mi gestión, sino de cosas como que me había puesto una inmobiliaria”, señaló.
Tras esa aparición pública, comenzó a tomar fuerza dentro del Poder Ejecutivo una estrategia orientada a incrementar la cantidad de anuncios oficiales y reforzar la visibilidad de la gestión. Según distintas fuentes consultadas, existe la intención de contrarrestar la percepción de una administración parcialmente paralizada y volver a instalar temas propios en la agenda pública.
Algunos funcionarios admiten que varias áreas presentan escasa actividad comunicacional. Incluso dentro de ministerios considerados entre los más activos reconocen que son pocos los sectores con novedades de alto impacto para difundir.
El anuncio sobre la SUBE y el foco en la gestión
En ese contexto se produjo el anuncio realizado por la Secretaría de Transporte respecto del sistema de beneficios para personas con discapacidad. A través de su cuenta de X, Adorni informó: “A partir del próximo viernes 19 de junio, las personas con discapacidad podrán viajar con 100% de descuento en colectivos y trenes utilizando directamente su tarjeta SUBE, sin necesidad de presentar el Certificado Único de Discapacidad (CUD). El trámite de vinculación podrá realizarse a través de la web de SUBE”.
La medida representa una simplificación administrativa para los beneficiarios y adquiere relevancia adicional por tratarse de un sector con el que el Gobierno mantuvo diferencias públicas durante el último año en torno a la aplicación de la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Ese mensaje fue el segundo publicado por Adorni después de la entrevista en la que abordó cuestiones vinculadas a su patrimonio. Previamente había comunicado que adelantaría para julio la presentación de su Informe de Gestión ante el Senado.
Economía y malestar por la agenda pública
Mientras el oficialismo intenta recuperar iniciativa política, el área económica continúa destacando una serie de indicadores positivos. Entre ellos sobresalen la inflación de mayo, que se ubicó en 2,1%, con una reducción de 0,4 puntos porcentuales respecto del mes anterior, y una inflación núcleo de 1,9%.
A esos datos se sumó una nueva baja del Riesgo País, que perforó la barrera de los 450 puntos básicos, un indicador que el equipo económico considera una validación de los fundamentos de su programa macroeconómico.
Sin embargo, varios funcionarios vinculados al área económica expresaron su malestar por considerar que estos resultados tuvieron menor repercusión pública que las controversias políticas de las últimas semanas.
Uno de los que se manifestó al respecto fue el director del Banco Nación, Felipe Núñez, integrante del círculo cercano del ministro de Economía, Luis Caputo. En una publicación sobre la baja del Riesgo País respondió: “Los apóstoles del Apocalipsis están desahuciados”, luego de que el CEO de Cocos Capital, Ariel Sbdar, comentara con ironía: “Qué raro Feli, yo solo veo en Twitter que todo es un desastre”.
Inflación al 2,1%, Riesgo País por debajo de los 450 puntos y, aun así, la conversación sigue girando alrededor de Manuel Adorni. Es como inaugurar una autopista nueva y descubrir que todos están mirando el bache de la esquina.
Dentro del oficialismo hablan de una gestión a dos velocidades. Una corre como esos trenes que aparecen impecables en los renders institucionales; la otra avanza con la energía de un trámite que quedó atrapado entre dos escritorios y una fotocopia borrosa.
La preocupación no pasa únicamente por los números de la economía. En la Casa Rosada observan que cada dato positivo llega acompañado por una nube política que le roba protagonismo. El resultado es una administración que muestra indicadores que celebra el Ministerio de Economía mientras otras áreas parecen funcionar con el cartel de “vuelva mañana”.
Por eso comenzó a circular una consigna sencilla: anunciar más, comunicar más y ocupar más espacio en la agenda pública. No necesariamente con medidas revolucionarias ni con giros dramáticos, sino con hechos de gestión capaces de competir por atención. Porque en política, como en cualquier grupo de WhatsApp familiar, el silencio suele llenarse con cualquier otra cosa.
El anuncio sobre la utilización de la tarjeta SUBE para personas con discapacidad encaja en esa lógica. Tiene impacto concreto, beneficia a un sector sensible y permite mostrar gestión en un área que había generado controversias durante el último año. No parece casual que haya llegado en medio de la necesidad oficial de cambiar el foco de la conversación.
Las redes sociales, sin embargo, tienen sus propias leyes físicas. Un mensaje puede acumular miles de adhesiones y, al mismo tiempo, convertirse en un imán para críticas. La matemática digital tiene algo de feria barrial: no siempre gana el que más vende, sino el que más ruido genera.
Mientras tanto, desde el área económica miran con cierta frustración cómo las buenas noticias quedan relegadas detrás de los conflictos políticos. Después de todo, bajar la inflación y reducir el Riesgo País eran objetivos que se presentaban como hitos centrales de la gestión. Pero la agenda pública tiene la disciplina de un carrito de supermercado con una rueda torcida: siempre termina yéndose para donde quiere.
En la Argentina, a veces un punto menos de inflación pesa menos que una semana más de escándalo. Y eso también cotiza.