La Casa Rosada comenzó a trabajar sobre la posibilidad de que las elecciones presidenciales de 2027 terminen definiéndose en un balotaje, aunque públicamente el oficialismo mantiene la expectativa de que Javier Milei pueda imponerse en primera vuelta.
La lectura aparece en momentos en que distintos sectores del Gobierno reconocen que la coyuntura política y económica se volvió más compleja de lo previsto. Sin embargo, consideran que todavía existe margen suficiente para revertir las miradas negativas sobre la gestión antes de que comience formalmente la campaña presidencial.
“Que estemos hablando de elecciones a esta altura del año no es normal”, reconoció uno de los principales estrategas libertarios al referirse a las discusiones anticipadas sobre el escenario electoral.
Dentro del oficialismo entienden que las últimas semanas funcionaron como una primera medición entre los distintos actores del sistema político y consideran que el panorama puede modificarse de manera sustancial durante los próximos meses.
La mirada sobre el peronismo y un eventual balotaje
Uno de los escenarios que comenzó a ganar espacio en los análisis internos contempla una eventual segunda vuelta frente a un candidato del peronismo.
“El peronismo se va a reconfigurar de la manera que le sea mejor. Si tienen Primarias, competirán. Si no las tienen, van a buscar la unidad. A diferencia de lo que ellos piensan, nosotros nos vemos mejor en un balotaje. Eso siempre que se mantengan los principales nombres del peronismo”, sostuvo un operador de la Casa Rosada.
En esas conversaciones aparecen como posibles adversarios Axel Kicillof, Sergio Massa o alguna figura vinculada a La Cámpora. El razonamiento oficialista apunta a que una elección polarizada permitiría volver a enfrentar al electorado con el recuerdo de la administración del Frente de Todos.
Uno de los estrategas del Gobierno sintetizó esa estrategia con una pregunta: “La clave de la próxima elección va a ser ‘¿qué te asusta más?’, y vemos que el peronismo está lejos de configurar un programa político-electoral que le permita separarse del desastre que fue la administración del Frente de Todos”.
La discusión también atraviesa el futuro de las PASO. En el Ejecutivo consideran que el peronismo buscará adaptarse al sistema que finalmente esté vigente, ya sea mediante una competencia interna o a través de una candidatura de unidad.
La economía, la principal variable que preocupa
Más allá de los cálculos electorales, la principal cautela dentro del Gobierno pasa por la evolución de la economía durante el próximo año.
Uno de los dirigentes que participa de las conversaciones oficiales advirtió que el verdadero interrogante no está en la fotografía actual, sino en la proyección hacia 2027. Entre las variables observadas aparecen el comportamiento de los bonos y el Riesgo País.
La preocupación coincide con un escenario financiero que mostró tensión durante agosto: el Riesgo País superó los 530 puntos básicos y registró una suba superior al 20% durante el mes. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
“Todavía sigue arriba el Peluca, pero si el año pasado ganó por 15 puntos, hoy está a 5 puntos de diferencia. La cuestión es cómo sigue todo durante los próximos meses. Si me preguntás cuáles son los drivers para el crecimiento, siento que no tengo una respuesta para darte”, admitió una fuente oficial.
Desde el peronismo, en tanto, una fuente de primera línea sostuvo que, según sus propias estimaciones, Milei estaría midiendo alrededor de 32 puntos en unas eventuales PASO. Se trata, de todos modos, de proyecciones realizadas con más de un año de distancia respecto de la elección.
Milei buscó transmitir una señal de confianza frente al empresariado durante su participación en el Council of the Americas del 20 de agosto, donde defendió los resultados de su programa económico y expuso indicadores que, según su interpretación, respaldan el rumbo de la gestión. La conferencia contó además con funcionarios nacionales y representantes del sector privado. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Acuerdos con gobernadores y riesgo de fragmentación
En los próximos meses, La Libertad Avanza buscará terminar de cerrar acuerdos políticos con gobernadores, una estrategia que podría modificar parte del mapa electoral de cara a 2027.
La discusión sobre las PASO y una eventual reforma política quedaría concentrada hacia el último bimestre del año. El oficialismo considera que cualquier construcción para suspender las Primarias deberá apoyarse en los acuerdos legislativos que consiga y en las negociaciones vinculadas con el Presupuesto 2027.
Mientras esas conversaciones avanzan de manera reservada con las provincias, el Gobierno pretende mostrar fortaleza en sus estructuras territoriales para evitar un debilitamiento de sus bases políticas.
Uno de los escenarios que más preocupa a los estrategas libertarios es una fragmentación de la centroderecha en varias candidaturas, lo que podría dispersar votos que el oficialismo considera potencialmente propios.
En el plano público, Milei mantiene su confianza electoral. Durante su exposición ante empresarios sostuvo que los argentinos “no van a querer volver al pasado” y planteó la elección como una confrontación entre la continuidad de su programa y el regreso de experiencias políticas anteriores.
En la Casa Rosada, mientras tanto, conviven dos hipótesis: la expectativa oficial de una victoria en primera vuelta y la preparación silenciosa para un eventual balotaje. Todo dependerá, admiten en el propio Gobierno, de cómo evolucione la economía, de la capacidad del peronismo para reorganizarse y de la posibilidad de evitar una dispersión electoral en el espacio de centroderecha.
En la Casa Rosada comenzaron a analizar un eventual escenario de balotaje para las elecciones presidenciales de 2027. El oficialismo mantiene públicamente la expectativa de ganar en primera vuelta, pero sus estrategas reconocen incertidumbre por la economía, el comportamiento de los mercados y la posibilidad de enfrentar a figuras del peronismo como Axel Kicillof o Sergio Massa.
Falta más de un año para votar y en la Casa Rosada ya sacaron la calculadora del balotaje. Mientras el discurso público sostiene que Javier Milei puede resolver la elección en primera vuelta, puertas adentro aparecen escenarios alternativos, proyecciones y esa vieja tradición argentina de discutir una elección antes de terminar de discutir la anterior.
La hipótesis que entusiasma a algunos estrategas libertarios es enfrentar en segunda vuelta a un candidato identificado con el peronismo actual. Axel Kicillof, Sergio Massa o alguna figura vinculada a La Cámpora aparecen en las conversaciones, con la idea de convertir la elección en una pregunta bastante menos sofisticada que un plan quinquenal: qué opción genera más rechazo.
El problema es que hasta los optimistas miran de reojo la economía. Bonos, Riesgo País y expectativas de crecimiento aparecen en las conversaciones oficiales como ese ruido del motor que uno intenta ignorar subiendo el volumen de la radio, hasta que alguien pregunta por qué está saliendo humo.
En público, el Gobierno mantiene la épica de la primera vuelta. En privado, admite que falta demasiado y que la foto electoral puede cambiar. Un estratega resumió que Milei continúa por encima de sus competidores, aunque con una ventaja menor a la obtenida anteriormente, mientras una fuente del PJ ubicó al Presidente en torno a 32 puntos para una eventual primaria.
También está el desafío de ordenar a la centroderecha. Una dispersión de candidatos podría quitarle votos al oficialismo, por lo que la Casa Rosada apuesta a cerrar acuerdos con gobernadores y construir una oferta electoral más concentrada.
La campaña todavía no empezó formalmente, pero el Excel ya está en segunda vuelta.