El Juzgado de Paz de Calingasta condenó a dos turistas a pagar multas de $1.000.000 cada uno por realizar maniobras imprudentes que provocaron daños en la Pampa del Leoncito, un área natural protegida del departamento. El juez Andrés Leonidas Justino Troche consideró que ambos infringieron el artículo 187 inciso 4 de la Ley 941-R, que sanciona las conductas que ponen en peligro de destrucción bienes integrantes del patrimonio cultural o natural de la provincia.
Las maniobras que originaron las sanciones
Los hechos ocurrieron a fines de marzo de 2026. El primero de los condenados, Nicolás Andrés Terluk, fue denunciado por realizar maniobras bruscas el 28 de marzo con una camioneta Ford Ranger gris. De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, circuló a alta velocidad entre otros vehículos y personas que participaban de un evento en el lugar, dejando marcas circulares y profundas huellas sobre el terreno.
Dos días después, el 30 de marzo, Guido Fernando Sicoli fue interceptado tras efectuar maniobras similares con una camioneta Ford Raptor roja. Según declararon los testigos, realizó «trompos» y «rayadas», levantando grandes nubes de polvo y poniendo en riesgo a familias y ciclistas presentes en la zona. Durante el proceso judicial, Sicoli reconoció haber efectuado giros a velocidades de entre 30 y 40 kilómetros por hora.
Restauración del área y prevención
Además de las sanciones económicas, la sentencia dispone que se oficie al Ministerio de Turismo, Cultura y Ambiente y a los organismos competentes para que implementen con carácter urgente medidas destinadas a la restauración del área afectada y al fortalecimiento de las acciones preventivas. Entre ellas, se plantea reforzar la vigilancia y promover campañas de educación ambiental para evitar que este tipo de episodios vuelva a repetirse.
En los fundamentos del fallo, el magistrado destacó que, pese a la existencia de cartelería que prohíbe este tipo de maniobras, el sitio continúa siendo vulnerable a la imprudencia de conductores de vehículos todo terreno. Asimismo, recordó que la protección del ambiente constituye un deber de jerarquía constitucional y remarcó la importancia de preservar el patrimonio natural para las futuras generaciones. En ese contexto, enfatizó que «la ignorancia de la ley no sirve de excusa» para justificar este tipo de infracciones.
Dos turistas fueron sancionados con **multas de $1.000.000 cada uno** por realizar maniobras imprudentes que dañaron la **Pampa del Leoncito**, en Calingasta, a fines de marzo de 2026. El Juzgado de Paz consideró que las acciones pusieron en riesgo un área protegida y ordenó además impulsar medidas de restauración y prevención para preservar el patrimonio natural.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Un millón de pesos por hacer trompos en un área protegida. Hay quienes confunden un paisaje único con una pista improvisada y después descubren que la naturaleza también tiene recibo para cobrar los daños.
La Pampa del Leoncito lleva siglos formando un escenario que atrae visitantes de todo el mundo. Alcanzaron unos minutos de acelerador, una nube de polvo y un par de maniobras de exhibición para dejar marcas que durarán bastante más que la adrenalina del momento. Como estacionar una camioneta arriba de una plaza recién parquizada y sorprenderse porque alguien protesta.
El fallo no se quedó únicamente en la multa. También recordó algo que suele perder contra el entusiasmo del motor: los espacios protegidos no existen para poner a prueba la tracción de una camioneta, sino para conservar un patrimonio que pertenece a todos. Cuando el espectáculo consiste en levantar tierra mientras alrededor hay familias y ciclistas, la demostración termina siendo bastante menos épica de lo que imaginaba el conductor.
La resolución también expone un problema que va más allá de dos infractores. La cartelería estaba, las prohibiciones eran conocidas y, aun así, las maniobras ocurrieron igual. Es el viejo deporte nacional de creer que el cartel siempre fue para otro. Después aparece el expediente, el juez y una cifra con seis ceros que devuelve de golpe el sentido de la realidad.
El magistrado incluso ordenó que el Gobierno provincial refuerce la restauración del área, la vigilancia y las campañas de educación ambiental. Porque reparar un paisaje nunca resulta tan sencillo como dejar una huella sobre él. La naturaleza tarda siglos en hacer su trabajo. Un trompo necesita apenas unos segundos. La multa, en cambio, llega bastante más rápido.
Hay terrenos donde la mejor marca que puede dejar un visitante es la de sus pasos. Todo lo demás suele terminar en el boletín oficial antes que en las redes sociales.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Juzgado de Paz de Calingasta condenó a dos turistas a pagar multas de $1.000.000 cada uno por realizar maniobras imprudentes que provocaron daños en la Pampa del Leoncito, un área natural protegida del departamento. El juez Andrés Leonidas Justino Troche consideró que ambos infringieron el artículo 187 inciso 4 de la Ley 941-R, que sanciona las conductas que ponen en peligro de destrucción bienes integrantes del patrimonio cultural o natural de la provincia.
Las maniobras que originaron las sanciones
Los hechos ocurrieron a fines de marzo de 2026. El primero de los condenados, Nicolás Andrés Terluk, fue denunciado por realizar maniobras bruscas el 28 de marzo con una camioneta Ford Ranger gris. De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, circuló a alta velocidad entre otros vehículos y personas que participaban de un evento en el lugar, dejando marcas circulares y profundas huellas sobre el terreno.
Dos días después, el 30 de marzo, Guido Fernando Sicoli fue interceptado tras efectuar maniobras similares con una camioneta Ford Raptor roja. Según declararon los testigos, realizó «trompos» y «rayadas», levantando grandes nubes de polvo y poniendo en riesgo a familias y ciclistas presentes en la zona. Durante el proceso judicial, Sicoli reconoció haber efectuado giros a velocidades de entre 30 y 40 kilómetros por hora.
Restauración del área y prevención
Además de las sanciones económicas, la sentencia dispone que se oficie al Ministerio de Turismo, Cultura y Ambiente y a los organismos competentes para que implementen con carácter urgente medidas destinadas a la restauración del área afectada y al fortalecimiento de las acciones preventivas. Entre ellas, se plantea reforzar la vigilancia y promover campañas de educación ambiental para evitar que este tipo de episodios vuelva a repetirse.
En los fundamentos del fallo, el magistrado destacó que, pese a la existencia de cartelería que prohíbe este tipo de maniobras, el sitio continúa siendo vulnerable a la imprudencia de conductores de vehículos todo terreno. Asimismo, recordó que la protección del ambiente constituye un deber de jerarquía constitucional y remarcó la importancia de preservar el patrimonio natural para las futuras generaciones. En ese contexto, enfatizó que «la ignorancia de la ley no sirve de excusa» para justificar este tipo de infracciones.
Dos turistas fueron sancionados con **multas de $1.000.000 cada uno** por realizar maniobras imprudentes que dañaron la **Pampa del Leoncito**, en Calingasta, a fines de marzo de 2026. El Juzgado de Paz consideró que las acciones pusieron en riesgo un área protegida y ordenó además impulsar medidas de restauración y prevención para preservar el patrimonio natural.
Un millón de pesos por hacer trompos en un área protegida. Hay quienes confunden un paisaje único con una pista improvisada y después descubren que la naturaleza también tiene recibo para cobrar los daños.
La Pampa del Leoncito lleva siglos formando un escenario que atrae visitantes de todo el mundo. Alcanzaron unos minutos de acelerador, una nube de polvo y un par de maniobras de exhibición para dejar marcas que durarán bastante más que la adrenalina del momento. Como estacionar una camioneta arriba de una plaza recién parquizada y sorprenderse porque alguien protesta.
El fallo no se quedó únicamente en la multa. También recordó algo que suele perder contra el entusiasmo del motor: los espacios protegidos no existen para poner a prueba la tracción de una camioneta, sino para conservar un patrimonio que pertenece a todos. Cuando el espectáculo consiste en levantar tierra mientras alrededor hay familias y ciclistas, la demostración termina siendo bastante menos épica de lo que imaginaba el conductor.
La resolución también expone un problema que va más allá de dos infractores. La cartelería estaba, las prohibiciones eran conocidas y, aun así, las maniobras ocurrieron igual. Es el viejo deporte nacional de creer que el cartel siempre fue para otro. Después aparece el expediente, el juez y una cifra con seis ceros que devuelve de golpe el sentido de la realidad.
El magistrado incluso ordenó que el Gobierno provincial refuerce la restauración del área, la vigilancia y las campañas de educación ambiental. Porque reparar un paisaje nunca resulta tan sencillo como dejar una huella sobre él. La naturaleza tarda siglos en hacer su trabajo. Un trompo necesita apenas unos segundos. La multa, en cambio, llega bastante más rápido.
Hay terrenos donde la mejor marca que puede dejar un visitante es la de sus pasos. Todo lo demás suele terminar en el boletín oficial antes que en las redes sociales.