Con los Abuelos no: una sanjuanina perdió más de $5 millones en una falsa inversión en YPF

Redacción Cuyo News
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Una sanjuanina de 70 años denunció haber sido víctima de una estafa virtual bajo la modalidad de supuestas inversiones financieras, luego de creer que estaba invirtiendo en acciones de YPF.

El caso comenzó en febrero, a través de una publicación en Facebook que simulaba pertenecer a YPF Inversiones y que incluía un enlace de WhatsApp. La damnificada ingresó al link convencida de que se trataba de una oportunidad de negocio, sin advertir que detrás había una maniobra fraudulenta.

Desde entonces, y hasta la fecha, la mujer lleva perdidos más de 5 millones de pesos, entre transferencias realizadas, movimientos desconocidos y préstamos gestionados a su nombre.

“Se trata de una señora de 70 años que la semana pasada llegó al estudio señalando que venía registrando debitaciones de su cuenta del banco que ella no había autorizado, y cuando nos ponemos a ver bien, ya que pensaba que se había suscripto a alguna plataforma o similar, nos damos cuenta de que era mayor el problema”, indicó la profesional.

Promesa de inversión segura y rentabilidad del 100%

De acuerdo con el relato de la abogada María José Ramos, cuyo testimonio también fue incorporado en la denuncia presentada ante la UFI Delitos Informáticos y Estafas, tras ingresar al link de la supuesta publicación de YPF, la víctima fue contactada por una persona que se presentó como “Montserrat Martínez”.

La mujer dijo ser asistente de un asesor financiero llamado “Miguel Ángel Domínguez” y le aseguró a la damnificada que se trataba de una oportunidad imperdible, ya que con una inversión inicial podía obtener un rendimiento superior al 100%.

Luego, Domínguez volvió a comunicarse con la sanjuanina para insistir en que realizara una inversión inicial de $250.000 para comenzar a operar en el mercado financiero. La transferencia fue concretada.

A partir de ese momento, varias personas comenzaron a contactarse con la denunciante desde distintos números y con diferentes nombres. Según la presentación judicial, le indicaban que era necesario realizar seguimiento y asesoramiento, por lo que insistían en mantener reuniones virtuales para ganar su confianza.

El acceso remoto al celular, una pieza clave del engaño

En medio de esas comunicaciones, los presuntos estafadores le señalaron que, para poder seguir su portafolio, necesitaban acceder a su dispositivo. Así lograron que instalara en su teléfono una supuesta plataforma para observar las inversiones y también TeamViewer, una aplicación de conectividad remota que permite acceso y control a teléfonos Android.

Para Ramos, a través de esa herramienta y con los datos personales que la damnificada había brindado, los sospechosos pudieron acceder a su información bancaria y a otros datos sensibles.

Después de la primera “inversión”, continuaron las comunicaciones y la indujeron a realizar nuevas transferencias. La víctima hizo otra operación por $250.000 y un supuesto bono de $100.000.

Más tarde, le dijeron que la primera transferencia no había impactado, por lo que volvió a depositar el mismo monto. Todos los envíos fueron realizados a una misma cuenta a nombre de Daniela Agostina Solis, vinculada a una billetera virtual.

“Como había algo que le hacía ruido, en una de las comunicaciones les dijo que ya no quería seguir invirtiendo, y que quería su dinero de vuelta”, comentó Rosas.

Al detectar que la mujer quería retirarse, las personas que se hacían pasar por tesoreros, asesores de bolsa o roles similares le pidieron nuevamente acceso a su dispositivo, con el argumento de revisar las operaciones realizadas y dar de baja la inversión.

Movimientos desconocidos, amenazas y préstamos a su nombre

Durante los primeros días de marzo, la damnificada detectó una serie de movimientos que no había autorizado. Se trataba de tres operaciones por montos distintos: una superior a $900.000, otra por encima de los $850.000 y una tercera cercana a los $340.000. Todas habrían sido dirigidas a la cuenta de Solis.

Como la víctima ya había manifestado su intención de darse de baja de la inversión, las comunicaciones por parte de los supuestos inversionistas se volvieron más insistentes. Le aseguraban que había ganado sumas millonarias y que, para poder retirarlas, debía ingresar a distintos enlaces.

Al advertir que se trataba de maniobras fraudulentas, la sanjuanina bloqueó los números desde los que la contactaban. Sin embargo, la insistencia por recuperar el dinero continuó y luego aparecieron las amenazas.

Según consta en la denuncia presentada, la damnificada fue amenazada con que, debido a que los presuntos estafadores tenían sus datos personales, podían gestionar préstamos a su nombre.

Ese hecho, de acuerdo con la presentación, finalmente se concretó: se habría gestionado un préstamo por $1.200.000 en el sitio Adelantos.com y otro por $320.000 en Credicuotas.

Además, la mujer detectó varios movimientos en sus cuentas, con transferencias que alcanzaban los $300.000 en algunos casos y otras operaciones por montos menores que asegura no haber realizado. Esos movimientos fueron desconocidos ante la entidad bancaria, lo que derivó en la suspensión de la tarjeta.

El problema principal, según los abogados, es que los presuntos estafadores todavía tendrían acceso al dispositivo de la damnificada, lo que les permitiría conocer sus movimientos, acceder a contraseñas y obtener datos bancarios. La víctima también desconoce si existen más préstamos o gestiones similares solicitadas a su nombre.

Para la abogada María José Ramos y su colega Gonzalo Giménez Morales, esta modalidad delictiva se encuentra en auge y no descartan que haya más damnificados.

Ante esta situación, solicitaron que quienes atraviesen un caso similar se comuniquen al 2645748378, con el objetivo de adjuntar nuevas denuncias a la causa que ya fue iniciada en la Justicia.

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