El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, participó del programa Empresas 360, emitido por Perfil en YouTube, donde expuso el presente de la minería provincial y destacó el liderazgo sanjuanino en la exploración de cobre. Durante la entrevista aseguró que el crecimiento del sector representa una oportunidad para generar infraestructura, empleo y nuevas posibilidades para otras actividades económicas.
Según indicó el funcionario, San Juan concentró en los últimos tres años el 54% de las inversiones destinadas a la exploración minera de Argentina y el 80% de las orientadas específicamente a la exploración de cobre. Atribuyó ese posicionamiento a políticas públicas sostenidas durante más de cuatro décadas, que brindaron previsibilidad y permitieron consolidar a la provincia como el principal destino de inversiones mineras del país.
El cobre, un recurso estratégico
Durante la entrevista, Fernández explicó que la creciente demanda mundial de cobre está impulsada por la transición energética y la digitalización, procesos que requieren grandes volúmenes de este metal para el transporte eficiente de energía y datos.
«El cobre es, como dice siempre nuestro gobernador Marcelo Orrego, un mineral claramente estratégico», afirmó el ministro, al tiempo que sostuvo que actualmente no existe otro material que combine la misma eficiencia y el mismo costo para esas funciones.

El potencial de la Cordillera
Fernández sostuvo que Argentina tiene una oportunidad histórica para incorporarse entre los grandes productores mundiales de cobre gracias al potencial de la Cordillera de los Andes. Recordó que Chile y Perú producen cerca del 40% del cobre que consume el mundo, mientras que Argentina permaneció durante años sin desarrollar plenamente ese recurso.
«Hoy nos encontramos con un tesoro fenomenal en nuestra cordillera de los Andes», expresó. Además, remarcó que seis de los diez principales proyectos de cobre del país están ubicados en San Juan, lo que, según consideró, permitirá un importante crecimiento de la producción nacional durante la próxima década.
«Estos proyectos pueden poner a Argentina dentro de diez años entre los cinco principales productores de cobre y claramente ese liderazgo argentino va a estar conducido por San Juan», sostuvo.
Un impulso para toda la economía
El ministro aseguró que el desafío no se limita al desarrollo minero, sino que consiste en aprovechar esas inversiones para fortalecer otros sectores productivos. «Nosotros concebimos la minería como una llave que permite también multiplicar el desarrollo de otras actividades», afirmó al explicar que las obras de infraestructura, como rutas y redes eléctricas, también benefician al turismo, la agroindustria y otras actividades económicas.
Fernández recordó además que San Juan es el principal productor de aceite de oliva de Argentina y de Sudamérica, lidera la producción nacional de pasas de uva y concentra el 37% de la potencia instalada de generación de energía solar del país.
En ese contexto, señaló que el crecimiento de la minería también puede abrir nuevos mercados para esos sectores. Como ejemplo mencionó la relación con Canadá, principal inversor extranjero en la minería sanjuanina, y consideró que ese vínculo puede contribuir a ampliar las exportaciones de otros productos de la economía provincial.
El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, destacó en un programa nacional el liderazgo de la provincia en la exploración de cobre y las inversiones mineras. Durante la entrevista afirmó que San Juan concentra la mayor parte de las inversiones del sector en Argentina y sostuvo que ese crecimiento puede impulsar infraestructura, empleo y el desarrollo de otras actividades productivas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hay provincias que presentan sus atractivos con un folleto turístico. San Juan, en cambio, decidió sacar a relucir una montaña llena de cobre y un gráfico de inversiones que hace levantar más cejas que una promoción bancaria. Mientras algunos territorios siguen debatiendo cómo llamar la atención de los inversores, la provincia apareció en un programa nacional con estadísticas bajo el brazo y la tranquilidad de quien llega a una reunión sabiendo que tiene los números a favor. Porque nada transmite más confianza que decir «54%» y «80%» sin necesidad de usar efectos especiales.
En ese escenario, el cobre dejó de ser un simple metal para convertirse casi en una celebridad de la transición energética. Resulta que el mundo necesita electricidad, redes, tecnología y una cantidad creciente de este mineral para que todo funcione. De pronto, aquello que durante años permaneció enterrado pasó a disputar protagonismo con la inteligencia artificial, los autos eléctricos y cualquier tendencia que prometa cambiar el planeta. Si la Cordillera pudiera cobrar regalías por cada vez que alguien la menciona como oportunidad histórica, probablemente necesitaría una calculadora nueva.
Fernández desplegó una batería de datos para sostener que San Juan no llegó a esta posición por casualidad, sino por décadas de políticas públicas orientadas a generar previsibilidad para las inversiones. En un país donde la palabra «previsibilidad» suele aparecer con la frecuencia de un eclipse solar, la provincia intenta vender justamente esa carta. El mensaje fue claro: mientras el cobre gana valor en el tablero global, San Juan busca ubicarse en la primera fila sin necesidad de empujar a nadie, convencida de que la mejor campaña de promoción sigue siendo mostrar proyectos concretos y cifras difíciles de discutir.
La historia tampoco termina en la minería. La apuesta oficial consiste en que las rutas, las líneas eléctricas y las inversiones no queden encerradas detrás de un yacimiento, sino que sirvan para fortalecer al turismo, la agroindustria y otras actividades económicas. Es una idea sencilla: si llega una oportunidad gigante, lo razonable es que golpee más de una puerta. Porque, al final del día, ningún productor de aceite de oliva ni de pasas de uva se va a enojar si el camino para exportar sus productos también mejora gracias al impulso de una industria que decidió mirar hacia la cordillera con expectativas de largo plazo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, participó del programa Empresas 360, emitido por Perfil en YouTube, donde expuso el presente de la minería provincial y destacó el liderazgo sanjuanino en la exploración de cobre. Durante la entrevista aseguró que el crecimiento del sector representa una oportunidad para generar infraestructura, empleo y nuevas posibilidades para otras actividades económicas.
Según indicó el funcionario, San Juan concentró en los últimos tres años el 54% de las inversiones destinadas a la exploración minera de Argentina y el 80% de las orientadas específicamente a la exploración de cobre. Atribuyó ese posicionamiento a políticas públicas sostenidas durante más de cuatro décadas, que brindaron previsibilidad y permitieron consolidar a la provincia como el principal destino de inversiones mineras del país.
El cobre, un recurso estratégico
Durante la entrevista, Fernández explicó que la creciente demanda mundial de cobre está impulsada por la transición energética y la digitalización, procesos que requieren grandes volúmenes de este metal para el transporte eficiente de energía y datos.
«El cobre es, como dice siempre nuestro gobernador Marcelo Orrego, un mineral claramente estratégico», afirmó el ministro, al tiempo que sostuvo que actualmente no existe otro material que combine la misma eficiencia y el mismo costo para esas funciones.

El potencial de la Cordillera
Fernández sostuvo que Argentina tiene una oportunidad histórica para incorporarse entre los grandes productores mundiales de cobre gracias al potencial de la Cordillera de los Andes. Recordó que Chile y Perú producen cerca del 40% del cobre que consume el mundo, mientras que Argentina permaneció durante años sin desarrollar plenamente ese recurso.
«Hoy nos encontramos con un tesoro fenomenal en nuestra cordillera de los Andes», expresó. Además, remarcó que seis de los diez principales proyectos de cobre del país están ubicados en San Juan, lo que, según consideró, permitirá un importante crecimiento de la producción nacional durante la próxima década.
«Estos proyectos pueden poner a Argentina dentro de diez años entre los cinco principales productores de cobre y claramente ese liderazgo argentino va a estar conducido por San Juan», sostuvo.
Un impulso para toda la economía
El ministro aseguró que el desafío no se limita al desarrollo minero, sino que consiste en aprovechar esas inversiones para fortalecer otros sectores productivos. «Nosotros concebimos la minería como una llave que permite también multiplicar el desarrollo de otras actividades», afirmó al explicar que las obras de infraestructura, como rutas y redes eléctricas, también benefician al turismo, la agroindustria y otras actividades económicas.
Fernández recordó además que San Juan es el principal productor de aceite de oliva de Argentina y de Sudamérica, lidera la producción nacional de pasas de uva y concentra el 37% de la potencia instalada de generación de energía solar del país.
En ese contexto, señaló que el crecimiento de la minería también puede abrir nuevos mercados para esos sectores. Como ejemplo mencionó la relación con Canadá, principal inversor extranjero en la minería sanjuanina, y consideró que ese vínculo puede contribuir a ampliar las exportaciones de otros productos de la economía provincial.
El ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, destacó en un programa nacional el liderazgo de la provincia en la exploración de cobre y las inversiones mineras. Durante la entrevista afirmó que San Juan concentra la mayor parte de las inversiones del sector en Argentina y sostuvo que ese crecimiento puede impulsar infraestructura, empleo y el desarrollo de otras actividades productivas.
Hay provincias que presentan sus atractivos con un folleto turístico. San Juan, en cambio, decidió sacar a relucir una montaña llena de cobre y un gráfico de inversiones que hace levantar más cejas que una promoción bancaria. Mientras algunos territorios siguen debatiendo cómo llamar la atención de los inversores, la provincia apareció en un programa nacional con estadísticas bajo el brazo y la tranquilidad de quien llega a una reunión sabiendo que tiene los números a favor. Porque nada transmite más confianza que decir «54%» y «80%» sin necesidad de usar efectos especiales.
En ese escenario, el cobre dejó de ser un simple metal para convertirse casi en una celebridad de la transición energética. Resulta que el mundo necesita electricidad, redes, tecnología y una cantidad creciente de este mineral para que todo funcione. De pronto, aquello que durante años permaneció enterrado pasó a disputar protagonismo con la inteligencia artificial, los autos eléctricos y cualquier tendencia que prometa cambiar el planeta. Si la Cordillera pudiera cobrar regalías por cada vez que alguien la menciona como oportunidad histórica, probablemente necesitaría una calculadora nueva.
Fernández desplegó una batería de datos para sostener que San Juan no llegó a esta posición por casualidad, sino por décadas de políticas públicas orientadas a generar previsibilidad para las inversiones. En un país donde la palabra «previsibilidad» suele aparecer con la frecuencia de un eclipse solar, la provincia intenta vender justamente esa carta. El mensaje fue claro: mientras el cobre gana valor en el tablero global, San Juan busca ubicarse en la primera fila sin necesidad de empujar a nadie, convencida de que la mejor campaña de promoción sigue siendo mostrar proyectos concretos y cifras difíciles de discutir.
La historia tampoco termina en la minería. La apuesta oficial consiste en que las rutas, las líneas eléctricas y las inversiones no queden encerradas detrás de un yacimiento, sino que sirvan para fortalecer al turismo, la agroindustria y otras actividades económicas. Es una idea sencilla: si llega una oportunidad gigante, lo razonable es que golpee más de una puerta. Porque, al final del día, ningún productor de aceite de oliva ni de pasas de uva se va a enojar si el camino para exportar sus productos también mejora gracias al impulso de una industria que decidió mirar hacia la cordillera con expectativas de largo plazo.