Un cambio de fuerte impacto comenzó a concretarse en las Sierras de Chávez y Elizondo, en Valle Fértil, donde la energía eléctrica por red está llegando por primera vez a 16 puestos rurales distribuidos en una zona caracterizada por su geografía serrana y las grandes distancias entre viviendas.
La obra ya permitió que la mitad de las familias alcanzadas por el proyecto cuenten con suministro eléctrico, una incorporación que modifica de manera directa las condiciones de vida, las actividades productivas y las posibilidades educativas de quienes habitan el sector.
Una obra compleja entre sierras y quebradas
La ejecución del proyecto requiere un importante despliegue técnico y logístico debido a las características del terreno. La geografía accidentada y la dispersión de los puestos obligaron a adaptar cada tramo de la infraestructura a las condiciones del suelo y del recorrido.
La red parte de la línea troncal que conecta la localidad de Villa San Agustín con las escuelas albergue Hernando de Magallanes y Marcos Gómez Narváez.
Desde ese eje principal se construyen cinco ramales de distribución destinados a llegar hasta los hogares ubicados en diferentes sectores de las Sierras de Chávez y Elizondo.
En total, el proyecto contempla más de nueve kilómetros de líneas de media y baja tensión, además de la instalación de transformadores y la construcción de puestos de medición individuales para garantizar una conexión segura en cada vivienda.
Cómo cambia la vida cotidiana con la llegada de la electricidad
La disponibilidad de energía eléctrica continua permite incorporar equipamiento que hasta ahora encontraba fuertes limitaciones de uso en la zona. Entre los principales cambios aparece la posibilidad de utilizar heladeras y freezers para la conservación de alimentos, además de lavarropas que reducen el esfuerzo requerido para distintas tareas domésticas.
La infraestructura también genera nuevas posibilidades para la actividad productiva. Los puesteros pueden comenzar a utilizar herramientas eléctricas destinadas a trabajos de construcción, mantenimiento y mejora de las instalaciones.
En materia educativa, la llegada de la electricidad brinda a niños y jóvenes mejores condiciones para estudiar durante la tarde y la noche y utilizar dispositivos educativos.
La red también abre la puerta a la fibra óptica
La infraestructura eléctrica tendrá además un impacto potencial sobre la conectividad de la zona. Está previsto que San Juan Innova pueda extender el servicio de internet mediante fibra óptica utilizando el mismo tendido.
De esta manera, la obra no sólo incorpora un servicio básico por primera vez para los puestos rurales alcanzados, sino que también crea condiciones para ampliar las oportunidades de comunicación, educación y acceso a herramientas digitales en uno de los sectores serranos de Valle Fértil.
Un total de 16 puestos rurales de las Sierras de Chávez y Elizondo, en Valle Fértil, comenzará a contar por primera vez con energía eléctrica por red. La obra ya alcanzó a la mitad de las familias e incluye más de nueve kilómetros de líneas, transformadores y conexiones individuales, con impacto directo en la vida cotidiana, la producción, la educación y la futura conectividad.
Durante años, en las Sierras de Chávez y Elizondo la electricidad fue más una promesa del mundo moderno que una presencia cotidiana. Ahora, en pleno Valle Fértil, los postes comenzaron a avanzar entre huellas, quebradas y distancias que probablemente hicieron reconsiderar más de una vez la definición administrativa de “obra sencilla”. La red llegará por primera vez a 16 puestos rurales y ya alcanzó a la mitad de las familias, una noticia que en estos parajes no significa simplemente encender una lámpara: significa modificar de raíz la forma de vivir.
El desafío técnico tuvo poco de trámite de escritorio. Para llevar electricidad hasta hogares dispersos entre las sierras fue necesario desplegar más de nueve kilómetros de líneas de media y baja tensión, sumar transformadores y construir puestos de medición individuales. Todo mientras la geografía recordaba, con bastante insistencia, que las montañas no fueron diseñadas pensando en la comodidad de los tendidos eléctricos.
La llegada de potencia constante empieza a cambiar escenas domésticas y productivas que en las ciudades parecen obvias. Heladeras y freezers podrán conservar alimentos, los lavarropas reducirán parte del esfuerzo cotidiano y las herramientas eléctricas abrirán nuevas posibilidades para construir, mantener y mejorar los puestos. Algo tan elemental como enchufar un artefacto deja de ser una acción automática para convertirse en un pequeño cambio histórico.
La transformación también alcanza a niños y jóvenes, que podrán estudiar con mejores condiciones después de la caída del sol y utilizar dispositivos educativos. Y la infraestructura podría tener una segunda vida tecnológica: sobre el mismo tendido, San Juan Innova proyecta extender fibra óptica. Después de décadas de aislamiento, las sierras no solamente comienzan a recibir electricidad; también preparan el terreno para conectarse, literalmente, con el resto del mundo.