El personal de maestranza y los porteros escolares autoconvocados de San Juan llevaron adelante un paro de 48 horas, con concentración y asambleas frente al Centro Cívico, en reclamo de mejoras salariales, laborales y administrativas.
La medida de fuerza se produjo en un contexto de descontento generalizado por las condiciones de trabajo y los ingresos del sector. Según denunciaron los trabajadores, sus salarios netos promedian los $650.000, una cifra que se ubica por debajo de la canasta básica total.
Reclamos salariales y recategorización
Entre las principales demandas, los porteros y trabajadores de maestranza exigieron una recomposición salarial urgente y plantearon que los incrementos sean incorporados al sueldo básico, de modo que tengan impacto en la antigüedad y en los aportes jubilatorios.
También reclamaron una actualización de categorías y solicitaron pasar de la categoría 12 a la 22. De acuerdo con lo expresado durante la protesta, llevan entre cinco y seis años sin recibir las actualizaciones automáticas que, según sostienen, corresponden por ley cada dos años.
Licencias, estabilidad laboral y condiciones de trabajo
Otro de los puntos centrales del conflicto fue la restitución de licencias médicas por patologías propias, permisos destinados al cuidado de familiares directos y días particulares, beneficios cuya quita reciente motivó parte del reclamo.
Los trabajadores también exigieron el pase a planta permanente para quienes cumplen tareas bajo modalidades de contratación precarias, con el objetivo de acceder a una mayor estabilidad laboral.
A estos pedidos se sumaron las denuncias por la sobrecarga de tareas generada por la falta de personal en los establecimientos escolares y el reclamo por la exclusión del beneficio del Boleto Educativo Gratuito.
<p><strong>Porteros y personal de maestranza escolar autoconvocados</strong> realizaron una marcha y asambleas frente al Centro Cívico de San Juan, en el marco de un paro de 48 horas. Reclaman mejoras salariales, recategorización, restitución de licencias, pase a planta permanente y mejores condiciones laborales. Educación informó que las clases continúan con normalidad.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En San Juan, los porteros escolares resolvieron hacer algo verdaderamente extremo para los estándares de la administración pública: pedir que el salario alcance para vivir y que las categorías laborales avancen antes de convertirse en patrimonio arqueológico. Frente al Centro Cívico, escobillones, llaves y paciencia acumulada durante años se presentaron a rendir examen ante un sistema que, según denuncian, pretende mantener establecimientos en condiciones impecables con sueldos que ya vienen llegando exhaustos a mitad de mes.
El reclamo tiene una lógica casi escandalosa por su sencillez: si una persona limpia, mantiene, abre, cierra, resuelve urgencias y sostiene parte del funcionamiento cotidiano de una escuela, quizá corresponda que cobre algo más que un aplauso administrativo impreso en papel membretado. Los trabajadores aseguran que perciben en promedio $650.000 netos, una cifra que, frente a la canasta básica total, participa de la carrera económica con la elegancia de alguien que llegó a la largada cuando los precios ya habían cruzado la meta.
También reclaman una recategorización: pasar de la categoría 12 a la 22 después de entre cinco y seis años sin actualizaciones automáticas. La categoría 12, por lo visto, se ha vuelto más permanente que algunas designaciones laborales: quedó allí, firme, inmutable, contemplando el paso del tiempo como una estatua burocrática a la que nadie encuentra el formulario correcto para moverla.
La protesta incorpora además la restitución de licencias médicas y permisos para cuidar familiares directos, porque la realidad insiste en el absurdo capricho de que los trabajadores pueden enfermarse o tener personas a cargo. A eso se suman el pedido de pase a planta permanente, la sobrecarga por falta de personal y la exclusión del Boleto Educativo Gratuito: una combinación tan completa que parece diseñada por un comité especializado en acumular motivos para una asamblea.
Mientras el personal lleva adelante el paro durante 48 horas, las autoridades educativas confirmaron que las clases se dictan con normalidad y que los edificios permanecen abiertos. Algunas instituciones, como la Escuela Normal de Jáchal, debieron activar planes de contingencia ante la falta de personal de limpieza. Es decir: el sistema funciona, pero con ese particular concepto de normalidad en el que todo continúa abierto mientras quienes lo sostienen permanecen en la vereda reclamando que alguien, alguna vez, los vea.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El personal de maestranza y los porteros escolares autoconvocados de San Juan llevaron adelante un paro de 48 horas, con concentración y asambleas frente al Centro Cívico, en reclamo de mejoras salariales, laborales y administrativas.
La medida de fuerza se produjo en un contexto de descontento generalizado por las condiciones de trabajo y los ingresos del sector. Según denunciaron los trabajadores, sus salarios netos promedian los $650.000, una cifra que se ubica por debajo de la canasta básica total.
Reclamos salariales y recategorización
Entre las principales demandas, los porteros y trabajadores de maestranza exigieron una recomposición salarial urgente y plantearon que los incrementos sean incorporados al sueldo básico, de modo que tengan impacto en la antigüedad y en los aportes jubilatorios.
También reclamaron una actualización de categorías y solicitaron pasar de la categoría 12 a la 22. De acuerdo con lo expresado durante la protesta, llevan entre cinco y seis años sin recibir las actualizaciones automáticas que, según sostienen, corresponden por ley cada dos años.
Licencias, estabilidad laboral y condiciones de trabajo
Otro de los puntos centrales del conflicto fue la restitución de licencias médicas por patologías propias, permisos destinados al cuidado de familiares directos y días particulares, beneficios cuya quita reciente motivó parte del reclamo.
Los trabajadores también exigieron el pase a planta permanente para quienes cumplen tareas bajo modalidades de contratación precarias, con el objetivo de acceder a una mayor estabilidad laboral.
A estos pedidos se sumaron las denuncias por la sobrecarga de tareas generada por la falta de personal en los establecimientos escolares y el reclamo por la exclusión del beneficio del Boleto Educativo Gratuito.
En San Juan, los porteros escolares resolvieron hacer algo verdaderamente extremo para los estándares de la administración pública: pedir que el salario alcance para vivir y que las categorías laborales avancen antes de convertirse en patrimonio arqueológico. Frente al Centro Cívico, escobillones, llaves y paciencia acumulada durante años se presentaron a rendir examen ante un sistema que, según denuncian, pretende mantener establecimientos en condiciones impecables con sueldos que ya vienen llegando exhaustos a mitad de mes.
El reclamo tiene una lógica casi escandalosa por su sencillez: si una persona limpia, mantiene, abre, cierra, resuelve urgencias y sostiene parte del funcionamiento cotidiano de una escuela, quizá corresponda que cobre algo más que un aplauso administrativo impreso en papel membretado. Los trabajadores aseguran que perciben en promedio $650.000 netos, una cifra que, frente a la canasta básica total, participa de la carrera económica con la elegancia de alguien que llegó a la largada cuando los precios ya habían cruzado la meta.
También reclaman una recategorización: pasar de la categoría 12 a la 22 después de entre cinco y seis años sin actualizaciones automáticas. La categoría 12, por lo visto, se ha vuelto más permanente que algunas designaciones laborales: quedó allí, firme, inmutable, contemplando el paso del tiempo como una estatua burocrática a la que nadie encuentra el formulario correcto para moverla.
La protesta incorpora además la restitución de licencias médicas y permisos para cuidar familiares directos, porque la realidad insiste en el absurdo capricho de que los trabajadores pueden enfermarse o tener personas a cargo. A eso se suman el pedido de pase a planta permanente, la sobrecarga por falta de personal y la exclusión del Boleto Educativo Gratuito: una combinación tan completa que parece diseñada por un comité especializado en acumular motivos para una asamblea.
Mientras el personal lleva adelante el paro durante 48 horas, las autoridades educativas confirmaron que las clases se dictan con normalidad y que los edificios permanecen abiertos. Algunas instituciones, como la Escuela Normal de Jáchal, debieron activar planes de contingencia ante la falta de personal de limpieza. Es decir: el sistema funciona, pero con ese particular concepto de normalidad en el que todo continúa abierto mientras quienes lo sostienen permanecen en la vereda reclamando que alguien, alguna vez, los vea.