Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubicó al peronismo apenas por encima de La Libertad Avanza en intención de voto para las elecciones presidenciales de 2027.
Según el relevamiento, el peronismo alcanzó el 25% de las preferencias, mientras que La Libertad Avanza obtuvo el 24%.
El estudio también reflejó un elevado nivel de indefinición, ya que el 22% de los consultados respondió que todavía no sabe a quién votaría.
El trabajo de campo se realizó entre el 3 y el 8 de julio sobre una muestra de 1.000 casos en todo el país, con un margen de error de +/- 3,15%.
Paridad entre el peronismo y La Libertad Avanza
Detrás de las dos principales fuerzas aparecieron el Frente de Izquierda y el PRO, ambos con el 4% de intención de voto.
Provincias Unidas y la categoría “Otro” obtuvieron el 3% cada una, mientras que la Unión Cívica Radical alcanzó el 2%.
Además del 22% de indecisos, un 5% prefirió no responder, el 4% anticipó que votaría en blanco y el 3% manifestó que no concurriría a las urnas.
Los resultados muestran un escenario abierto, con una diferencia mínima entre las dos fuerzas más elegidas y una proporción significativa de votantes sin definición.
La imagen de los dirigentes
En el apartado correspondiente a la valoración de las figuras políticas, Patricia Bullrich encabezó el ranking de imagen positiva con el 36%.
Axel Kicillof obtuvo el 34%, mientras que Javier Milei y Myriam Bregman registraron un 33% cada uno.
Sin embargo, el informe indicó que los 24 dirigentes incluidos en la medición presentaron balances de imagen negativos.
El respaldo a las principales fuerzas políticas también estuvo relacionado con la evaluación de la gestión nacional.
Entre quienes aprobaron al Gobierno, el 65% afirmó que votaría por La Libertad Avanza. En cambio, entre quienes desaprobaron la administración nacional, el 39% se inclinó por el peronismo.
Los perfiles de los votantes y las principales preocupaciones
La Libertad Avanza obtuvo sus mejores resultados entre los hombres, los sectores socioeconómicos altos y medios altos y las personas de entre 44 y 59 años.
El peronismo registró sus niveles más elevados de apoyo entre las mujeres, los sectores de menores ingresos y los mayores de 60 años.
Respecto del clima político y social, el 30% de los consultados se mostró satisfecho con la marcha general del país.
La aprobación de la gestión nacional llegó al 34%, mientras que la desaprobación alcanzó el 62%.
La falta de trabajo y la corrupción encabezaron las preocupaciones de los argentinos, con el 38% de las menciones cada una.
Los bajos salarios fueron señalados por el 35% de los encuestados y la pobreza por el 27%.
En relación con la evolución del país, el 56% consideró que la situación empeoró durante el último año, frente a un 20% que opinó que mejoró.
De cara al futuro, el 27% manifestó confianza en que el escenario económico y social será mejor.
Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubicó al peronismo con 25% de intención de voto para las presidenciales de 2027, apenas por encima de La Libertad Avanza, que obtuvo 24%. El sondeo también registró un 22% de indecisos, una desaprobación del Gobierno del 62% y preocupación por el empleo, la corrupción y los salarios.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La carrera presidencial de 2027 comenzó con dos fuerzas separadas por un punto y una multitud de indecisos observando desde la tribuna, probablemente esperando que alguien les explique por qué ya deben pensar en una elección que todavía queda a una distancia suficiente como para cambiar de candidatos, alianzas, discursos y posiblemente de sistema solar. El peronismo aparece con 25%, La Libertad Avanza con 24% y el 22% todavía no sabe a quién votar, una categoría que, de presentarse con boleta propia, estaría disputando seriamente el segundo puesto.
El relevamiento de la Universidad de San Andrés dibuja un escenario de paridad extrema, aunque con más interrogantes que certezas. Detrás aparecen el Frente de Izquierda y el PRO, ambos con 4%, seguidos por Provincias Unidas, la opción “Otro” y la UCR. El menú electoral ofrece así varias alternativas, pero una parte considerable del electorado parece haber elegido por ahora la saludable política de no comprometerse hasta que el espectáculo muestre, al menos, el tráiler oficial.
En imagen positiva, Patricia Bullrich quedó primera con 36%, seguida por Axel Kicillof, Javier Milei y Myriam Bregman. Sin embargo, los 24 dirigentes evaluados terminaron con balances negativos, una hazaña democrática de pluralismo absoluto: oficialistas y opositores lograron ponerse de acuerdo en algo, aunque fuera en generar más rechazo que entusiasmo.
La economía tampoco colaboró con el clima general. La mayoría consideró que el país empeoró durante el último año, mientras la falta de trabajo, la corrupción y los bajos salarios encabezaron las preocupaciones. El escenario hacia 2027, por ahora, se parece menos a una carrera electoral y más a una sala de espera: dos fuerzas empatadas, dirigentes con números adversos y millones de votantes mirando la puerta para ver si aparece una opción que no les exija votar con resignación, bronca o una calculadora de daños.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubicó al peronismo apenas por encima de La Libertad Avanza en intención de voto para las elecciones presidenciales de 2027.
Según el relevamiento, el peronismo alcanzó el 25% de las preferencias, mientras que La Libertad Avanza obtuvo el 24%.
El estudio también reflejó un elevado nivel de indefinición, ya que el 22% de los consultados respondió que todavía no sabe a quién votaría.
El trabajo de campo se realizó entre el 3 y el 8 de julio sobre una muestra de 1.000 casos en todo el país, con un margen de error de +/- 3,15%.
Paridad entre el peronismo y La Libertad Avanza
Detrás de las dos principales fuerzas aparecieron el Frente de Izquierda y el PRO, ambos con el 4% de intención de voto.
Provincias Unidas y la categoría “Otro” obtuvieron el 3% cada una, mientras que la Unión Cívica Radical alcanzó el 2%.
Además del 22% de indecisos, un 5% prefirió no responder, el 4% anticipó que votaría en blanco y el 3% manifestó que no concurriría a las urnas.
Los resultados muestran un escenario abierto, con una diferencia mínima entre las dos fuerzas más elegidas y una proporción significativa de votantes sin definición.
La imagen de los dirigentes
En el apartado correspondiente a la valoración de las figuras políticas, Patricia Bullrich encabezó el ranking de imagen positiva con el 36%.
Axel Kicillof obtuvo el 34%, mientras que Javier Milei y Myriam Bregman registraron un 33% cada uno.
Sin embargo, el informe indicó que los 24 dirigentes incluidos en la medición presentaron balances de imagen negativos.
El respaldo a las principales fuerzas políticas también estuvo relacionado con la evaluación de la gestión nacional.
Entre quienes aprobaron al Gobierno, el 65% afirmó que votaría por La Libertad Avanza. En cambio, entre quienes desaprobaron la administración nacional, el 39% se inclinó por el peronismo.
Los perfiles de los votantes y las principales preocupaciones
La Libertad Avanza obtuvo sus mejores resultados entre los hombres, los sectores socioeconómicos altos y medios altos y las personas de entre 44 y 59 años.
El peronismo registró sus niveles más elevados de apoyo entre las mujeres, los sectores de menores ingresos y los mayores de 60 años.
Respecto del clima político y social, el 30% de los consultados se mostró satisfecho con la marcha general del país.
La aprobación de la gestión nacional llegó al 34%, mientras que la desaprobación alcanzó el 62%.
La falta de trabajo y la corrupción encabezaron las preocupaciones de los argentinos, con el 38% de las menciones cada una.
Los bajos salarios fueron señalados por el 35% de los encuestados y la pobreza por el 27%.
En relación con la evolución del país, el 56% consideró que la situación empeoró durante el último año, frente a un 20% que opinó que mejoró.
De cara al futuro, el 27% manifestó confianza en que el escenario económico y social será mejor.
Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubicó al peronismo con 25% de intención de voto para las presidenciales de 2027, apenas por encima de La Libertad Avanza, que obtuvo 24%. El sondeo también registró un 22% de indecisos, una desaprobación del Gobierno del 62% y preocupación por el empleo, la corrupción y los salarios.
La carrera presidencial de 2027 comenzó con dos fuerzas separadas por un punto y una multitud de indecisos observando desde la tribuna, probablemente esperando que alguien les explique por qué ya deben pensar en una elección que todavía queda a una distancia suficiente como para cambiar de candidatos, alianzas, discursos y posiblemente de sistema solar. El peronismo aparece con 25%, La Libertad Avanza con 24% y el 22% todavía no sabe a quién votar, una categoría que, de presentarse con boleta propia, estaría disputando seriamente el segundo puesto.
El relevamiento de la Universidad de San Andrés dibuja un escenario de paridad extrema, aunque con más interrogantes que certezas. Detrás aparecen el Frente de Izquierda y el PRO, ambos con 4%, seguidos por Provincias Unidas, la opción “Otro” y la UCR. El menú electoral ofrece así varias alternativas, pero una parte considerable del electorado parece haber elegido por ahora la saludable política de no comprometerse hasta que el espectáculo muestre, al menos, el tráiler oficial.
En imagen positiva, Patricia Bullrich quedó primera con 36%, seguida por Axel Kicillof, Javier Milei y Myriam Bregman. Sin embargo, los 24 dirigentes evaluados terminaron con balances negativos, una hazaña democrática de pluralismo absoluto: oficialistas y opositores lograron ponerse de acuerdo en algo, aunque fuera en generar más rechazo que entusiasmo.
La economía tampoco colaboró con el clima general. La mayoría consideró que el país empeoró durante el último año, mientras la falta de trabajo, la corrupción y los bajos salarios encabezaron las preocupaciones. El escenario hacia 2027, por ahora, se parece menos a una carrera electoral y más a una sala de espera: dos fuerzas empatadas, dirigentes con números adversos y millones de votantes mirando la puerta para ver si aparece una opción que no les exija votar con resignación, bronca o una calculadora de daños.