San Juan recibe entre 20.000 y 25.000 toneladas de residuos por mes y el porcentaje de materiales recuperados para reciclaje alcanzó un pico del 14% en la planta del Parque de Tecnologías Ambientales (PTA), según informó el director de Economía Circular, Sergio Cigana. Si se toma como referencia el mayor volumen mensual que ingresa al complejo, ese porcentaje representa aproximadamente 3.500 toneladas de materiales que pueden volver al circuito productivo.
El funcionario explicó que el sistema logró mejorar de manera sostenida sus niveles de recuperación, aunque advirtió que el crecimiento depende, en gran medida, de la forma en que los residuos llegan desde los hogares. Cuanto mejor clasificados ingresen los materiales, mayores serán las posibilidades de recuperarlos y reutilizarlos.
«Cuando iniciamos la gestión, a finales de 2023, la recuperación en planta era de entre el 2% y el 3%. Hoy estamos trabajando con valores del 10% al 12% y hemos registrado picos del 14%», señaló Cigana.
La separación en origen, el principal desafío
Más allá del trabajo que realiza el PTA, el director de Economía Circular remarcó que el principal límite del sistema está en la separación domiciliaria. Según explicó, clasificar correctamente los residuos antes de desecharlos permite aumentar el porcentaje de recuperación y reducir el volumen que termina en disposición final.
«El problema más complejo es la forma en que los residuos ingresan al sistema. Culturalmente todavía debemos mejorar la separación entre materiales secos y húmedos desde cada vivienda», sostuvo.
En ese marco, destacó el programa Separar Suma, desarrollado junto con los municipios para fortalecer la separación en origen. La iniciativa apunta a que cartón, papel, plásticos, metales y vidrio no lleguen mezclados con residuos húmedos u orgánicos, ya que esa combinación dificulta su recuperación.
«Mientras mejor clasificado llegue el material, mayor será el porcentaje de recuperación y reutilización que podremos alcanzar. Ya no vemos al residuo como basura, sino como una oportunidad de reutilización y de economía circular», indicó.
Qué materiales se recuperan
En la planta, los materiales reciclables son separados mediante cintas de clasificación. Aquellos que pueden reutilizarse regresan al circuito productivo a través de distintos procesos industriales, mientras que los residuos que no pueden recuperarse son enviados a disposición final.
Cigana explicó que el cartón recuperado permite fabricar nuevos productos sin utilizar la misma cantidad de celulosa virgen. Los metales vuelven a emplearse en procesos industriales y los plásticos pueden transformarse en nuevas botellas, muebles plásticos, baterías o recubrimientos para cables.
En cuanto a los residuos orgánicos, precisó que cuando llegan correctamente separados son derivados al área de compostaje. «Ese material se transforma en compost, un mejorador de suelos que luego puede utilizarse en la actividad agroindustrial», explicó.
El costo de impulsar la economía circular
El funcionario señaló que la economía circular todavía requiere inversiones superiores a las de los modelos tradicionales debido a la tecnología necesaria para el tratamiento de residuos. Sin embargo, consideró que una mayor recuperación de materiales permitirá mejorar la eficiencia del sistema y acercarlo al equilibrio económico.
«La economía circular aún demanda inversiones superiores a las de la economía lineal, pero a medida que aumente la recuperación será posible acercarse al equilibrio de costos», expresó.
Finalmente, aseguró que el nivel de recuperación alcanzado ya permite cubrir parte de los gastos operativos del complejo ambiental y sostuvo que ese beneficio puede incrementarse con una mayor participación de la comunidad en la separación domiciliaria.
«Cuanto mayor sea la separación en origen y la recuperación de materiales, mayor será también el beneficio económico y ambiental para toda la provincia», concluyó.
San Juan recibe entre 20.000 y 25.000 toneladas de residuos por mes y logró elevar el porcentaje de materiales recuperados para reciclaje hasta un pico del 14% en el Parque de Tecnologías Ambientales. Desde el Gobierno provincial destacaron que el crecimiento del sistema depende, principalmente, de la separación de residuos que realizan los hogares.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hasta 3.500 toneladas de residuos por mes pueden volver al circuito productivo. El resto sigue viaje con destino conocido. La diferencia, muchas veces, empieza en una bolsa de basura armada con el mismo entusiasmo que una valija cinco minutos antes de salir.
La planta puede separar cartón, plástico, vidrio, metales y hasta transformar restos orgánicos en compost. Pero cuando todo llega mezclado, el trabajo se parece al de buscar una llave en una pileta llena de dulce de leche. La tecnología ayuda; los milagros todavía no figuran en el presupuesto.
Los números muestran un avance. A fines de 2023 la recuperación oscilaba entre el 2% y el 3%. Hoy se mueve entre el 10% y el 12%, con picos del 14%, un nivel que, según las autoridades, se ubica dentro de los parámetros internacionales. No es poca cosa para un sistema que todavía intenta cambiar hábitos mucho más viejos que cualquier maquinaria.
La economía circular también tiene su propia paradoja. Requiere inversiones importantes para demostrar que tirar menos puede valer más. Mientras tanto, cada botella que llega limpia y separada evita convertirse en un problema y vuelve a ser materia prima. Cada botella que llega mezclada obliga a trabajar el doble para recuperar la mitad.
El desafío, entonces, no empieza cuando los residuos cruzan la tranquera del Parque de Tecnologías Ambientales. Empieza bastante antes, en la cocina de cada casa, donde una bolsa decide si será basura o recurso. El país donde una cáscara de banana puede arruinarle la segunda vida a una botella de plástico.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
San Juan recibe entre 20.000 y 25.000 toneladas de residuos por mes y el porcentaje de materiales recuperados para reciclaje alcanzó un pico del 14% en la planta del Parque de Tecnologías Ambientales (PTA), según informó el director de Economía Circular, Sergio Cigana. Si se toma como referencia el mayor volumen mensual que ingresa al complejo, ese porcentaje representa aproximadamente 3.500 toneladas de materiales que pueden volver al circuito productivo.
El funcionario explicó que el sistema logró mejorar de manera sostenida sus niveles de recuperación, aunque advirtió que el crecimiento depende, en gran medida, de la forma en que los residuos llegan desde los hogares. Cuanto mejor clasificados ingresen los materiales, mayores serán las posibilidades de recuperarlos y reutilizarlos.
«Cuando iniciamos la gestión, a finales de 2023, la recuperación en planta era de entre el 2% y el 3%. Hoy estamos trabajando con valores del 10% al 12% y hemos registrado picos del 14%», señaló Cigana.
La separación en origen, el principal desafío
Más allá del trabajo que realiza el PTA, el director de Economía Circular remarcó que el principal límite del sistema está en la separación domiciliaria. Según explicó, clasificar correctamente los residuos antes de desecharlos permite aumentar el porcentaje de recuperación y reducir el volumen que termina en disposición final.
«El problema más complejo es la forma en que los residuos ingresan al sistema. Culturalmente todavía debemos mejorar la separación entre materiales secos y húmedos desde cada vivienda», sostuvo.
En ese marco, destacó el programa Separar Suma, desarrollado junto con los municipios para fortalecer la separación en origen. La iniciativa apunta a que cartón, papel, plásticos, metales y vidrio no lleguen mezclados con residuos húmedos u orgánicos, ya que esa combinación dificulta su recuperación.
«Mientras mejor clasificado llegue el material, mayor será el porcentaje de recuperación y reutilización que podremos alcanzar. Ya no vemos al residuo como basura, sino como una oportunidad de reutilización y de economía circular», indicó.
Qué materiales se recuperan
En la planta, los materiales reciclables son separados mediante cintas de clasificación. Aquellos que pueden reutilizarse regresan al circuito productivo a través de distintos procesos industriales, mientras que los residuos que no pueden recuperarse son enviados a disposición final.
Cigana explicó que el cartón recuperado permite fabricar nuevos productos sin utilizar la misma cantidad de celulosa virgen. Los metales vuelven a emplearse en procesos industriales y los plásticos pueden transformarse en nuevas botellas, muebles plásticos, baterías o recubrimientos para cables.
En cuanto a los residuos orgánicos, precisó que cuando llegan correctamente separados son derivados al área de compostaje. «Ese material se transforma en compost, un mejorador de suelos que luego puede utilizarse en la actividad agroindustrial», explicó.
El costo de impulsar la economía circular
El funcionario señaló que la economía circular todavía requiere inversiones superiores a las de los modelos tradicionales debido a la tecnología necesaria para el tratamiento de residuos. Sin embargo, consideró que una mayor recuperación de materiales permitirá mejorar la eficiencia del sistema y acercarlo al equilibrio económico.
«La economía circular aún demanda inversiones superiores a las de la economía lineal, pero a medida que aumente la recuperación será posible acercarse al equilibrio de costos», expresó.
Finalmente, aseguró que el nivel de recuperación alcanzado ya permite cubrir parte de los gastos operativos del complejo ambiental y sostuvo que ese beneficio puede incrementarse con una mayor participación de la comunidad en la separación domiciliaria.
«Cuanto mayor sea la separación en origen y la recuperación de materiales, mayor será también el beneficio económico y ambiental para toda la provincia», concluyó.
San Juan recibe entre 20.000 y 25.000 toneladas de residuos por mes y logró elevar el porcentaje de materiales recuperados para reciclaje hasta un pico del 14% en el Parque de Tecnologías Ambientales. Desde el Gobierno provincial destacaron que el crecimiento del sistema depende, principalmente, de la separación de residuos que realizan los hogares.
Hasta 3.500 toneladas de residuos por mes pueden volver al circuito productivo. El resto sigue viaje con destino conocido. La diferencia, muchas veces, empieza en una bolsa de basura armada con el mismo entusiasmo que una valija cinco minutos antes de salir.
La planta puede separar cartón, plástico, vidrio, metales y hasta transformar restos orgánicos en compost. Pero cuando todo llega mezclado, el trabajo se parece al de buscar una llave en una pileta llena de dulce de leche. La tecnología ayuda; los milagros todavía no figuran en el presupuesto.
Los números muestran un avance. A fines de 2023 la recuperación oscilaba entre el 2% y el 3%. Hoy se mueve entre el 10% y el 12%, con picos del 14%, un nivel que, según las autoridades, se ubica dentro de los parámetros internacionales. No es poca cosa para un sistema que todavía intenta cambiar hábitos mucho más viejos que cualquier maquinaria.
La economía circular también tiene su propia paradoja. Requiere inversiones importantes para demostrar que tirar menos puede valer más. Mientras tanto, cada botella que llega limpia y separada evita convertirse en un problema y vuelve a ser materia prima. Cada botella que llega mezclada obliga a trabajar el doble para recuperar la mitad.
El desafío, entonces, no empieza cuando los residuos cruzan la tranquera del Parque de Tecnologías Ambientales. Empieza bastante antes, en la cocina de cada casa, donde una bolsa decide si será basura o recurso. El país donde una cáscara de banana puede arruinarle la segunda vida a una botella de plástico.