La minera australiana Challenger Gold Limited (ASX: CEL) informó que celebró acuerdos definitivos para emitir US$24 millones en obligaciones negociables convertibles, con la opción de ampliar la emisión por US$6,3 millones adicionales hasta un total bruto de US$30,3 millones. Los fondos se destinarán a financiar la primera fase del proyecto Hualilán, en el departamento de Ullum, a través de su subsidiaria Golden Mining S.A.
El dato central del anuncio es que Hualilán proyecta entrar en producción en 2029, un año antes de lo previsto en el estudio de prefactibilidad publicado en mayo, que fijaba el inicio para 2030. Según explicó Yohann Bouchard, CEO interino de Challenger, el adelanto responde al nuevo esquema definido durante 2026.
El cambio comenzó a consolidarse tras abandonar el procesamiento de mineral en Casposo. Luego de iniciar los envíos en febrero, suspenderlos temporalmente en junio y cancelarlos definitivamente en agosto, la compañía decidió avanzar con una planta propia en Hualilán. Con el financiamiento ahora asegurado, esa estrategia permitiría acelerar el desarrollo y anticipar doce meses la entrada en producción, en línea con lo que Sonia Delgado, directora ejecutiva de Golden Mining, había adelantado a DIARIO HUARPE.
La decisión de no seguir con el esquema de «tool mining» fue tal que hasta entregaron en comodato a Ullum el puente Bailey que habían adquirido para colocar sobre el río los pasos en el traslado del mineral a Casposo.
Un proyecto de dos etapas: así será el proceso
El estudio de prefactibilidad (PFS), presentado el 18 de mayo de 2026 y liderado por la consultora Ausenco, reveló que Hualilán no será una mina convencional, sino que operará con una estrategia de procesamiento flexible en dos etapas diseñada para maximizar la rentabilidad y reducir los riesgos operativos.
La primera etapa: lixiviación en pilas.
En el primer año, el proyecto iniciará operaciones mediante un circuito de lixiviación en pilas (heap leach) con capacidad para procesar 8 millones de toneladas anuales. Este método consiste en apilar el mineral triturado en grandes plataformas y regarlo con una solución que disuelve el oro. Es una tecnología destinada a procesar mineral de menor ley de forma económica y masiva.
La segunda etapa: planta de flotación.
A partir del tercer año, se incorporará una planta de flotación convencional de 1,5 millones de toneladas anuales para tratar el mineral de mayor ley. Este proceso permite recuperar metales de manera más eficiente, produciendo barras doré, una aleación de oro y plata, y un concentrado de zinc de alta pureza.
Esta combinación de dos circuitos —lixiviación en pilas para el mineral de baja ley y flotación para el de alta ley— le da a la operación una flexibilidad que permite enrutar el material según su valor y metalurgia. La planta de flotación fue diseñada para operar en modo bulk, para oro y plata, y secuencial, para oro, plata y zinc, con el objetivo de optimizar la recuperación de cada metal.
El impacto en San Juan: 900 empleos y US$287 millones en regalías
El PFS también proyectó un impacto significativo en la provincia. El documento estimó la creación de más de 900 puestos de trabajo directos durante la operación, con un fuerte compromiso de priorizar la contratación de residentes de San Juan.
En términos económicos, el estudio calculó exportaciones superiores a los US$2.700 millones, regalías provinciales por aproximadamente US$287 millones y más de US$542 millones en impuestos y derechos de exportación para el país.
El proyecto contempla una vida útil de 14,25 años, con una producción total de 1,84 millones de onzas equivalentes de oro. Se espera producir más de 105.000 onzas anuales en los primeros dos años, correspondientes a la fase de arranque, seguidas de 12 años con un promedio de 135.000 onzas anuales.
El capex inicial fue estimado en US$267 millones, incluyendo contingencias. De ese monto, US$203 millones corresponden a capital inicial y US$64 millones a costos mineros previos a la producción.
Las condiciones del financiamiento
Las obligaciones son convertibles en acciones ordinarias de Challenger a un precio de A$2,72 por acción —dólares australianos, la moneda de la Bolsa de Valores de Australia, donde cotiza la compañía—, lo que representa una prima del 30% sobre el precio promedio ponderado por volumen de los 20 días previos al 16 de septiembre.
El instrumento tiene un vencimiento a cinco años y devengará un cupón anual del 11%, compuesto por un 6,5% pagadero en efectivo y un 4,5% pagadero en efectivo o en acciones, a elección del inversor.
La emisión se completará en dos tramos. El primero, por US$15 millones, se espera para principios de octubre de 2026. El segundo, por US$9 millones, quedará en manos de Peter Marrone y Dolphin Real Assets Fund SPC Ltd., una filial de Eduardo Elsztain, sujeto a la aprobación de los accionistas en una asamblea general prevista para fines de noviembre.
Challenger Gold informó una emisión de obligaciones convertibles por US$24 millones, con opción de ampliarla a US$30,3 millones, para financiar la primera fase de Hualilán, en Ullum. La compañía prevé iniciar la producción en 2029, un año antes de lo estimado en el PFS de mayo. El proyecto contempla dos etapas de procesamiento y una vida útil de 14,25 años.
US$24 millones para que Hualilán llegue a producir en 2029, un año antes de lo previsto. La minera australiana Challenger Gold consiguió financiamiento y ahora el proyecto de Ullum pisa el acelerador, porque aparentemente hasta las minas tienen calendario y también pueden llegar tarde.
El cambio de planes llegó después de que la empresa dejara atrás el procesamiento en Casposo. Primero mandó mineral en febrero, frenó los envíos en junio y los canceló definitivamente en agosto; el puente Bailey terminó en comodato para Ullum y Hualilán decidió hacer su propio camino.
El nuevo esquema contempla una planta propia con dos etapas: primero, lixiviación en pilas para procesar hasta 8 millones de toneladas por año; después, una planta de flotación con capacidad para 1,5 millones de toneladas anuales. Es decir, la mina tendrá dos maneras de procesar el mineral, como quien lleva dos herramientas porque ya aprendió que una sola nunca alcanza cuando llega el momento de hacer la tarea.
El PFS proyecta más de 900 empleos directos durante la operación, exportaciones superiores a US$2.700 millones y unos US$287 millones en regalías para San Juan. También calcula una producción total de 1,84 millones de onzas equivalentes de oro durante una vida útil de 14,25 años.
Ahora el financiamiento tiene fechas, intereses y accionistas que deberán aprobar parte de la operación. Hualilán, mientras tanto, ya adelantó el calendario: 2029 en vez de 2030.