El proyecto aurífero Hualilán, ubicado en Ullum, San Juan, modificó su estrategia de desarrollo y decidió suspender el procesamiento de mineral en instalaciones de terceros para avanzar en la construcción de una planta propia.

La decisión de la empresa Challenger Gold implicaría demorar el reinicio de la producción hasta 2029, mientras se desarrollan los estudios técnicos, económicos y ambientales necesarios para avanzar con la nueva infraestructura.

El cambio supone dejar atrás, al menos por ahora, el esquema que había comenzado a implementarse este año, mediante el cual el mineral extraído en Hualilán era trasladado en camiones hasta la planta de Casposo, en Calingasta, para su procesamiento.

La compañía tomó la decisión a partir de la información técnica y operativa obtenida durante la fase inicial de procesamiento a través de terceros.

Una planta propia y producción desde 2029

La nueva estrategia contempla concentrar los esfuerzos en desarrollar una operación que incluya el procesamiento del mineral dentro del propio proyecto.

Las obras de la futura planta podrían comenzar entre fines de 2027 y comienzos de 2029, aunque los plazos definitivos estarán sujetos a los resultados de los estudios técnicos y económicos que se realizarán durante los próximos años.

En consecuencia, la producción no se retomaría antes de 2029. Hasta entonces, Hualilán continuará con las actividades actualmente en marcha y almacenará el mineral extraído mientras avanza en la definición de la nueva infraestructura.

La decisión se produjo pocos meses después de que Hualilán comenzara a procesar mineral en Casposo. En mayo se realizó la primera colada de oro bajo ese esquema, pero semanas después comenzó a modificarse el plan original.

En paralelo, Challenger Gold buscará redefinir su relación con Casposo. La intención es reemplazar el actual esquema de tratamiento de mineral por parte de terceros por un eventual acuerdo de compra de mineral, aunque los detalles de esa negociación todavía deben definirse.

Una inversión que podría superar los US$ 200 millones

La construcción de una planta propia modifica la escala económica del proyecto. Para avanzar, la compañía deberá realizar nuevos estudios, obtener permisos, desarrollar la ingeniería, conseguir financiamiento y actualizar la prefactibilidad de Hualilán.

En ese contexto, Challenger Gold no descartó analizar una eventual adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión que podría superar los US$ 200 millones.

Si el desembolso finalmente supera ese monto, la empresa podría evaluar su incorporación al régimen nacional, que contempla beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios para grandes proyectos a cambio de compromisos de inversión.

La compañía deberá actualizar los estudios de prefactibilidad, avanzar con la ingeniería y obtener las aprobaciones necesarias para adecuar el proyecto a la futura operación integrada.

Una nueva campaña de exploración

La nueva etapa estará acompañada por una campaña de exploración. Challenger Gold informó que ya inició un programa de aproximadamente 35.000 metros de perforación en el yacimiento.

Los resultados de las perforaciones serán incorporados progresivamente a los modelos geológicos y a las estimaciones de recursos y reservas.

Esta información será clave para definir las características de la futura planta y actualizar los estudios económicos que respaldarán la decisión de inversión.

El objetivo es obtener una mayor precisión sobre el potencial de Hualilán antes de comprometer los recursos necesarios para construir una infraestructura propia.

La decisión también marca, por ahora, el cierre del esquema de traslado de mineral hacia Casposo. Esa actividad había comenzado en febrero y fue suspendida a mediados de junio, cuando Challenger Gold había calificado la interrupción como temporal.

El freno afectó los contratos de transporte con empresas sanjuaninas y generó malestar entre algunos proveedores vinculados con la logística minera.

Posteriormente, la compañía había señalado que el transporte podía retomarse durante el cuarto trimestre de 2026. Sin embargo, la nueva estrategia modificó ese horizonte.

Hualilán apostará ahora a desarrollar su propia capacidad de procesamiento y postergar la producción mientras prepara una inversión de mayor magnitud, con la posibilidad de recurrir al RIGI como parte de su esquema de financiamiento.