La inflación en Estados Unidos alcanzó el 4,2% interanual en mayo, el nivel más alto desde abril de 2023, impulsada principalmente por el aumento de los costos energéticos en medio de la escalada del conflicto con Irán. A pesar del dato, el presidente Donald Trump sorprendió al afirmar que las cifras eran «excelentes» y que le «encanta la inflación».

Los datos difundidos por la Oficina de Estadísticas Laborales mostraron una aceleración respecto de abril, cuando el Índice de Precios al Consumidor se ubicó en el 3,8%. Se trata del tercer incremento mensual consecutivo y de una señal que volvió a encender alertas sobre la evolución de los precios en la principal economía del mundo.

El impacto de la energía en la suba de precios

Según los informes oficiales, el principal motor de la inflación fue el encarecimiento de la energía. Las facturas de gas y electricidad registraron aumentos significativos y los precios de los combustibles fueron determinantes en la aceleración inflacionaria.

Los datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil indicaron que el precio promedio del galón de gasolina regular alcanzó los US$4,15, frente a los US$2,98 registrados a fines de febrero. El incremento coincide con la tensión geopolítica generada tras los ataques ordenados por Estados Unidos contra Irán.

La situación se agravó por las restricciones en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo. La incertidumbre sobre el suministro energético provocó nuevas presiones sobre los mercados internacionales.

Además de la energía, también aumentaron los costos vinculados a los pasajes aéreos, servicios médicos, cuidado personal, comunicaciones y actividades recreativas.

La reacción de Trump y el desafío político

Desde la Casa Blanca, Trump minimizó la preocupación por el aumento de precios y defendió los datos económicos. «Me encanta. Las cifras fueron excelentes. ¿Saben qué? Realmente me encanta la inflación», afirmó ante periodistas.

Sus declaraciones contrastan con uno de los principales ejes de su campaña presidencial de 2024, cuando prometió reducir el costo de vida y controlar la inflación como una prioridad de gobierno.

El incremento de precios representa un desafío para los republicanos de cara a las elecciones legislativas de noviembre, especialmente porque los analistas advierten que las consecuencias del conflicto en Medio Oriente podrían extenderse durante varios años.

Algunos economistas consideran que incluso una resolución rápida de la crisis no permitiría normalizar completamente el flujo comercial a través del estrecho de Ormuz antes de 2027.

La presión sobre la Reserva Federal

La persistencia de la inflación también aumenta la presión sobre la Reserva Federal, cuyo objetivo de largo plazo es mantener una inflación cercana al 2%. Cuando los precios crecen por encima de ese nivel, la autoridad monetaria suele recurrir a aumentos de las tasas de interés para enfriar el consumo y reducir las presiones inflacionarias.

Actualmente las tasas se ubican entre el 3,5% y el 3,75%, y los mercados siguen de cerca la próxima reunión del organismo. Si bien la mayoría de los analistas espera que se mantengan sin cambios, una inflación persistentemente elevada podría modificar ese escenario.

Mientras algunos economistas consideran que los datos de mayo aún no justifican un endurecimiento inmediato de la política monetaria, otros sostienen que la combinación de inflación en ascenso y fortaleza del mercado laboral refuerza los argumentos para una futura suba de tasas.