<div class="semiton-wrapper" data-texto="En un giro tan inesperado como un Jefe Maestro declarándose fan de las batucadas, los venerables cerebritos detrás de Halo han emitido un sonoro grito de ¡qué-demonios-está-pasando! contra el gobierno de Estados Unidos. Resulta que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en su infinita sabiduría, decidió que lo más apropiado para reclutar personal de ICE era, ni más ni menos, que usar iconografía del glorioso shooter de Xbox. Sí, imágenes de un videojuego para una fuerza de seguridad. La campaña, que no tuvo empacho en citar joyitas como “Destroy the Flood” y “Finishing this fight”, fue captada por miles de fans, cuyo coeficiente intelectual superaba al de un calamar, como una analogía tan sutil como un meteorito cayendo en la Plaza de Mayo, y para colmo, ofensiva hacia los inmigrantes. ¿Quién lo hubiera pensado, verdad? Que ‘destruir la plaga’ no se refiriera a los bichos espaciales.

Marcus Lehto, el genio que nos dio los paisajes de Halo: Combat Evolved (y no, no hablamos de esos gráficos de PlayStation 1 que algunos recuerdan con cariño), no se anduvo con chiquitas. Declaró que todo esto es “absolutamente aberrante” y remató con un “Me enferma ver cómo se co-opta Halo de esta manera”. Uno casi puede oír el crujido de sus dientes desde acá. Y como si fuera poco, Jaime Griesemer, el orfebre del gameplay loop de Halo (sí, ese que te tenía pegado a la pantalla como estampilla a carta certificada), le dio un golpe de gracia al sentido común: “Usar imágenes de Halo en un llamado a ‘destruir’ personas por su estatus migratorio va demasiado lejos. Los Flood son parásitos espaciales zombis, no una metáfora de ningún grupo de personas”. A ver si queda claro para los de atrás: no, los inmigrantes no son zombis espaciales. Aunque con las políticas migratorias de algunos, uno ya no sabe si esperar que vengan en naves o en patera.

La madre de todas las polémicas (o al menos, una de sus tías lejanas) explotó cuando el gobierno del entonces presidente Donald Trump –sí, el mismo que parece sacado de un videojuego, pero de un género completamente distinto– soltó al mundo una imagen generada con inteligencia artificial. En ella, el susodicho aparecía como Master Chief, con una bandera estadounidense de 40 estrellas de fondo. Cuarenta estrellas. ¿Una nueva constelación? ¿Un error de conteo? Misterios de la inteligencia artificial y de la política. Este meme, que acumuló más de 40 millones de reproducciones (porque ¿quién no quiere ver a un líder mundial en armadura espacial?), casualmente coincidió con el anuncio de Halo: Campaign Evolved. Un remake de la campaña original que, dicho sea de paso, en 2026 llegará a Xbox Series X/S, PC y hasta a la PlayStation 5. Porque si algo demuestra este incidente, es que ni los videojuegos son sagrados, ni las consolas son enemigas, al menos cuando hay polémicas de por medio.

Y mientras los creadores de Halo echaban fuego por los ojos, ¿qué hacía Microsoft, la todopoderosa empresa detrás de Xbox? Pues, optó por un silencio sepulcral, tan profundo que uno podría pensar que estaban actualizando Windows. El contraste con The Pokémon Company es tan abismal como la diferencia entre un Magikarp y un Gyarados. Porque estos últimos, cuando ICE se atrevió a usar a Ash Ketchum y su pegadiza música sin permiso, salieron con un comunicado tan rápido como un Pikachu usando Ataque Rápido, dejando bien claro que no tuvieron arte ni parte en semejante despropósito. Algunos tienen su línea roja bien marcada; otros, quizás, la dejaron para la próxima actualización de firmware.

Esta ensalada de píxeles y patinadas diplomáticas se suma a una larga lista de ocurrencias con IA que el gobierno estadounidense ya nos venía regalando. Hemos visto al presidente Trump convertido en el Papa (con su infalibilidad incorporada, presumimos), en Superman (¿podrá volar más alto que las encuestas?) y hasta en un Jedi de Star Wars (que la fuerza lo acompañe, pero la de la opinión pública). En todos estos casos, la mezcla de política y cultura pop ha generado reacciones tan variopintas como los personajes de un Super Smash Bros. Pero, y aquí viene el ‘pero’ del tamaño de un planeta, el asunto de Halo parece haber tocado una fibra especialmente sensible. No es lo mismo un meme político cualquiera que manchar la épica de un Spartan. Parece que, para los gamers, hay límites que ni la inteligencia artificial debería cruzar.">